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Las palabras tienen la palabra

No hay que hablar rebuscadamente

Juan Recaredo

Un vicio muy común entre los enterados en cosas del idioma es hablar rebuscadamente sin necesidad práctica y solamente por el gusto de “apantallar” a quienes le escuchan.

A éste que les habla, o más bien que les escribe, ya le ha tocado en varias ocasiones encontrarse con gente de este tipo que tiene un obsesivo afán por presumir de sabihondo.

Cuentan de un señor hacendado que con frecuencia incurría en esas extravagancias aún con la gente del campo que no le entendían ahora sí que “ni progenitora”, o sea, que “ni madre”, y aquella forma de hablar sólo servía para que le hicieran bromas y cuchufletas a sus espaldas.

Un día, dicen que estaba un grupo de muchachos agitando sus látigos en el aire para que hicieran ese amenazante y peculiar chasquido que hacen los látigos cuando se les agita vigorosamente.

Uno de estos muchachos no lo lograba y al intentarlo decía “hazte arco, chirrión del diablo”, porque ha de saber usted que el chirrión es un nombre popular que se le da a este tipo de instrumentos.

Acertó a pasar por ahí el tipo aquel que presumía de hablar con demasiada corrección y le corrigió al chico aseverando que en lugar de “hazte arco, chirrión del diablo”, debería decir “conviértete en semicírculo, látigo del espíritu maligno”.

El mismo chiflado sujeto, para instruir a uno de sus mozas sobre sus deberes y obligaciones, le decía “al despuntar la aurora te encaminarás al humilde recinto donde habitan las hijas de Ceres y provisto de un recipiente extraerás de sus exúberos (abundantes) senos el blanco y espumoso líquido que luego se habrá de mezclar con el negro y perfumado néctar de la Arabia”, en lugar de decirle, “temprano te vas al establo y ordeñas las vacas porque necesitamos la leche para luego mezclarla con el café”.

El muchacho se fue rápidamente a la caballeriza y poco después regresó y le dijo respetuoso a su amo: “Mi amo, ya ensillé la bestia para llevar el recado a Don Héctor Sarabia y les dije a los muchachos que fueran a despuntar la novilla mora”.

Hasta ahora no se ha podido saber que fue lo que entendió el muchacho.

Escríbale a Don Juan Recaredo: La dirección de su correo electrónico es [email protected].

PREGUNTA DEL PÚBLICO:

Roberto Arcos: ¿Cómo se escribe, desecho o deshecho?

RESPUESTA:

Ambas palabras son válidas porque tienen significados diferentes. Desecho es participio del verbo desechar (descartar, eliminar) y deshecho es del verbo deshacer, que significa entre otras cosas quitarle la forma a algo Me retiro con esta reflexión: Más fácilmente se añade lo que falta que se quita lo que sobra.

¿Cómo dijo? LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA.

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