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Antonin Artaud y una travesía rarámuri en la nueva película de Federico Cecchetti

En 1936, el poeta y dramaturgo francés Antonin Artaud viajó a México

Antonin Artaud y una travesía rarámuri en la nueva película de Federico Cecchetti

Antonin Artaud y una travesía rarámuri en la nueva película de Federico Cecchetti

SAÚL RODRÍGUEZ

En 1936, el poeta y dramaturgo francés Antonin Artaud viajó a México. Luego de militar en las filas surrealistas, se trasladó al norte de nuestro país “para buscar las bases de una cultura mágica que aún pueda manar de las fuerzas del suelo indio”, según indicaron sus propias palabras.

Artaud llegó hasta el corazón de la sierra tarahumara. Se ha dicho que tal travesía fue doble, pues el poeta viajó hacia un país desconocido y hacia el interior de sí mismo. Las crónicas fueron impresas por el autor en su libro Los tarahumara, mismo que sirvió de inspiración al cineasta Federico Cecchetti (Ciudad de México, 1982) para la realización de su nueva película: Jíkuri: Viaje al país de los tarahumaras (2024).

La cinta compitió en la pasada edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FCG), el cual se realizó de 7 al 15 de junio en la capital de Jalisco. A la celebración cinematográfica acudió parte del elenco, incluido el actor tarahumara José Cruz Apochioachi (Rayénari) y el actor francés Francois Negret (Antonin Artaud).

“La génesis de la película fue cuando leí el libro Los tarahumara, de Artaud. Es un libro que cautivó profundamente. Yo me sentí superconectado con Artaud, porque sentí que tenemos como la misma búsqueda, como creativamente, ¿sabes? Ir a estos lugares lejanos, buscar la espiritualidad. A mí me interesaba el tema de los sueños, de los rituales”, indicó el director Federico Cecchetti en entrevista con El Siglo de Torreón.

Anteriormente, Cecchetti ya había dirigido El sueño del Mara’akame (2019), donde se adentra en la cultura wixárika (huichol), por lo que le resultaba familiar incursionar con la cámara en la vena de una tradición ancestral. Al leer el libro de Artaud, Cecchetti supo de inmediato que tenía que rodar una nueva película.

“Quedan vestigios de gente que escucho esa historia (la visita de Artaud a la sierra tarahumara). La verdad es que tienes que rascarle, porque está como que bastante enterrado. Pero sí, hay vestigios. Por ejemplo, existió un ser ilustre que se llamó Erasmo Palma, él fue Premio Nacional de las Artes, rarámuri, compositor, poeta. Lo fui a conocer y me hice muy amigo de sus hijos, sobre todo de don Chava Palma, que en paz descanse también. Él fue quien me llevó a conocer toda la zona donde estaba la cueva que según había visitado Artaud, donde había dormido, por donde había pasado. Ahora, realmente nadie lo sabe con certeza, es lo que se dice”.

La ficción propuesta por Cecchetti supone una hipótesis: Antonin Artaud se volvió loco al perder una de sus almas. En la visión rarámuri, los hombres tienen tres almas y las mujeres cuatro. Cuando se tiene el infortunio de perder un alma, se deriva una enfermedad física o mental. Al regresar a Europa, Artaud pasó nueve años en hospitales psiquiátricos, donde se le aplicó un tratamiento electroconvulsivo, el cual mermó su estado físico.

“Cuando uno habla con los chamanes rarámuris, forzosamente te dicen eso. Y los que habían oído de la historia les pareció muy normal: ¡Ah, claro! Es que él no siguió las reglas, porque sólo había hecho una danza y tenía que haber hecho tres. ¡Ah! ¡Pues lógico! Perdió su alma, por eso se volvió loco. Y para mí esa fue la pieza que dije: ¡Va! ¡Esta es la historia! Esto es lo que Artaud no supo que le pasó, porque dentro de lo que él escribió nunca se enteró de esto”.

En la historia de Cecchetti, la vida del tarahumara Rayénari se ve trastocada cuando conoce a Artaud. Según el director, el encuentro entre estos dos personajes inicia un valioso intercambio de poesía, admiración y amistad.

El filme muestra paisajes enmarcados en la propia sierra tarahumara, los cuales son inspirados en las fotografías del neerlandés Bob Schalkwijk, quien capturó ese lugar durante muchos años.

“Tiene fotos a blanco y negro. Tiene fotos de los años setenta a color, donde justamente nosotros encontramos esta paleta de colores, que eran principalmente blancos y rojos en los vestuarios. En realidad, en la época cuando Artaud Estuvo, la foto era a blanco y negro. Entonces, tenemos referencias de materiales, ideas, cómo y cuáles podrían haber sido los colores, pero en realidad no existe nada concreto. Entonces, a nosotros nos encantó esta paleta de colores, que en realidad es de los setenta”.

VISIÓN RARÁMURI

José Cruz Apochioachi es un actor rarámuri que da vida a Rayénari, el joven que se cruza con el poeta francés. Originario del municipio de Guachochi, Chuihuahua, y portando su vestuario tradicional, habló sobre la extinción de su pueblo, pues muchas comunidades rarámuris o tarahumaras han renunciado a sus usos y costumbres para “modernizarse”.

Por su marte, su comunidad continúa practicando las danza y cantos que se muestran en la película, y recalcó el esfuerzo que también realizan los rarámuris de Batopilas. Indicó que la historia de Artaud la leyó de pequeño, en la escuela. Solía soñar con ello, pues además su abuelo también le solía platicar el relato de ese extranjero. Hoy se sorprende al verse en una pantalla de cine.

“Fue un gran trabajo, me siento contento. Nunca imaginé que iba a salir en una imagen tan grande”.

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