Columnas Social columnas editoriales SOCIALES

Columnas

Vibremos positivo

LA ESCUELA DEBE SER UN LUGAR SEGURO PARA LAS NIÑAS QUE MENSTRÚAN

VANESSA GÓMEZ

Regresamos a clases y, otra vez, miles de niñas se enfrentan a baños sin privacidad, a la burla "porque se manchó" y a personal docente que no sabe qué hacer.

Tristemente, muchas de ellas, además, vienen de casas donde nadie habla del tema o, peor, donde hay distintos tipos de violencia. No contar con condiciones ni contención para vivir la menstruación con dignidad es una de ellas.

Y si en casa a veces no hay acompañamiento ni seguridad, ¿por qué no convertir a la escuela en el espacio seguro donde sí se garantice información, insumos e infraestructura?

Y es que sí, siete de cada diez niñas y adolescentes reportan haber tenido poca o nula información cuando menstruaron por primera vez y que esa "primera conversación" suele ser en casa. Esas mismas casas donde durante y después del confinamiento se registraron incrementos significativos en las llamadas al 911 por violencia familiar.

Sólo en el primer trimestre de 2020 el Secretariado Ejecutivo ya registraba un alza frente a años previos. Y según la UNAM, seis de cada diez adolescentes de entre 15 y 17 años han sufrido al menos un incidente de violencia doméstica en su vida.

El componente económico agrega otra capa: 19.5 millones de niñas, niños y adolescentes viven en hogares en situación de pobreza. Comprar toallas, tampones o una copa no siempre es opción.

Cuando el hogar no es un espacio protector, la escuela debe asumir -sin excusas- su rol como entorno seguro. Pero miles de alumnas regresarán a clases a escuelas que aún no lo son.

Los datos son claros. En México, 43% de niñas y adolescentes prefieren no ir a la escuela durante su periodo. No es "porque no quieran"; es porque gestionar la menstruación sin agua, sin baños adecuados y bajo estigma es imposible. Ese ausentismo erosiona aprendizaje, autoestima y participación.

En lo normativo hay avances, sí, pero apenas 16 de 32 estados han incorporado la menstruación en sus leyes educativas. La mitad del país no tiene aún piso legal para garantizar educación menstrual, insumos e infraestructura. La ley importa, pero sin presupuesto, protocolos y seguimiento se queda en buenas intenciones.

¿QUÉ SIGNIFICA, EN LA PRÁCTICA, QUE LA ESCUELA SEA EL LUGAR SEGURO?

1.- Información que protege. Educación menstrual clara, científica y sin estigmas desde primaria.

2.- Insumos gratuitos, con criterio. Disponibles, sin exhibición ni burocracia.

3.- Infraestructura mínima indispensable. Baños limpios, con puertas que cierren, botes para desecho, agua corriente y jabón.

4.- Protocolos y contención con personal docente capacitado.

5.- Puente escuela-familia. Si en casa faltan certezas, la escuela puede ofrecer guías sencillas para madres, padres y personas cuidadoras.

Cerrar la brecha menstrual es cerrar una forma de violencia cotidiana. Si en muchos hogares todavía faltan agua, diálogo y seguridad, la escuela puede ser el primer espacio donde una niña sienta que su cuerpo no es un problema y sus procesos biológicos no representen una desventaja extra.

Tenemos un nuevo periodo por delante. Es una gran oportunidad para hacer las cosas de manera diferente.

Te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales, en Facebook como Vibremos Positivo y Fundación Femmex o, en Instagram como @jorge_lpz, @vengavibremospositivo y @ffemmex.

Leer más de Columnas Social

Escrito en: Vibremos positivo Columnas

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Columnas Social

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2410045

YouTube Facebook Twitter Instagram TikTok

elsiglo.mx