Columnas la Laguna
HIGINIO ESPARZA RAMÍREZ Viernes 13 de oct 2017, 9:27am ... Anterior 2 de 4 Siguiente ...

UNA MUERTE HERÓICA


La lectura de textos oficialistas sobre los hombres y mujeres que nos hicieron patriotas, los que emanan de la autoridad constituida o sea el gobierno, no siempre son confiables porque tienden a idolatrar a tales figuras sin referirse para nada a sus costumbres como seres humanos expuestos a las tentaciones mundanas.

Por lo tanto, cursamos y terminamos la escuela primaria con conceptos falsos y exagerados como si la verdad pura fuera a dañar la reputación de los héroes mexicanos a quienes cubre ya la cobija de la admiración y el respeto de sus conciudadanos a quienes liberaron del llamado yugo español.

Acudir a cafés literarios donde todavía se manejan versiones tradicionales sobre las causas independistas y sus personajes, con la lectura de pasajes referidos a Miguel Hidalgo y Costilla y sus camaradas de lucha, nos regresa a las aulas escolares donde se inculca a los niños la creencia de que nuestros héroes y próceres fueron figuras para ser idolatradas por los siglos de los siglos, sin profundizar para nada sobre su comportamiento y facetas desconocidas de una historia no contada, y la realidad de los movimientos insurgentes que encabezaron y cuáles fueron los motivos.

En forma similar a los escolares de aquellos lejanos tiempos, en la reunión del miércoles los asistentes al café literario del departamento municipal de cultura recibieron una clase sobre la Independencia de México y su caudillo y sentí que ya nada tenía que aprender. Pero me equivoqué rotundamente.

-Qué cosas, este es un salón de clases de primaria, no vuelvo a estas reuniones, le comenté a una compañera quien coincidió conmigo en estas conclusiones. Una maestra de secundaria, en cambio, sí mostró interés y le dio con ganas a la lectura sobre el Padre de la Patria y en una plática de salida amplió detalles sobre la figura patriarcal, respetando siempre lo que dicen los libros de texto que distribuye el gobierno en las escuelas primarias y secundarias, incluyendo las bibliotecas.

Sus argumentos y las preguntas de otras compañeras que por fin se animaron a participar en la sesión refiriéndose a aspectos poco conocidos del sacerdote metido a guerrillero -una de ellas comentó que el cura tuvo hijos con dos mujeres diferentes- modificaron mi criterio erróneo y despertaron mi atención sobre el tema. De vuelta a casa consulté las páginas del Internet -antes iba a las bibliotecas,pero ya no hay necesidad- buscando temas vinculados con los protagonistas de la historia patria y me encontré con un texto del escritor, investigador y novelista Paco Ignacio Taibo II intitulado "13 cosas que no sabías sobre Miguel Hidalgo y Costilla".

De entrada el ilustre literato, fumador empedernido y personaje sin ataduras, nos aclara que "la imagen que se nos presenta del cura Hidalgo en monografías, pinturas y murales es falsa; las primeras pinturas sobre él se realizaron 50 años después de su muerte, por lo que su imagen españolizada es una versión → hechiza→ de su verdadera apariencia. Sólo se sabe que sus rasgos eran mestizos y su nariz aguileña".

Destaca más adelante que don Miguel fue un cura políglota con amplio dominio del español, latín, italiano, francés, tarasco, náhuatl y otomí, estos últimos tres lenguajes que le permitieron entrar en contacto directo y plenamente entendible con los indígenas, peones y pueblo en general que participaron en la guerra de la Independencia.

También afirma que Hidalgo no repicó la campana la madrugada del 15 de septiembre de 1810 en Dolores. "Como era usual, el campanero de la parroquia, apodado "El Zurdo" y de apellido Galván fue el de los repiques porque en esos momentos llamaba a la misa de domingo", una versión totalmente contraria a lo que describen los libros de texto y que se rememora cada noche del 15 de septiembre en todos los edificios públicos a partir del Palacio Nacional. Siempre la creímos auténtica quienes crecimos con esa enseñanza.

