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EDITORIAL

‘La muy antigua hacienda de Jimulco...’ | A la ciudadanía

Magdalena Briones Navarro
miércoles 09 de mayo 2007, actualizada 8:35 am


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Continuación...

Dr. Ignacio Orona Castillo

Cuando el negocio agrícola fue suyo, Don Amador Cárdenas principió su acción de hombre de empresa construyendo por el año de 1876 la presa derivadora el Realito, sobre el Río Aguanaval y dos años después ya irrigaba una extensión aproximada de veinte lotes de tierra.

El cultivo era el algodón y su despepite se hacía en un molino de ruedas de piedra situado en Sombreretillo, Durango, por un procedimiento enteramente primitivo, que consistía en un mecanismo impulsado por un sistema de aspas, con cajones, mismo que se movía al golpe de una pequeña caída de agua derivada del río Aguanaval. Hecho el despepite, se enviaba el algodón por tierra a Durango, consignado a don Emilio Stanley, dueño de la Fábrica de Hilados “El Tunal”.

Con el advenimiento del ferrocarril, pudo ampliarse los cultivos y su sistema, empleando semillas importadas y utilizándose despepitadores modernos; con la apertura de nuevas tierras, se crearon las entidades agrícolas anexas, siendo la primera y principal la hacienda de “La Flor”.

La construcción del ferrocarril en la región demandó un lugar para concentrar material necesario para ello, así como infraestructura de vivienda para los que en la obra trabajarían, lo que trajo como consecuencia el nacimiento y crecimiento de la Estación Jimulco, donde Amador fincó hoteles y casas de renta ya que esas tierras pertenecían a su ahora hacienda Ximulquillo.

Tuvo, sin embargo, que vender al Gobierno de México parte de sus tierras para el paso del tren y el desarrollo de actividades relacionadas al ferrocarril, el cual fue construido por norteamericanos.

Así pues, en Jimulco se construyó y desarrolló lo que llamaban la Casa Redonda, donde componían y daba mantenimiento a máquinas y carros del ferrocarril. Se hizo y funcionó también una escuela para maquinistas, garroteros y conductores de ferrocarril. A los pobladores de Jimulco, integrados por gringos y mexicanos en capacitación para operar el ferrocarril, así como algunos moradores del pueblito que se dedicaron a vender su fuerza de trabajo al ferrocarril y al comercio y los servicios, Don Amador les vendía el agua que requerían, traída desde el manantial de Ximulquillo en tubería de acero.

La mejor administración de sus propiedades lo llevó finalmente a construir su hacienda en lo que es ahora La Flor de Jimulco, hasta donde condujo el agua de la fuente de la Hacienda de Jimulco (Ximulquillo).

Continuará…

El próximo día 11 de Mayo, Biodesert, A. C. inaugurará en el Ejido La Flor de Jimulco el Centro de Atención a Visitantes y Residentes, donde a través de la Administración de la Reserva Ecológica Municipal habilitará las instalaciones de la escuela vieja como oficina de campo, sala de reuniones, museo comunitario y área de acampado para prestar el servicio a los habitantes de esta comunidad y del resto ubicadas dentro del área natural protegida, a los turistas, investigadores, escolares y demás personas o grupos que acudan a ella.

Es una oportunidad para todas las comunidades aledañas y en sí a toda la Región Lagunera, de que conozcan, parte de la historia de la Sierra y Cañón de Jimulco y sus paisajes.

Todo esto en el marco de las celebraciones de la “Semana Internacional del Museo” que se celebra cada año cuyo lema de 2007 es “Museo y Patrimonio Universal”.

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