PANORAMA

Columnas la Laguna Raúl Muñoz de León

La del próximo mes de junio, no será una elección más. Se elegirán 300 diputados federales de mayoría relativa y 200 de representación proporcional, para integrar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, como se ha hecho con anterioridad.

Es una elección a mitad del sexenio de Andrés Manuel. Pero esta vez tiene un componente extra: en términos de praxis política será el escenario en el cual el Presidente ensayará su obra más importante, con vistas a su mal disimulada intención de reelegirse en el 2024; en tal sentido, los mencionados comicios de junio, dejarán de ser simple comedia, para convertirse en drama y tal vez llegue a la tragedia, porque la no reelección es un principio intocable del sistema político mexicano; quien osó quebrantarlo pagó su osadía con la vida, como fue el caso de Álvaro Obregón.

Adicionalmente habrá elecciones para gobernador en quince estados de la República; en otros se renovarán los congresos estatales, y en unos más, los ayuntamientos. Pero lo que importa en este Panorama es la renovación de la diputación federal, y a ella nos referimos.

El Presidente declaró enfática y públicamente que no tiene intención de relegirse; no obstante esta declaración, lo que demuestra en los hechos, es que desde ahora López Obrador está preparando los elementos adecuados para montar su monumental y trascendente obra. Pondrá en práctica todos los recursos de que dispone para que Morena, el partido de su propiedad, obtenga el triunfo de los candidatos que postule y poder contar con mayoría absoluta en la cámara baja, y al tenerla, manipular a sus legisladores para introducir las reformas constitucionales necesarias, de tal manera que el Congreso apruebe la reelección del titular del poder ejecutivo federal.

La no reelección y el sufragio efectivo, fueron postulados teóricos que se convirtieron en banderas de la Revolución de 1910 que costó tantas vidas de mexicanos; de mexicanos que lucharon y entregaron su sangre, para terminar con una dictadura oprobiosa, que tenía sometido al pueblo por un período que ya se prolongaba por más de 30 años, dictadura que inicia cuando Porfirio Díaz asciende al poder en 1876. 

Principio fundamental de nuestra incipiente vida democrática es la No Reelección, convertido en norma pues el Artículo 83 de la Constitución Política es claro al disponer: “El ciudadano que haya desempeñado el cargo de Presidente de la República, electo popularmente, o con el carácter de interino o sustituto, o asumido provisionalmente la titularidad del Ejecutivo Federal, en ningún caso y por ningún motivo podrá volver a desempeñar ese puesto”. 

La experiencia de México en el tema de la reelección del Presidente ha sido dolorosa; quienes se atrevieron a violentar la disposición constitucional tuvieron como “recompensa” la muerte, tal le sucedió a Álvaro Obregón, quien valiéndose de artimañas, con el apoyo y consentimiento de su protector y amigo el Presidente Calles, logró que el Congreso reformara la Constitución en el sentido de que “siempre que la reelección no sea inmediata”. En julio de 1928, ya reelecto en unos cuestionados y polémicos comicios, Obregón fue asesinado por un fanático religioso en el restaurant La Bombilla de la Ciudad de México, señalándose como autor intelectual del crimen al propio Presidente Plutarco Elías Calles, quien se adjudicó el título de jefe máximo de la Revolución.

Entonces para lograr su propósito AMLO requiere reformar la Constitución. Ésta es susceptible de ser reformada mediante modificaciones, adiciones o derogaciones a su texto, cumpliendo los requisitos que la propia Ley Fundamental ordena. El Artículo 135 Constitucional establece que para reformarla es necesaria la aprobación de las dos terceras partes de los miembros presentes en la sesión de cada una de las Cámaras en la que se presente la propuesta de modificación; además, dichas reformas deben ser aprobadas por la mitad más una de las legislaturas estatales, o sea 17.

El principio esencial del sistema político mexicano está seriamente amenazado por el actual régimen. De lo que se dice, se comprende la importancia que para el Presidente tiene la elección del 6 de junio próximo ya que ésta pueda ser considerada como un ensayo para lo que viene en 2024: necesita mayoría absoluta en ambas cámaras y no depender de otras fuerzas políticas en alcanzar el porcentaje de votos que la Constitución exige. Los que se oponen a la reelección opinan que entre ésta y la dictadura, la línea divisoria es muy delgada

No le importan, al parecer, las amargas experiencias que el pueblo mexicano ha tenido en los periodos históricos en los que ha habido reelección presidencial. Por eso puede resultar aplicable en este caso, el verso de la popular canción El boulevard de los corazones rotos: “las amarguras no son amargas cuando las canta Chabela Vargas y las compone un tal José Alfredo. . .”, parodiando el tema, con esa misma tonada podría decirse: “las reelecciones no causan pena ni producen dolor, si las propone y planea Morena, y las ejecuta un tal señor López Obrador. . .”

r_munozdeleon@yahoo.com.mx
Lea la noticia completa aquí

COMENTARIOS

Comentar esta nota
Noticias relacionadas
Tendencia
SUCESOS
PORTADA