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PANORAMA

ESCENARIO POST-ELECTORAL

RAÚL MUÑOZ DE LEÓN

El proceso se judicializó tras el recurso de impugnación que Xóchitl promovió ante el órgano jurisdiccional de la materia contra los resultados que el Instituto Nacional Electoral (INE) dio a conocer la madrugada del lunes 3 de junio, declarando triunfadora de la contienda y por consecuencia Presidenta de la República Mexicana electa a Claudia Sheinbaum.

Eran las 6 horas de una mañana gris y triste; la gente que tiene costumbre de madrugar, ya de pie y en plena actividad mostraba tristeza, desgano y desilusión porque flotaba en el ambiente la percepción de un posible atraco por parte del poder; habla poco y en voz baja; según analistas políticos, de darse, sería el fraude electoral más grande de que se tenga memoria en la historia política de México; de acuerdo con la autorizada opinión de prestigiados columnistas de radio y televisión, el del pasado 2 de junio, se perfila como el proceso electoral más escandaloso aún que el cometido en la elección de Salinas de Gortari, en 1988, cuando "se le cayó el sistema" a Manuel Barttlet Díaz, en aquel entonces secretario de Gobernación, actualmente Director de la Comisión Federal de Electricidad.

La población, noble y buena, creyó una vez más en el gobierno y en la autoridad electoral; confió en que su voluntad expresada en las urnas se respetaría, que tendríamos un ejercicio auténticamente democrático y acudió masivamente a votar; pero, según dicen, la trampa que venía preparándose con meses de antelación estaba ya instalada y sólo esperaba la jornada del 2 de junio para demostrar su eficacia. Y así fue.

Afirman los que estudian este tipo de temas que Morena y sus partidos, satélites y cómplices a la vez, supieron aprovechar de manera excelente las condiciones de nuestra realidad política para darle como se la dieron, una fuerte dentellada a la democracia. Estamos obligados a su rescate.

No lo afirmo yo, sino analistas políticos, expertos en temas de materia política, quienes en las redes sociales, actuando como ciudadanos comprometidos con la democracia, están compartiendo información sobre el presunto trabajo sucio llevado a cabo por el INE, de cómo inflaron las cifras del padrón electoral, llegando al absurdo de que en ciertos distritos como es el caso de Tamazula, municipio del Estado de Durango, donde, según datos del INEGI la población es de 40 o 50 mil habitantes, aparece una cifra de 180 mil votos a favor de Claudia, lo cual es ilógico, absurdo e incongruente, pues ni votando los menores de edad, incluyendo los recién nacidos se alcanzan tales números; ¡sólo que levantaran de sus tumbas a varias generaciones de difuntos y los llevaran a emitir su voto, precisamente por Claudia!

Que se trató de una elección de estado lo dan los siguientes elementos: 1.- Claudia fue designada candidata por el propio Presidente de la República; 2.- La campaña que hizo en su favor en cada una de sus "mañaneras"; 3.- Los cuantiosos recursos económicos con los que contó, dándole ventaja sobre sus opositores.

El INE hizo su tarea. Xóchitl, cumplió con lo que debía, impugnar los resultados. Ahora la pelota está en el campo de las autoridades jurisdiccionales. Que hagan su trabajo en bien de la verdad y la justicia, en bien de la democracia y por el bien de México. ¡si en verdad queremos fortalecer nuestra democracia! Ojalá que la resolución que dicten despeje las dudas que hay sobre la legitimidad de la elección.

México dio una lección al mundo, lección de civilidad política, de cultura electoral, de nacionalidad y patriotismo. ¿Por qué?

Porque en los días previos a la jornada, con los ánimos encendidos, cuando la bipolaridad estaba en todo su apogeo, cuando se registraron los homicidios de candidatos de diferentes partidos, cuando parecía que el crimen acosaba al proceso electoral, cuando se veía venir una jornada presidida por la violencia, cuando temíamos que vendrían hechos como los que se dieron en el pasado lejano con el robo de urnas, quemazón de boletas y actas electorales, cuando lar armas halaban en vez de los votos, en fin, cuando pensábamos que el dos de junio sería un día caótico, con prevalescencia del desorden y la inseguridad, donde creíamos que el ejército se haría cargo de la situación, imponiendo sus normas apoyadas por las bayonetas: en fin, cuando se pensaba inclusive que el proceso podría suspenderse o que algunas casillas de varios Estados de la República no podrían instalarse por un posible boicot.

¿Qué pasó? Que llegó el dos de junio y la jornada electoral se llevó a cabo con orden y respeto, que no hubo incidentes graves que lamentar, porque la ciudadanía acudió a las urnas a emitir su voto, porque buena y noble como es, creyó una vez más en el gobierno y en el árbitro electoral que ofreció y se comprometió a llevar un ejercicio auténticamente democrático, lo que dio como resultado que se registrara la más numerosa participación ciudadana obteniéndose una copiosa votación histórica, sólo comparable a la elección de Madero en 1910 y la de López Obrador en 2018.

México ha escogido la democracia como forma de organización política; la vida republicana con el sistema presidencialista y la división de poderes como principios básicos, depositando la soberanía nacional en el pueblo, el cual ha tenido y tiene en todo momento el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

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