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Manuel Ramírez López, Cronista Oficial de Gómez Palacio Domingo 16 de mar 2014, 8:54am ... Anterior 6 de 9 Siguiente ...

Rumbo al Centenario de la Toma de La Laguna

La artillería al mando del general Felipe Ángeles, en 1914.

SIGLOS DE HISTORIA

(Segunda parte)

Después de su campaña militar en el estado de Chihuahua, el General Francisco Villa se preparaba a tomar providencias para la continuación de sus proyectos bélicos, basando sus movimientos estratégicos en el soporte económico que tenía y la cercanía de la frontera con los Estados Unidos, lo que le facilitaba la adquisición de recursos materiales y de guerra, equipos, alimentos para su tropa y también para la población, que siempre fue una de sus preocupaciones principales. Lo anterior, lo hacía, aprovechando la protección y el respaldo que le otorgaba el control absoluto del estado norteño para moverse con libertad para suministrar lo necesario a las fuerzas de la División del Norte, las cuales estaban siendo equipadas con buen armamento, uniformes nuevos, sombreros de fieltro, calzado para las tropas adquirido en El Paso, Texas, al igual que toneladas de arroz, azúcar, manteca y demás provisiones de boca.

En la ciudad de Chihuahua, la fábrica de ropa "La Paz" laboraba a su máxima capacidad elaborando uniformes de kaki, color amarillo claro para los soldados. En la misma situación estaban los talleres de zapatería. En la Escuela de Artes y Oficios, las fraguas forjaban miles de herraduras para la caballada villista, y en San Borja, Chih., se fabricaban monturas, como lo mismo hacían en la mayoría de los poblados del estado. Por la vía del Pacífico llegaban hileras de trenes transportando, harina, frijol, manteca y forrajes para surtir a las tropas y a la población civil, la cual recibía los bastimentos en las cantidades necesarias y a precios sumamente accesibles.

Para poder adquirir todos estos recursos, el General Villa utilizó la carga de barras de oro y plata que antes había capturado y había mantenido ocultas en un lugar de la sierra. Al adueñarse de la plaza de Ciudad Juárez, las convirtió en dólares, para poder realizar negociaciones a través de las agencias financieras que estableció en dicho lugar. Enorme cantidad de elementos de guerra fueron adquiridos a The Winchester Firearms Company, y a F. A. Sommerfield, pagados por conducto del banco Guaranty Trust Company de Nueva York, al cual previamente se le había hecho un fuerte depósito a nombre de la Agencia Financiera de la División del Norte. Estos valores eran manejados por Hipólito Villa y Lázaro de la Garza. Ante estos acontecimientos, el gobierno de los Estados Unidos asumía una actitud de estricta neutralidad; pero el contrabando se realizaba a través de la frontera por la actitud de lucro de la iniciativa privada, más que por solidaridad con los compradores, pues el deseo de enriquecimiento genera audacias capaces de hacer frente a cualquier peligro.

La férrea actitud que siempre caracterizó al General Villa, desplegando toda su energía para incrementar el poder de la División del Norte, motivaba a los chihuahuenses a incorporarse al ejército villista. Grandes y pequeños contingentes se sumaban a sus fuerzas, haciendo patentes sus propósitos idealistas de incorporarse a la lucha armada ofreciendo la sangre del hermano, del hijo o del padre, hechos colindantes con el heroísmo, sin más recompensa que la colaboración al triunfo de la causa popular, con lo mejor de sus hombres haciendo cuanto les fue posible por servir con lealtad a toda prueba, empeñando con vigor todas sus capacidades, en las cuales residía la fuerza de esa gran máquina de combate formada por ellos y por otros tantos miles de hombres que venían de Sonora, Sinaloa, Durango, Coahuila y Zacatecas.

A partir del 7 de marzo de 1914, comenzaron a llegar a la capital de Chihuahua los trenes militares procedentes del norte, los del rumbo del Pacífico y de la región serrana el cuerpo de Cazadores de la Sierra, para estar preparados para iniciar su avance al sur, con vistas al ataque a La Laguna para enfrentarse a las fuerzas federales que habían desplazado al pequeño contingente de tropas comandadas por el general Calixto Contreras, que habían quedado destacamentadas en Torreón.

