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PANORAMA

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La mujer cada vez más empoderada

RAÚL MUÑOZ DE LEÓN 21 de abril de 2021

Con retraso escribo este Panorama, pero el tema no pierde actualidad ni vigencia. El ocho de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Yo digo que de la Mujer son todos los días. No hay duda que una de las cuestiones que en este tiempo ha cobrado especial interés, es el relativo a la aplicación de políticas públicas con perspectiva de género. Discrepo, igualmente, de los que generalizan al decir que las mujeres son rezagadas por el simple hecho de ser mujer; creo que los casos deben individualizarse y conocer las causas, porque lo cierto es que la mujer gana cada día más espacios.

Tanto el poderoso Morena, como sus satélites el PT y Encuentro Social, son partidos políticos que han incluido en sus programas y en sus acciones, serias reflexiones acerca de la situación de injusticia y desigualdad que viven las mujeres por el hecho de serlo. También los derrotados en el 2018, que hoy son partidos de oposición, PRI, PAN, PRD, han planteado una serie de propuestas estratégicas para combatir conductas antisociales que se dan en contra de la dignidad de las mujeres como son la violencia intrafamiliar, la discriminación laboral y la ausencia de la mujer en puestos claves de decisión.

Sin embargo, cada vez con mayor frecuencia observamos signos alentadores que nos advierten que la democracia no puede construirse sobre la base de exclusión de la mujer o de cualquier otro grupo social. De aquí que en la actualidad las mujeres sean protagonistas de primer nivel tanto en la función pública como en la empresa privada.

El gobierno de la Ciudad de México, comenzando por la titular del Poder Ejecutivo, Claudia Schaumbum, incluye a un buen número de mujeres en puestos de elevada responsabilidad. No obstante, su inclusión se debe más a razones de mercadotecnia política, que a un conocimiento de los valores de la mujer de prolongada duración y muy escasa la apreciación de su problemática como grupo social.

Es urgente emprender una discusión pública y abierta que examine los avances, si es que los hay, en materia de políticas públicas con perspectiva de género, pero que se haga cargo también de las carencias y retos que hay al respecto sobre este tema. Los diagnósticos fundados sobre un estudio serio de la problemática social de las mujeres son escasos y precarios. Pero la mujer avanza, tenemos varios ejemplos para ilustrar el tema:

I.- Es innegable que la estructura del Poder Ejecutivo Federal está integrada por un considerable número de funcionarias que desde elevados cargos de responsabilidad, hacen frente a problemas agudos y complicados y tratan de dar respuesta oportuna y eficaz para demostrar que tienen la capacidad suficiente. De las 19 secretarías que integran el poder ejecutivo, nueve tienen como titular a una mujer: 1.- Olga Sánchez Cordero; Gobernación; Licenciada en Derecho. 2.- María Luisa Albores González; Medio Ambiente y Recursos Naturales; Ingeniera Agrónoma. 3.- Luisa María Alcalde; Trabajo y Previsión Social; Licenciada en Derecho. 4.- Rocío Nahle García; Energía; Ingeniera Química. 5.- Alejandra Fausto; Cultura; Licenciada en Derecho. 6.- Rosa Icela Rodríguez; Seguridad y Protección Ciudadana; Licenciada en Ciencia Penales. 7.- Irma Eréndira Sandoval Ballesteros; Función Pública; Licenciada en Economía. 8.- Tatiana Clouthier; Economía; Licenciada en Lengua Inglesa y Doctorado en Administración Pública. 9.- Delfina Gómez Álvarez; Educación Pública; Licenciada en Educación Básica y Maestría en Pedagogía.

II.- En el Poder Judicial de la Federación encontramos también abundantes casos que ejemplifican de manera clara la presencia de la mujer en tareas relativas a la administración de justicia. Ministras de la Corte; Magistradas de Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito; Juezas de Distrito. Y lo mismo observamos en el Consejo de la Judicatura que es el órgano de control y vigilancia de jueces, magistrados y ministros que revisa su actuación e impone medidas correctivas.

III.- En donde encontramos al mayor número de mujeres desempeñando un cargo de elevada jerarquía es en el Poder Legislativo Federal. Senadoras y diputadas que expresan con claridad su pensamiento en la tribuna de las Cámaras; están preparadas para el debate y demuestran su capacidad de buenas polemistas sobre los temas de mayor trascendencia que interesan al país. Presiden importantes comisiones legislativas y son coordinadoras parlamentarias de sus respectivos partidos políticos. En diversas ocasiones han sido líderes camerales fungiendo como presidentes de la Junta de Coordinación Política de la Cámara, que es el órgano de gobierno y de control político.

IV.- Lo que observamos en el ámbito federal, se traslada al nivel local, donde la presencia de las mujeres es más que evidente. Desde gobernadoras, secretarias generales de Gobierno, secretarias de Finanzas, de Educación, de Salud, de Trabajo, etc. Integran el gabinete del gobierno estatal y son asesoras de gobernadores y dirigentes políticos de la entidad. Diputadas locales que presiden la Gran Comisión del Congreso o la Junta de Coordinación Política. En el ámbito municipal tenemos Presidentas municipales, regidoras y síndicas del ayuntamiento. Son dirigentes de partidos políticos y de organizaciones sociales que defienden derechos de la colectividad.

V.- En la Comarca Lagunera, para tomar un ejemplo, Gómez Palacio ha tenido tres presidentas municipales; dos de ellas pertenecientes a un mismo partido, lo que no impide que sean, no sólo rivales, sino hasta enemigas: Leticia que ha sido en dos ocasiones y Rocío; la tercera, es la que actualmente encabeza el Ayuntamiento, Marina, que milita en partido diferente. Ha habido alcaldesas en Lerdo, dos de distinto partido, Rosario y María Luisa; Tlahualilo, Mapimí y Cuencamé. En Coahuila, los municipios laguneros no han tenido a una mujer como presidente municipal, pero no está lejos el día que lo veamos en Torreón, Matamoros, San Pedro, Viesca y Francisco I. Madero. 

Y desde luego en la iniciativa privada las mujeres han triunfado. Las vemos desempeñarse como empresarias exitosas en la industria, el comercio, la agricultura, la ganadería y los servicios. En fin, que la mujer se empodera cada vez más. Damas talentosas todas ellas, con licenciatura en la mayoría de los casos, algunas con doctorado o especialidad en las diferentes ramas del saber humano; que aportan experiencia, conocimiento y servicio en las tareas que desempeñan. Eso se reconoce, atributos que se complementan con un valor de primer orden: la honestidad. Ojalá no caigan en prácticas indeseables que las lleven a enfrentar situaciones incómodas y vergonzantes como las que vive ahora la extititular de Desarrollo Social y SEDATU. Así lo deseamos.

Con todo y que reconocemos cualidades y capacidades en la mujer, también hay que decir, y con respeto lo hacemos, que no basta con ser mujer para garantizar honestidad y eficiencia en el servicio público y en la empresa privada.

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