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Quince años tras 'El Zurdo' Mendieta

Mendoza es un escritor fuera de serie: si bien la malicia con que urde sus tramas le ha ganado un sitio de primera fila, no es menos cierto que sus novelas también destacan por la carpintería con que están construidas.

Quince años tras 'El Zurdo' Mendieta

Quince años tras 'El Zurdo' Mendieta

VICENTE ALFONSO

Sus aventuras no describen un mundode buenos contra malos, sino de personajescon claroscuros e intereses en conflicto.

Agente de la Policía Ministerial de Sinaloa, padre de un joven llamado Jason, asiduo al jazz y al rock y escaldado frente a los compromisos sentimentales, Édgar “El Zurdo” Mendieta cumple quince años de servicio. El primero en advertirlo ha sido el novelista Carlos René Padilla en la pasada Semana Negra de Querétaro, uno de los espacios donde este año se le rindió homenaje al creador del personaje, el maestro Élmer Mendoza.

Como tal, “El Zurdo” apareció en 2008 con la publicación de Balas de plata, libro que obtuvo el IIIPremio Tusquets de Novela, otorgado por un jurado integrado, entre otras personalidades, por Juan Marsé, Almudena Grandes y Evelio Rosero. A aquella primera entrega le han seguido otras cinco: La prueba del ácido (2010), Nombre de perro (2012), Besar al detective (2015), Asesinato en el Parque Sinaloa (2017) y Ella entró por la ventana del baño (2021).

Mendoza es un escritor fuera de serie: si bien la malicia con que urde sus tramas le ha ganado un sitio de primera fila, no es menos cierto que sus novelas también destacan por la carpintería con que están construidas, utilizando técnicas heredadas de James Joyce, de Virginia Woolf y Fernando del Paso. Así pues, en esta ocasión me limitaré a enlistar seis razones para seguirle la pista muy de cerca a ese tal “Zurdo“:

 1. Equilibra fondo y forma: al lugar común que dicta que los novelistas policiacos son espíritus rudos para quienes el lenguaje es un accidente necesario, Élmer Mendoza contrapone seis aventuras poderosas narradas con habilidad y maestría. Aquí el lenguaje importa: así, por ejemplo, encontramos que la agente Gris Toledo viste una falda amplia “color liebre de marzo”, y que un ajado personaje tiene “mirada de dragón castrado”.

2. Tiene un oído fino: de Billy Joel a Los Tigres del Norte, la vida del Zurdo está llena de música. Pero sus aventuras también se escuchan gracias a los diálogos. No en vano Élmer Mendoza ha advertido que la oralidad es un territorio espinoso: es difícil lograr que la voz de cada personaje sea tan irrepetible como su huella digital, pero Mendoza lo logra con creces.

3. No es infalible: “El Zurdo” no posee la esclarecedora lucidez que tienen investigadores como Auguste Dupin, Sherlock Holmes y Miss Marple; tampoco tiene la dureza de Sam Spade y Philip Marlowe. Es un tipo común, a menudo rebasado por el trabajo y agobiado por sus problemas personales: “soy un pobre venadito que habito en la serranía”, canta mientras hace antesala en el consultorio del terapeuta.

4. Comparte sus lecturas: además de haber estudiado Letras, “El Zurdo” es un lector asiduo: en Balas de plata un ejemplar de Noticias del imperio es parte de la trama, y en Nombre de Perro aparece leyendo Conversación en la Catedral. Tampoco es raro verlo leyendo a Mónica Lavín y a Mario Bojórquez, quienes este año, por cierto, recibirán el premio Letras de Sinaloa. Más aún, Mendieta bebe tequila Caballero Parra y calza botas Toscana (un guiño a dos cracks literarios).

5. Los personajes cambian: Mendoza ha sabido hacer crecer a sus personajes, ponerlos a prueba y hasta contradecirse. Presencias fundamentales en la vida del “Zurdo” son Gris Toledo, su colega más cercana, y Samantha Valdés, lideresa del Cártel del Pacífico. Además la saga contiene reflexiones en torno a los retos que implica compaginar paternidad/maternidad con la vida laboral.

6. Invita al pensamiento crítico: la razón más importante para leer al “Zurdo” es que sus aventurasevitan el maniqueísmo: no describen un mundo de buenos contra malos, sino de personajes con claroscuros e intereses en conflicto. No es extraño que Mendieta deba violar la ley para llegar al fondo de un asunto. Antes bien, a menudo se mete en situaciones escabrosas de las que sólo puede salir con la ayuda de la capisa Samantha Valdés, quien le tiene buena ley y a menudo le hace ver las situaciones desde una perspectiva distinta.

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Escrito en: Vicente Alfonso lecturas Élmer Mendoza El Zurdo

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