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DOMINGO DERAS TORRES Domingo 29 de jul 2012, 10:43am ... Anterior 17 de 17 Siguiente ...

SIGLOS DE HISTORIA

Manuel José Othón.

Manuel José Othón en La Laguna (TERCERA PARTE DE UNA SERIE AUMENTADA A CUATRO)

Durante su residencia en Ciudad Lerdo, Manuel José Othón compuso entre otros poemas "Idilio Salvaje" y "Estepa del Nazas", los más famosos de ellos. Según los críticos de la lírica, el primero es el mejor de toda su obra, está calificado como uno de los más bellos del idioma español y afirman sus biógrafos que lo redactó en 1904. ¿En qué específicos lugares de la Comarca Lagunera se inspiró para realizarlos? ¿Fue por los rumbos de Mapimí? ¿Sería durante sus estancias en la "Hacienda de Noé"? ¿O por las áridas llanuras aledañas a San Pedro de las Colonias y Viesca? Con precisión tales ubicaciones hasta ahora se desconocen, es un secreto que el vate potosino se llevó consigo a su sepulcro, son muchas las teorías que hasta nuestros días se han bordado sobre la localización exacta de los lugares a que se refiere en sus versos. Y seguramente nunca lo sabremos, como también permanece en el misterio el verdadero nombre de la mujer con la que se ha dicho sostuvo pasionales amoríos en la Ciudad Jardín, infidelidad conyugal que la deja entrever en las estrofas de su "Idilio Salvaje".

OTHÓN Y LA "HACIENDA DE NOÉ"

Santiago Lavín Cuadra (1834-1894), fundador de la ciudad de Gómez Palacio, fue un inmigrante español-santanderino que era propietario de un gran latifundio en La Laguna de Durango conocido como "Perímetro Lavín". Vivió en la casa grande de su "Hacienda de Noé", la que mandó construir y estaba ubicada a poca distancia de la estación ferroviaria del mismo nombre, ésta se localiza en el kilómetro 21 de la carretera Gómez Palacio-Bermejillo. Lavín Cuadra estructuró una gran fortuna con la siembra y comercialización del algodón.

Al fallecer quedaron al frente de sus negocios algunos de sus hijos, principalmente Gilberto Lavín Veloz, quien le encomendó asuntos legales e hizo amistad con Manuel José Othón. Fueron varias las ocasiones en que estuvo de visita en dicha finca rústica el abogado-poeta, disfrutando de la hospitalidad de sus anfitriones que vivían rodeados de comodidades, la "Hacienda de Noé" contaba con compañía vinícola que llevó la razón social "Lavín y Paparelli". Luis Paparelli era italiano, enólogo de profesión y socio de los Lavín, se encargaba de la producción de vinos generosos y aguardiente; los señores de la casa agasajaban con estas bebidas a sus huéspedes y visitantes. (Vida y Obra de Santiago Lavín. Autor: Roberto Martínez García. Edición patrocinada por la Universidad Iberoamericana de Torreón y el R. Ayuntamiento de Gómez Palacio 2004-2007. Año 2005).

Cuando Pepita Jiménez, su esposa, viajaba a San Luis Potosí a visitar a su familia, Manuel José Othón se iba a la "Hacienda de Noé" a pasar días de recreo donde salía a pasear al campo, practicaba la caza y por supuesto degustaba los vinos que fabricaban sus amigos los Lavín. Desde este sitio le escribía cartas a Pepita, en una de ellas le decía:

"Yo estoy perfectamente bien. Hace diez días hoy que no pruebo un trago de alcohol, concretándome al vino que tomo en la mesa. Así es que estoy como hace mucho tiempo me sentía de bien. Me levanto a las 6, me salgo a pie con la carabina y regreso a las 8, con un hambre de bruto. Me desayuno un plato de frijoles magníficos, unos chilitos asados, un pozuelo de chocolate y un vaso de leche. Me pongo a trabajar de las 9 hasta las 2 de la tarde que como bien pero sin exceso pues ya sabes que la comida de aquí no me gusta. No duermo siesta, reposo un poco y trabajo una hora. A las 4 y media salgo a caballo o en coche y vuelvo a la oración… A las 10 de me acuesto y duermo de un tirón y así todos los días…"

