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MARÍA GUADALUPE PUENTE MURUATO Martes 10 de jul 2018, actualizada 8:51am ... Anterior 1 de 3 Siguiente ...

LA IBERO TRANSFORMA


APOROFOBIA: VIOLENCIA PASIVA

"Los migrantes que cruzan la frontera, no son personas, son animales", Donald Trump.

Nuestro idioma tiene una gran riqueza de vocablos para comunicarnos y entendernos, existe una gran variedad de términos que aseguran que compartimos la misma idea. Es sencillo cuando describimos objetos, sin embargo, la dificultad sube cuando nos referimos a ideas como la lealtad o la valentía. Por este camino, hemos dado nombre a los comportamientos humanos, que podemos identificar a través del aprendizaje y la experiencia. Pero también parecería que lo que no tiene nombre no existe y si en la actualidad se presentan comportamientos sociales identificados como el desprecio al otro por una característica física en particular y que señalamos como racismo o el que se refiere al odio al extranjero denominado como xenofobia, también merece que tenga un nombre el rechazo al pobre, como lo plantea Adela Cortina en su libro Aporofobia, el rechazo al pobre (Paidós, 2017).

Desde su publicación, el concepto ha ganado terreno, ya que señala una realidad social que parte del desprecio a la persona minimizada por su condición precaria.

El argumento es que existen sujetos que surgen de los grupos vulnerables como los homosexuales, los pertenecientes a alguna etnia o los migrantes, pero si son cantantes, deportistas, artistas o intelectuales de renombre, con una posición social y financiera solvente, socialmente son aceptados, integrados y se convierten en figuras públicas.

Entonces, ¿a quién se rechazamos? Socialmente, pareciera que la actitud de superioridad legitima la animadversión al otorgar el derecho de menospreciar al inferior y es aquí en donde se observa que la razón principal del menosprecio surge de los que no tienen nada que ofrecer, de quienes viven en la pobreza, de quienes son invisibles, independientemente de la raza, etnia o sexo.

No se trata de un trastorno mental, sino más bien de una disfunción social que refuerza la marginación de personas en una posición vulnerable.

Adela Cortina define el concepto de aporofobia uniendo el término aporo, cuyo significado es pobre, sin recursos, y fobia que significa miedo o pánico.

En la aporofobia, la pobreza es una circunstancia sobre las condiciones de vida que tiene un origen multicausal y que muchas veces escapan al control de uno mismo, queda identificada con su propia esencia como si formaran parte de su propia identidad. La falta de recursos pasa de ser una situación a formar parte de lo que uno mismo es, independientemente del contexto en el que haya crecido y de su situación de partida.

En la actualidad, combatir la aporofobia es complejo, pues este rechazo social se ha generalizado y fácilmente contagia a quienes están a su alrededor. Es posible realizar acciones contra la aporofobia si las percepciones de las personas no consideran que la pobreza es parte esencial del ser que la padece, sino una condición ocasionada por distintas circunstancias. Entonces ser pobre podría ser considerado no como un hecho predestinado que ya no es posible superar, sino como una situación de la que se puede salir adelante cuando existe compromiso social de toda la comunidad.

*Maestra de la Universidad Iberoamericana Torreón.


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