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Columnas la Laguna

PARADIGMAS DEL AGUA

ESTE AÑO EL INICIO DE LA TEMPORADA DE LLUVIAS HA SIDO ATÍPICO

RAÚL CUÉLLAR CHÁVEZ
viernes 23 de agosto 2019, actualizada 8:33 am


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Normalmente la temporada de lluvias en la región inicia en julio y termina en octubre, sin embargo este año se ha retrasado, provocando que el calor se sienta mucho más fuerte por la sensación térmica y que algunas personas se preocupen al deducir que estamos entrando a una época de sequía. Cabe aclarar que una sequía es una disminución drástica en la precipitación pluvial que afecta a las diversas actividades de una región al reducirse la disponibilidad de agua durante un largo período.

Aun cuando se han presentado varias perturbaciones tropicales, a la fecha todavía no ha habido ciclones en el océano Pacífico, pero existe una probabilidad muy alta de que pronto se desarrollen estos fenómenos meteorológicos frente a las costas de Colima, Jalisco, Nayarit y Sinaloa, aportando precipitaciones pluviales que generan escurrimientos en las cuencas de los ríos Nazas y Aguanaval.

En el caso de la Comarca Lagunera, es importante mencionar que la falta de lluvias en el valle y el área metropolitana, no necesariamente significa que no ocurran lluvias en la cuenca alta del río Nazas, de las cuales depende la región para las actividades agrícolas y la recarga de los acuíferos. Más aún, un año de escasas lluvias no quiere decir que falte disponibilidad de este recurso en la región, puesto que las reservas actuales de agua en las presas Palmito y Tórtolas pueden ser suficientes para la agricultura con un ciclo de riego normal el próximo año.

Al analizar la información de 120 años, encontramos que los escurrimientos en el río Nazas son sumamente variables, con años altos de más de 3,000 millones de metros cúbicos (Mm3) y años bajos de menos de 300 Mm3, observándose que el promedio anual de agua que se capta en la cuenca alta es de 1,200 Mm3. El número de años con volúmenes menores es sólo del 17 %, en contraste con un 53% de ocasiones en que el agua captada por el río es mayor.

Esos años con valores ligeramente inferiores, no todos representan una sequía. Al identificar los casos más extremos de sequía, se encuentra que solo el 11% de las ocasiones el agua que ha escurrido es menor a 300 Mm3.

De lo anterior, vemos que sólo en un reducido número de años las lluvias formadoras de escurrimientos en la cuenca son extremadamente inferiores a los volúmenes normalmente captados y por el contrario son numerosos los años con altas lluvias. Es decir, durante los últimos 120 años, la región ha tenido sequías en sólo 13 años, mientras que en 64 años han ocurrido lluvias abundantes. También se observa que no existe un patrón cíclico en tales sequías, que más bien ocurren en forma errática y no en años sucesivos.

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