Al interpretar los textos del intercambio epistolar del matrimonio Othón-Jiménez, se infiere que Pepita vivía preocupada por la adicción a la bebida de su esposo Manuel José, a quien le pedía que tomara con moderación y no abusara de su consumo; además de las reprensiones que seguramente le haría de manera personal. Sobre las temporadas de descanso que disfrutó en la finca rústica de los Lavín, el autor del "Idilio Salvaje" redactó una monografía que detalla el lugar y sus experiencias en el mismo, de este trabajo dio noticia a su cónyuge al manifestarle que "estaba muy ocupado escribiendo la reseña de la 'Hacienda de Noé', para el libro de Emilia E. García que ya me tenía frito, se me puso de plazo hasta el 18, pero el 19 lo mandé por express y ya lo recibieron". Parece ser que la publicación del escrito no se llevó a cabo y se desconoce el paradero del documento original.

Según relatos de la tradición oral, de la "Hacienda de Noé" salía Othón a excursionar al campo y enfilaba rumbo a la Sierra del Sarnoso, cercana al poblado de Dinamita. Algunas áreas de este lugar pudieran corresponder a las que relata en su soneto "Idilio Salvaje". En el sitio se pueden apreciar atractivas siluetas rocosas formadas por sus altas e impresionantes montañas, donde un maravilloso juego de luces y sombras aparece y se esfuma con los movimientos del sol; el momento más espectacular de este fenómeno natural sucede al amanecer y en el crepúsculo. La gama de colores azul, amarillo gris, rojo y verde de la techumbre celeste contrastan con el tono cantera vieja de las piedras.

Escalando las faldas de algunos de sus cerros, el visitante puede apreciar la inmensidad de la llanura desértica, las elegantes metáforas que el bardo plasma en el poema se ajustan a las imágenes del paisaje. ¿La interrogación de la siguiente estrofa aludirá al encuentro de amor que tuvo Othón con "La India Brava"?

¿Por qué a mi helada soledad viniste

cubierta con el último celaje

de un crepúsculo gris?... Mira el paisaje,

árido y triste, inmensamente triste.

¿EXISTIÓ SU AMANTE, "LA INDIA BRAVA"?

De la supuesta amante que tuvo Manuel José Othón, en Ciudad Lerdo, existen afirmaciones contradictorias. Pero los indicios que están a nuestro alcance en los testimonios escritos que han dejado quienes lo conocieron y han investigado su vida, afirman que esa mujer sí existió, y que no es un mito; la dama es un misterio porque no ha sido plenamente identificada, lo cierto es que le hizo conocer los placeres amatorios y con ella probó los néctares de la pasión. El siguiente verso del "Idilio Salvaje", así lo trasluce:

...las lianas de tu cuerpo retorcidas

en el torso viril que te subyuga,

con una gran palpitación de vidas.

El excronista de la ciudad de México, Artemio de Valle Arizpe, durante su época estudiantil hizo amistad con Manuel José Othón en San Luis Potosí. En una entrevista que le hizo el escritor Emmanuel Carballo, por la década de los años cincuenta del siglo pasado, lo inquiere acerca de la existencia de la amante del vate potosino:

"¿Qué me cuenta de esa mujer que, según Othón, tenía 'talla escultural y fina' y 'bruna cabellera de india brava?

"Se han dicho muchos disparates sobre esta pasión de Manuel José. Él mismo se encargó en sus versos de confundir al lector. Cuando hizo este poema no se atrevía a publicarlo: temía que Pepita, su mujer, se enterase de la infidelidad... La mujer que aparece en el "Idilio Salvaje" no es una india, sino una mujer alta, guapa, frondosa, de pecho como entonces se usaba, muy exaltado: Lupe Rodríguez... Yo conocí a sus padres, y por supuesto a ella misma: estaba divorciada de un español cuando la conoció Manuel y se fue a vivir a su lado. Durante esa estancia de Othón en San Luis, Lupe estaba con él; Pepita vivía muchos kilómetros al norte, en Lerdo. Othón llamaba a Lupe, Cleo, le decía así pensando en una actriz de ese nombre que era por entonces muy famosa. Lupe dominaba a Manuel." (Protagonistas de la Literatura Mexicana. Autor: Emmanuel Carballo. Edición de la Secretaría de Educación Pública. Primera Edición en Lecturas Mexicanas: 1986. México).