"Tampoco empuñó el estandarte de la Virgen de Guadalupe -una imagen que se hizo célebre aquí y en el extranjero- . Fueron los propios indígenas los que la llevaron al frente de la marcha de la insurrección, luego de sustraerla del santuario de Atotonilco y montarla en una cruceta improvisada de madera. Fue en esa forma que la estampa guadalupana se convirtió en la bandera de la Independencia"

De ideas radicales -destaca el investigador- don Miguel Hidalgo externó frases liberadoras alrededor de los libros santos -"La Biblia no debe ser leída de rodillas, sino con libertad de entendimiento", una postura supuestamente profana que lo llevó a los tribunales eclesiásticos a causa de denuncias y procesos inquisitorios. Sus ideas en ese sentido las difundía a través de una cátedra que impartía en la universidad de Morelia, Michoacán.

Paco Ignacio revela, asimismo, las inclinaciones sexuales del Cura de Dolores, una debilidad de todos los humanos en la que caen más temprano que tarde no pocos de los hombres entregados a la vida religiosa que exige celibato y abstinencia de la carne. "Por liberal y mujeriego fue expulsado de la vida académica", subraya el historiador, aludiendo a incidentes que no han desaparecido del todo, tanto en la Curia romana como en las congregaciones del ramo, donde los escándalos por esa causa siguen vigentes en estos tiempos.

Subraya Taibo II que la de Miguel Hidalgo fue una muerte heroica. "Pidió a sus ejecutores que lo mataran de frente, no de espaldas. Se colocó una mano en el pecho para que los soldados no fallaran, pero ni una primera ni una segunda descarga acabaron con su vida, por lo cual el oficial que dirigía el pelotón ordenó, desesperado, que se le disparara a quemarropa en el corazón. En su agonía, miraba a sus verdugos fijamente".

"Mis soldados -confesó el oficial- tenían miedo y temblaban al apuntar sus rifles contra el Padre de la Patria".

Don Miguel Hidalgo y Costilla nunca se arrodilló para pedir clemencia y por el contrario mostró valor y serenidad ante su destino fatal. El día de su fusilamiento le llevaron el desayuno a la prisión, pero protestó por la poca ración de leche que le daban y exigió más dotación. "No porque me vayan a matar merezco tan poco", les reprochó a sus captores.

Suman más las anécdotas y hechos protagonizados por el Cura de Dolores, todos no consignados en la historia oficial, pero divulgados por los historiadores y los periodistas entregados a la investigación, unos y otros empeñados en conocer y difundir la historia verdadera de México.

"Las mentiras oficiales destruyen la identidad de los mexicanos", es el título del extenso artículo escrito por la cronista Perla Velázquez, un interesante trabajo publicado en el periódico cultural "La Digna Metáfora", producto de una serie de entrevistas con los estudiosos especializados en la materia.

Por mi parte, admito mi pena por criticar las tareas de un café literario que sólo busca mejorar la cultura general; dejando fuera egoísmos y jactancias, a partir de ese casual momento, ahora busco libros referentes para ampliar mis conocimientos y contar con argumentos suficientes, a fin de amenizar los temas y generar la discusión.

Por lo pronto ya le puse el ojo a las obras de Guillermo Marín, un escudriñador de los hechos sociales, quien en su libro ""Historia verdadera del México Profundo" califica a los conquistadores españoles "disfrazados de misioneros en el siglo XVl, de asesinos criminales que difundieron mentiras sobre nuestros antecesores al calificarlos -al estilo Trump- de primitivos, salvajes y caníbales, a pesar de que su cultura era la más avanzada de aquellos lejanos tiempos.

"Mientras que los españoles creían que la Tierra era plana, miles de años atrás los mexicanos ya sabían que la Tierra era redonda, que formaba parte de una galaxia y giraba alrededor del Sol", precisa el autor.

Ojalá que en la Librería y Papelería del Maestro cuente con este tomo o si no con los de Pedro Salmerón, investigador por la UNAM -un historiador honesto debe confrontar y criticar las fuentes en busca de la verdad- o de los también profesores Felipe Ávila y Rogelio Hernández dedicados a escribir "la historia no oficial para comprender al México actual"

Pero ya no volveré al café literario, como dije antes, pero ahora por otro motivo: acuden puras mujeres y me siento extraño y pasado de moda. Mejor me quedo en casa a divagar sobre las aventuras extracurriculares del Padre de la Patria, varón por los cuatro costados.


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