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Domingo Deras Torres Domingo 29 de dic 2013, actualizada 8:51am ... Anterior El Siglo 10 de 12 Siguiente ... El Siglo

El reloj de Lerdo

El Siglo
Enrique H. Sterling, tomando clases de relojería con uno de sus maestros, en Le Locle, Suiza. (Archivo de Leonor Estens de la Garza).

SIGLOS DE HISTORIA

Seguramente el Big Ben de Londres sea el reloj más conocido y famoso del mundo, es ícono de la capital de la Gran Bretaña y quizás el que ha sido más fotografiado, instalado en una esbelta torre de estilo gótico victoriano en el Palacio de Westminster es el más exacto rector de la "puntualidad inglesa". En Ciudad Lerdo, Durango, se construyó una torre de estilo morisco a finales de la penúltima década del Siglo XIX, la que fue diseñada y construida por el inmigrante palestino Miguel Trad Jacob, emulando a los minaretes que se encuentran en las mezquitas de los países árabes, edificaciones que simbolizan el poder y la fe del Islam. Otro inmigrante de origen norteamericano, Enrique H. Sterling, fue contratado por las autoridades de la Ciudad Jardín para que adquiriera el reloj que se instalaría en la parte alta de dicho inmueble. Sterling, experto relojero que estudió con éxito este oficio en Suiza, mandó traer de aquel país la máquina cronometra que desde entonces marca los minutos y las horas de los lerdenses; sus campanadas se han escuchado por más de un siglo, y sus manecillas han sido observadas por innúmeros ojos de pretéritas y presentes generaciones, los que a diario le consultan el tiempo que viven.

CIUDAD LERDO A FINES DEL SIGLO XIX

Para 1895, Lerdo tenía 28,897 habitantes, la ocupación más importante de su población económicamente activa era la agricultura. Su prosperidad llegó a su cénit en la segunda mitad del Siglo XIX. Elevada de villa, al rango de ciudad en 1894, fue la comunidad más importante de la Comarca Lagunera de aquella época, un ubérrimo vergel inserto en los páramos semidesérticos del norte de Durango, ebrios de sol y resequedad. Las principales casas comerciales y bancarias de La Laguna estaban en la Ciudad Jardín. Su decadencia, se detonó, al serle excluido el paso de la vía ferroviaria que le fue asignada a Gómez Palacio y Torreón; fueron muchos los negocios y las familias que emigraron, principalmente, a la última de estas poblaciones que tuvo un crecimiento relámpago. (Durango Gráfico. Autor: Lic. Carlos Hernández. Editado por Talleres de J.S. Rocha. Durango. 1903).

MIGUEL TRAD JACOB

El arquitecto de sangre palestina, Miguel Trad Jacob, llegó a Ciudad Lerdo procedente de Durango, donde realizó algunas construcciones. Nació en Deir El Qamar, que en lengua árabe significa "Monasterio de la Luna", población localizada en el centro sur de Líbano y que fue residencia de los gobernadores de aquella nación. Su principal mezquita lleva el nombre de Fakhreddine, la que luce un esbelto minarete que posiblemente sirvió de inspiración a Miguel Trad, para planificar la torre del reloj de Lerdo.

Antes había trabajado en el Puerto Jaifa (hoy territorio israelita), donde dio muestras de su profesionalismo al proyectar y erigir la torre de un reloj público en 1877. También realizó construcciones en la ciudad de Durango y de ahí vino a la Comarca Lagunera. Fue contratado para intervenir en la conclusión de la Iglesia del Sagrado Corazón de la Ciudad Jardín, donde supervisó los trabajos de albañilería del maestro Tiburcio López, en los días en que estuvo a cargo de ella el presbítero Celedonio Valenzuela; Trad, solicitó y obtuvo los servicios de artesanos en la talla de la cantera para engalanar el templo.

