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Columnas la Laguna

ANÉCDOTAS

DE MITOS, LEYENDAS Y CUENTOS INFANTILES

HIGINIO ESPARZA RAMÍREZ
lunes 25 de noviembre 2019, actualizada 8:29 am


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Mi relación de adolescente con la tienda de abarrotes "La fama" ubicada en la avenida Matamoros y calzada 20 de Noviembre "por donde se entra a los panteones", canales de riego de por medio, se centra en cuatro incidencias: la presencia esporádica de la pretendida Linda de su casa al colegio, la quemazón del negocio, la peluquería de la familia Chamín que era una de las más elegantes y los dos cigarros faros que le compraba a mi padre.

La juvenil Linda, integrante de la familia Fraire, propietaria del comercio incendiado, no hacía ronda con los chicos del barrio, solo con "El Chamín" el hijo de los peluqueros de la colonia Ricardo Flores Magón, de la cual también fue dueño Chano nombres nada peyorativos pues se trataba de fígaros famosos en el gremio.

En ese sentido los demás aspirantes a sus amores, sobre todo por falta de recursos, no le llegaban ni a la vista pero yo aprovechaba los momentos en que se encargaba del mostrador para pedirle los cigarros. Una mirada fugaz era todo para intentar conquistarla, pero de parte de ella, ni un guiño. Que conste sobrevivientes de aquellos inolvidables tiempos.(Ojalá no provoque celos)

El incendio, por otro lado, dejó huella en mis pies y curiosamente me despertó un sentimiento mal sano: reportero de guardia apenas bisoño en el El Siglo de Torreón me enteré de lo acontecido por conducto de los bomberos y le pedí al jefe de redacción que me enviara a "cubrir" el siniestro, lo hice con el deseo de que ella conociera mi nuevo trabajo laboral y presumirle que "ya las podía "

Los bomberos llegaron con sus gruesas mangueras sueltas y se metieron el horno, yo salté de tras de ellos seguros de que alguien de la familia me estaba mirando pero al instante brinqué de regreso a la banqueta pues el agua de los primeros cuartos quemaba y las vigas comenzaron a caer; me moví como Flash Gordon, el héroe de los monitos y conseguí ponerme a salvo. Sin aplausos ni vivas.

Volví al día siguiente a la tienda para completar la nota informativa, pero sólo encontré restos humeantes, incluyendo el mostrador- No vi a Linda y cesó el asedio.

La tienda "La Fama" fue el punto de partida de un improvisado diamante de béisbol que tenía la primera base frente a la carbonería ubicada en la entrada al callejón "Torreón Viejo"; la segunda casi en los linderos en la escuela primaria 20 de noviembre y la tercera a un lado del negocio siniestrado. Los lanzamientos se hacían en forma equidistante y cuidado cuando uno de los bateadores pegaba un cuadrangular; la pelota rodaba y rodaba hasta llegar a las vías del tranvía. El jardinero central prefería ir por ella en bicicleta que perderse el juego por ausencia. Aunque a veces se iba con la bola.

Don Francisco García de S: Recibí sus amenos artículos sobre mitos, remembranzas, narraciones revolucionarias y cuentos infantiles y el admirado soy yo. Cuenta usted con inapreciables recursos literarios, temas variados que hablan sobre sombras oscuras y gritos de terror en la noche; cantinas que desaparecen al día siguiente y una larga lista de pregoneros propia para los archivos de las instituciones que atesoran la historia regional.

La lista es larga -suman 18 los pregoneros de antaño destacando El camotero/ El soldador de cautín/ El ropavejero/ el de la barbacoa/ El melochero/ El panadero/ El nevero/ El lechero/ el vendedor de lociones y brillantinas / El pajarero/ el afilador/ El churrero / el zapatero/ y el barillero (el que vende mercancías en mostradores colgantes/, el de las vaciladoras y muñequitos saltarines de madera y de los cinecitos (los cines de los barrios pobres) En fin don Santiago, ya habrá momento para seguir hablando de su trabajo. "La Fama" fue el primer tema.

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