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EDITORIAL

Paradojas duranguenses

Plaza Pública

MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA
viernes 29 de enero 2010, actualizada 3:59 am


Durango ha sido la primera entidad donde se concretó de modo formal la alianza opositora para desplazar al PRI del Gobierno Estatal. El acuerdo, sin embargo, ha creado sus propias paradojas que eventualmente pudieran impedir la coalición total con miras a las elecciones de julio próximo.

Acción Nacional, y los partidos del DIA, la antigua coalición Para el bien de todos (PRD, OPT y Convergencia) han coincidido también en que el candidato que sostenga la alianza sea el ex diputado José Rosas Aispuro Torres, quien, sin embargo, aún abriga esperanzas de ser postulado por el PRI, partido al que ha pertenecido desde siempre y del que no se ha apartado todavía. Detiene al presunto candidato de la oposición la demora en la emisión de la convocatoria de su partido. Debió aparecer el 15 de enero y dos semanas más tarde aún no ha sido enviada por el comité nacional, acaso por desacuerdos entre ese órgano y el gobernador Ismael Hernández Deras.

Éste parecía tener muy claro su proyecto de sucesión, pero a últimas fechas enfrentaba dificultades para concretarlo. Su delfín es el diputado federal Jorge Herrera Caldera, que ha hecho una breve carrera de la mano del gobernador saliente. Herrera Caldera es un joven empresario (nació el 8 de enero de 1963) cuya fortuna es reciente. A partir de 1990, cuando tenía 27 años, hizo crecer el negocio paterno de reparación de bicicletas hasta constituir el Grupo Nahel, que fabrica 140 mil vehículos al año. Sus adversarios, que atribuyen el impulso financiero que permitió su prosperidad al arzobispado duranguense, objetan que el desarrollo fabril se haya fundado en ventas a la administración pública, incluyendo gobiernos de que formó parte.

Hernández Deras lo hizo secretario de administración y finanzas en los dos primeros años de su gestión, de 2004 a 2006. Luego lo impulsó a la alcaldía de la capital, de la que el año pasado pidió licencia para ser diputado federal. Contendió por el cuarto distrito, uno de los dos de la ciudad de Durango, que en el trienio anterior fue ganado por el PAN.

Rosas Aispuro Torres percibió desde diciembre pasado que Hernández Deras maniobraría para que Herrera Caldera lo reemplace. La señal fue la decisión de que una convención de delegados, y no la consulta a la base militante, resuelva la candidatura al Gobierno. Por eso se ha mostrado perceptivo a los acercamientos que con él ha tenido la oposición, principalmente el PAN, que espera sacar provecho de la alianza en la elección de ayuntamientos.

El presunto candidato opositor (hay que adjetivarlo así porque no ha formalizado su aceptación, previo el abandono de su militancia priista) ha recorrido la trayectoria típica de los políticos locales que por eso sienten que "ya les toca". Nacido en Las Trancas el 19 de octubre de 1961, es abogado y doctor en derecho por la Universidad Juárez de su estado natal. Fue oficial mayor del Gobierno del Estado, presidente del comité estatal del PRI, alcalde de la capital, diputado local y diputado federal dos veces. Aunque el gobernador Hernández Deras lo hizo director del sistema de pensiones, un cargo de menor importancia frente a los que ha desempeñado antes, se hizo notorio su distanciamiento, por lo que en 2006 consiguió que el comité nacional del PRI lo hiciera diputado de representación proporcional. Ahora está fuera de todo cargo y en una dualidad paradójica: aún espera ser candidato de un partido que ostensiblemente lo margina y no acaba por eso de aceptar el ofrecimiento de partidos que ansían postularlo, en la creencia de que su trayectoria priista puede ser útil para vencer al PRI, al son de que "para que la cuña apriete debe ser del mismo palo".

Las condiciones de la alianza pueden engendrar, en otra paradoja, la ruptura de la propia coalición. En la medida de su fuerza electoral, el PAN ha conseguido que se le reconozca el derecho a presentar candidaturas de alcaldes en Durango, Lerdo y Gómez Palacio, que ya ha gobernado. El acuerdo no es conveniente para el Partido del Trabajo que, si bien ha decaído en su presencia local, también cuenta entre sus antecedentes con victorias electorales en la capital. Podría aun separarse del acuerdo opositor, aunque quizá no llegaría al extremo a que se dirige en Zacatecas, de coaligarse con el PRI.

La coalición es un instrumento necesario en una entidad donde el PAN tuvo una participación importante que había venido declinando. De no ser así, el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, podría haber sido persuadido de ser candidato una vez más. Luego de ganar la alcaldía capitalina en 1985, en 1992 PAN y PRD lo hicieron candidato al Gobierno del Estado. Hoy esa misma alianza podría haberlo impulsado en mejores condiciones que entonces, con lo que además resolvería su frágil situación actual. La Secretaría de que es titular sobra en el organigrama del Gobierno Federal. Por lo menos eso se infiere de la iniciativa del presidente Calderón para trasladar sus principales funciones a la Secretaría de Economía. Pero el proyecto presidencial, que incluía la supresión de la Secretaría de la Reforma Agraria y la conversión de la Secretaría de la Función Pública en un órgano de contraloría dependiente directamente de la Presidencia de la República, no fue aprobado por la Cámara de Senadores.

Panista eminente, Elizondo Torres llegó tarde al Gabinete de Vicente Fox y fue mantenido en su cargo sin demasiado entusiasmo por Calderón, ya que él pertenece a una corriente antagónica a la del presidente.

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