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Finanzas

Misterio rodea salida de Rato al frende del FMI


jueves 01 de noviembre 2007, actualizada 8:25 am


EFE

Washington, EU.- Rodrigo Rato dejará de ser hoy director gerente del FMI, cargo del que dimitió sorpresivamente por razones que no ha explicado con claridad, lo que ha alimentado especulaciones tanto en Washington como en Madrid.

La política ha sido la pasión profesional de Rato, más que la economía, y su sueño, escasamente disimulado, era convertirse en presidente del Gobierno español.

Por ello, su anuncio en junio de que abandonaría el Fondo Monetario Internacional (FMI) cayó como una bomba en el Partido Popular, la fuerza conservadora a la que pertenece y que disputará las elecciones generales españolas en marzo próximo con Mariano Rajoy como portaestandarte.

Rato, que está divorciado, ha alegado “razones personales” para irse y dijo que abandona Washington para ocuparse en particular de la educación de sus hijos en España.

Desde junio ha reiterado por activa y por pasiva que no volverá a la vida política en España o Europa.

Pero él mismo ha alimentado la especulación al no decir a qué se dedicará desde mañana por la mañana, cuando entregará el testigo a su sucesor, el francés Dominique Strauss-Kahn en el atrio del FMI, rodeado de las banderas de los 185 países miembros del organismo, para el cambio de guardia formal.

Los propios empleados del Fondo reconocen el misterio en torno a su partida.

“No la ha explicado bien”, dijo un alto funcionario, que no quiso que se divulgara su nombre.

Pese a las negativas de Rato, las apuestas en Washington apuntan a intenciones políticas.

“Las razones por las que se ha ido todavía no son claras, evidentemente tienen que ver con volver a la política en España”, opinó Claudio Loser, ex director del Departamento de América Latina del FMI.

La salida de Rato es “algo extraño. Parece que quiera tomar una posición de cara a la política en España”, opinó, en la misma dirección, Desmond Lachman, antiguo subdirector del Departamento de Políticas Económicas del FMI y ex director gerente del banco de inversión Salomon Smith Barney.

Desde que asumiera el cargo en el Fondo, en junio de 2004, Rato ha viajado muy frecuentemente a España y ha estado al tanto de la actualidad, haciendo comentarios sobre la economía del país que le han mantenido en los titulares, a menudo con una visión alternativa a la presentada por el Gobierno.

En Washington, su “niña bonita” fue la reforma del FMI y en especial, su propuesta para redistribuir el voto en el organismo, que aún refleja básicamente el peso económico de los países a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Pero el ex ministro de Economía español saldrá por la puerta de la calle 19 del FMI cuando están paralizadas las negociaciones entre los países para definir la nueva fórmula para la asignación del voto.

“Es una sorpresa que se vaya, porque el trabajo no ha terminado”, dijo Lachman.

Lo mismo opinó Riordan Roett, un miembro de la junta directiva de los fondos de inversión de Citigroup, el mayor banco del mundo.

“Yo, como todos, estoy muy sorprendido de que se vaya”, señaló.

“Realmente no ha conseguido muchas cosas en su breve mandato”, añadió Roett.

Cuando llegó a la institución, Rato se topó con muchos escépticos.

“Todos reconocen su habilidad, su inteligencia, su comprensión de los problemas económicos, su calidad como jefe de una institución económica, pero la impresión general es que él no tenía mayor interés en el FMI como tal”, dijo Loser.

El propio Rato ha reconocido que su candidatura al puesto fue algo “muy sobrevenido”, que sucedió “prácticamente en cuatro semanas”.

Llegó después de que el anterior director gerente, Horst Koehler, también dimitiera, en marzo de 2004, pero con un propósito manifiesto: presentarse a las elecciones para ser presidente de Alemania, un cargo que aún ocupa.

A Rato se le abrieron las puertas en un momento difícil a nivel personal, pues el entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar, había escogido a Rajoy como el candidato a la sucesión.

Rajoy perdió las elecciones en marzo de 2004 y Rato se quedó en el exilio dorado del FMI.

En el Fondo, una institución poblada de especialistas en tipos cambiarios, perfiles de deuda y otros temas económicos arcanos, Rato encontró inicialmente reticencia.

Dado su pasado como político -Rato sólo recibió su doctorado en economía cuando ya era ministro- y sus frecuentes viajes a España, muchos tecnócratas del organismo temían que usara el FMI sólo como un trampolín para sus aspiraciones electorales en su país natal.

Después del primer par de años, esos miedos se minimizaron y Rato se centró más en sacar adelante su proyecto de reforma, según Lachman, un proyecto que ahora deja en herencia a Strauss-Kahn.

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