Un espectáculo digno de recordarse, fue la salida de la División del Norte de la ciudad de Chihuahua, los habitantes se volcaron a las estaciones ferroviarias para despedir a los combatientes cantando las populares trovas revolucionarias. Ese 16 de marzo de 1914, verdaderamente emocionados, los esposos, los hermanos, padres y los niños, lloraban, cantaban y reían, en una conjunción de sentimientos gritaban ¡Viva Villa! confiándole al gran guerrillero a sus gentes, solidarios y seguros de alcanzar la victoria. Mientras tanto, "El Centauro del Norte", radiante de entusiasmo, emocionado y satisfecho, contemplaba esa emotiva despedida que conllevaba una enorme tristeza, sabedor de la pena futura que habría de embargar a esas pobres gentes, que tal vez estaban viendo a sus familiares por última ocasión.

El día 17 de marzo en plena madrugada la vanguardia de la tropa estaba en Jiménez, Chih., y el grueso de la división arribó a las cinco de la mañana a Santa Rosalía de Camargo, donde el general Villa fue recibido con júbilo, bailes y serenatas. En la plaza Juárez pasó revista a las fuerzas de la brigada "Leales de Camargo" que comandaba el valiente general Rosalío Hernández. La vanguardia de sus fuerzas ya proseguía su marcha arribando el día 18 de marzo a Yermo, Dgo., un desolado lugar ocupado sólo por la estación, y un tanque de agua para servicio de los trenes, en pleno desierto, a donde llegaron los 16 trenes con los más de 10,000 soldados (diez y seis mil, según Katz) que se acamparon en medio de la llanura, lugar donde se pasó revista a las brigadas, batallones y regimientos.

"Brigada Villa" a cargo del general José Rodríguez, "Brigada Benito" Juárez de los generales Luis y Maclovio Herrera; "Brigada Madero", del coronel Máximo García y teniente coronel Juan Pablo Estrada; "Brigada González Ortega", del general Toribio Ortega; "Brigada Guadalupe Victoria" del coronel Miguel González; "Brigada Leales de Camargo", del general Rosalío Hernández; "Brigada Zaragoza" del general Eugenio Aguirre Benavides, y los coroneles Raúl Madero y Julio Piña; fracción de la "Brigada Juárez" de Durango, del coronel Manuel Mestas; "Brigada Cuauhtémoc", del coronel Trinidad Rodríguez. La artillería, con 28 cañones y 300 artilleros, al mando del general brigadier Felipe Ángeles; el cuerpo sanitario al mando del coronel, doctor Andrés Villarreal, y la escolta del general Villa compuesta por 300 hombres escogidos.

Después de un descanso para toda la tropa, se ordena citar a junta de jefes a los que el general Villa les dio a conocer el plan de ataque, atacar las avanzadas federales en Mapimí, Bermejillo y Tlahualilo, Dgo. Aniquilarlos o empujarlos hasta que quedaran encerrados en la plaza de Torreón y de inmediato le ordena al general Eugenio Aguirre Benavides: "Necesito que usted salga a las 4 de la mañana de Yermo para tomar Tlahualilo, llevando a las Brigadas "Zaragoza", "Madero", "Cuauhtémoc" y "Guadalupe Victoria". Al general Tomás Urbina se le ordena tomar Mapimí y lo hace sin encontrar resistencia ya que el enemigo al saberse flanqueado por la derecha y por el frente, abandona la plaza y se concentra en Gómez Palacio siguiendo la falda de la cordillera. Igualmente lo hacen los rurales que defendían Bermejillo, bajo una lluvia de balas que les causan numerosas bajas.

A partir de esa fecha, La Laguna se cimbró. Se avecinaban en la comarca, las batallas más cruentas y decisivas que jamás imaginaron los laguneros… Continuará.

Si tiene comentarios, escríbanos a: yromo@elsiglodetorreon.com.mx

Rumbo al Centenario de la Toma de La Laguna

La artillería al mando del general Felipe Ángeles, en 1914.

Rumbo al Centenario de la Toma de La Laguna

Federales en Torreón en marzo de 1914.


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