De Valle Arizpe, en uno de sus libros donde trata pasajes de la vida Othón, vuelve a insistir en que la amante de éste se llamaba Guadalupe Rodríguez, la conoció en Torreón, le faltó precisarnos si de la Comarca Lagunera se la llevó a vivir a San Luis, como dijo en la entrevista a Emmanuel Carballo:

"Yo conocí bien, muy bien, a la inspiradora de estos versos, era una mujer muy bien plantada, frondosa, apiñonada de color y con grandes ojos negros. Era de Saltillo, mi tierra, se llamaba Guadalupe Rodríguez, su padre era don Antonio, hermano carnal de los abogados don Blas y don Roque... Casó Guadalupe con un español y se fueron a radicar a Torreón; se separaron por desaveniencias conyugales y entonces la conoció Othón, la hizo su amante y es ella y no otra, la que anda en el "Idilio Salvaje" y con la que Othón "quemó su último incienso". (Anecdotario de Manuel José Othón. Autor: Artemio de Valle Arizpe. Editorial Diana. 1980).

Amado Illarramendi, fue un historiador improvisado que vivió y amó la historia de Ciudad Lerdo, donde murió a mediados del siglo pasado en la soledad de una modesta habitación perteneciente a una antigua y desaparecida finca que albergaba varias viviendas (actual tienda de autoservicio), contraesquina del antiguo reloj de Lerdo, frente a la plaza principal. Al conocer las versiones de Artemio de Valle Arizpe, Illarramendi le manifestó al maestro José Santos Valdés, desaparecido personaje de la Ciudad Jardín, lo siguiente:

"1º. La mujer por quien Othón escribió, la que inspiró su "Idilio Salvaje", no fue Lupe Rodríguez, ni era de Saltillo."

"2º. La que motivó la pasión del poeta fue una mujer casada, originaria de la ciudad de Durango, ligada en parentesco con el obispo Bustamante. Se llamó Gregoria Bustamante, tenía un restaurante aquí en Lerdo y le decían "La Machinena", porque su esposo, un mecánico originario de Santiago Papasquiaro, se llamaba José María Machinena.

"3º. Todavía quedan algunas personas, tal vez una docena, aquí en Lerdo, que conocieron personalmente a don Manuel José Othón y especialmente los hombres, que supieron de estos amoríos…"

Su biógrafo y admirador, Jesús Zavala, influenciado por los comentarios que le hizo el historiador Alfonso Toro a quien Othón le dedicó el bello soneto "Idilio Salvaje", escribió:

"¿El nombre de la musa? Guadalupe Jiménez que, de la noche a la mañana, se presenta en Ciudad Lerdo y establece una hostería a la cual concurre el poeta, a quien inspira una pasión volcánica. Mujer de ánimo esforzado, no le faltan arrestos para desasirse de los brazos de su amigo en el instante más impetuoso de la satisfacción del deseo… Alfonso Toro nos ha referido que, años más tarde, en el período de la Revolución, la vio en Aguascalientes, en compañía de un mílite revolucionario…"

Rafael Montejano afirma que es difícil, de las tres versiones (De Valle Arizpe, Illarramendi y Alfonso Toro), saber cuál es la verdadera. "La personalidad de la 'India Brava' -y no está probado que haya sido india-, con semejantes versiones, empieza a disolverse, a perderse, 'bruna y austera', como llegó, por las 'planicies' de la leyenda, y sólo queda de ella una cosa cierta: su existencia y sus relaciones con Manuel José Othón. Nada más… El 'idilio' tuvo lugar entre 1901 y 1903, y quizá en la primera mitad de este último año, y en Lerdo…" (Manuel José Othón y su Ambiente. Autor: Rafael Montejano y Aguiñaga. Edición de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. México, 2001). Finalizará el próximo domingo.

analcodomy@hotmail.com

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