El jefe político era el coronel Rafael González del Castillo, quien al contemplar el magnífico trabajo del arquitecto Trad -rico en detalles-, quedó convencido de su talento y pensó en realizar una construcción que alojara a un reloj que se levantaría en una de las esquinas localizadas frente a la plaza de armas. El proyectista aceptó la oferta, realizó el trazo de la torre y presentó el presupuesto para su análisis al coronel González, quien lo aprobó y ordenó el inicio de la obra. La consigna era dotar, a Lerdo, de un cronómetro público como los que existían en las principales ciudades de México y del orbe, instalado en una gallarda torre que luciera galas arquitectónicas en cantera; el progreso y la importancia alcanzados, por la comunidad, así lo ameritaban.

El contrato de la obra se formalizó el 22 de abril de 1899. Trad ofreció entregar concluida la misma, para su inauguración, el 15 de septiembre del mismo año. Su costo se estipuló así: Mano de obra: $ 250.00; reloj con dos carátulas: $ 80.00; pararrayos con 3 puntas de platino: $ 70.00. Total: $ 500.00. Para edificarla, se mandó demoler la esquina suroriente que formara parte de la presidencia municipal (antes casas consistoriales).

El 5 de mayo de 1889, se llevó a cabo una ceremonia donde se colocó la primera piedra de la construcción, según consta en el acta que ordenó levantar la autoridad y donde figuran como firmantes las siguientes personas: Coronel Rafael González del Castillo, Miguel Trad Jacob, Jesús Lechuga, Celedonio Valenzuela, Carlota Gutiérrez de Hernández, Blanca Moreto (madrinas) y Enrique H. Sterling. Pronunció un discurso el licenciado Joaquín Agustín de Escudero, en una caja que se enterró en una gaveta excavada en el subsuelo de la edificación, se guardaron los siguientes objetos: copia del plano, cinco monedas de oro denominadas "onzas" acuñadas en 1889, varios ejemplares del periódico "La Brocha", así como el acta oficial que constató el evento y de la que dio fe el secretario de la Jefatura Política, Aurelio Palomino.

La construcción, luce sobre la mitad de su cuerpo una frase grabada en cantera que en escritura árabe, dice: "La Elih Ila Alah". Estas palabras, traducidas al español, nos expresan: "Nada más alto que Alá". Se puede deducir que los detalles arquitectónicos en estilo morisco, diseñados por Trad, fueron producto de un criterio obediente a su origen étnico. Las autoridades, y los habitantes de Lerdo, así lo aceptaron y no cuestionaron que el autor impusiera su gusto, quien años después contrajo nupcias con una lerdense. (Lerdo 104 Años de Esperanza. Autor: José Jesús Vargas Garza. Edición de Conaculta. Talleres de Impresora Dorado. Torreón. 1998).

ENRIQUE H. STERLING

Henry Stierlin Laux, nació en Mountain Vieuw, California, Estados Unidos de América, en 1857. Fue hijo de los inmigrantes europeos Conrado Stierlin (suizo) y Clara Lux (alemana), quienes fundaron un próspero negocio en la población californiana ya mencionada, tuvo como hermanas a Margaret, Lizzete y Mary. Los Stierlin le dieron a su apellido una escritura y una pronunciación en idioma inglés, lo transformaron en Sterling.

Henry hizo sus primeros estudios en San Francisco, California, para luego viajar a Europa donde estudió en la Dirección del Cuerpo de Cadetes de la ciudad Schaffhausen, en Suiza, donde realizó su servicio militar que concluyó el 23 de julio de 1874. Posteriormente se trasladó a la población de Le Locle, perteneciente al cantón de Neuchatel, la que fue declarada patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO, en 2009; Le Locle ha sido y es el principal centro industrial relojero de Suiza. Aquí se encuentran establecidas las fábricas y las oficinas matrices de las marcas relojeras como Tissot, Mido y Zenith, famosas en todo el mundo.

Sterling, se dio de alta como estudiante en la Ecole D´horlogerie de Locle (Escuela de Relojería de Locle), el 25 de septiembre de 1877 y finalizó con éxito sus estudios el 2 de junio de 1879. Su examen de graduación consistió en armar dos relojes de bolsillo en oro fino, además de construir otro de pared que conserva una de sus nietas.

Ya titulado relojero, estuvo en San Francisco, California, posteriormente en la Ciudad de México y finalmente se instaló en Lerdo, donde estableció su joyería y relojería a la que llamó "La Suiza", localizada en la 5ª de Hidalgo número 120 de acuerdo con la antigua nomenclatura y daba esquina con la actual avenida Matamoros; además, tenía anexo un negocio de optometría de su propiedad. Hombre de negocios, Sterling también fue representante y vendedor de los afamados pianos Steinway, en la Comarca Lagunera. Multifacético y creativo, abrió un taller mecánico de torno, fragua, carpintería y fundición y practicó la perforación de pozos para la irrigación de tierras; fue propietario de una granja agrícola y ganadera. (Guía General Descriptiva de la República Mexicana. Autor: J. Figueroa Domenech. Edición de Ramón de S. N. Araluce. México. 1899).

En Ciudad Lerdo conoció a la parralense María Teresa Oller Gutiérrez, hija del médico José María Oller y Ventura Gutiérrez, con ella tuvo un noviazgo que culminó en boda el 28 de octubre de 1888 en esta población. Ya como la señora Sterling, María Teresa, junto con sus amigas las señoras Garde de Necochea y Jamesson de Gutiérrez, promovió la fundación del Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, en 1910: Esta institución es antecedente del actual Colegio Licenciado Primo de Verdad, ubicado en una antigua casona que edificó y habitó la familia Sánchez Torres, por la calle Zaragoza, frente a la Plazuela Juárez.

Sterling, fue llamado por las autoridades para que ordenara la compra, en Suiza, del reloj que finalmente sería instalado en la torre y que como anoté lo sufragó el erario. Y así lo hizo. La reluciente máquina relojera fue transportada por barco sobre el Océano Atlántico y llegó al puerto de Veracruz, luego la trasladaron por vía férrea a Lerdo, arribó empacada en varias cajas que fueron abiertas por Sterling quien se percató que solamente traía una carátula, era la que se puso en el costado oriente, frente a la plaza; el hueco asignado para la otra carátula por la fachada poniente, lo clausuraron, años después se acomodaría la que faltó y ahora vemos. No cobró por su instalación, su trabajo fue un obsequio para los lerdenses.

Durante los violentos días de la Revolución Mexicana, Sterling, en su calidad de ciudadano norteamericano, izó sobre su casa contigua a su negocio la bandera estadounidense, lo que le valió el respeto a sus bienes y familia; por consiguiente, fueron varios los vecinos que en su hogar se refugiaron durante los violentos ataques revolucionarios que padecieron los lerdenses. Enrique H. Sterling, falleció en Ciudad Lerdo en 1916, sus restos fueron sepultados en el panteón municipal de esta población.

POR CULPA DE UN AGUACERO

La torre y el reloj quedaron concluidos, como se programó, para su inauguración a las once de la noche del 15 de septiembre de 1889, pero ese día cayó un aguacero de ésos que paraliza gran parte de la vida citadina. Tláloc, derramó cántaros y cántaros de agua celestial sobre los lerdenses, quienes suspendieron la ceremonia del "grito" y decidieron a la mañana siguiente del 16, Día de la Independencia, inaugurar su flamante reloj público. El evento se desarrolló a las once de la mañana, el Jefe Militar de la Plaza, sargento Miguel Solorio, para dar lustre a la ceremonia donde se entonó el Himno Nacional por los concurrentes, ordenó una salva de 21 cañonazos.

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El reloj de Lerdo

Enrique H. Sterling, tomando clases de relojería con uno de sus maestros, en Le Locle, Suiza. (Archivo de Leonor Estens de la Garza).

El reloj de Lerdo

El emblemático reloj de Lerdo. (Archivo de Leonor Estens de la Garza).

El reloj de Lerdo

María Teresa Oller de Sterling, promotora de la educación en el Lerdo porfiriano.(Archivo de Leonor Estens de la Garza).


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