EDITORIAL

Metáfora Ciudadana

Zombies y golems en la democracia

LUIS ALBERTO VÁZQUEZ ÁLVAREZ

Los arcanos mitológicos de todas las culturas humanas contienen secretos para crear o reanimar monstruos que protegerían y/o beneficiarían a ciertos sectores de la población. Se utiliza lo mismo la magia negra que el favor divino y se logran prototipos especiales, siempre para conseguir propósitos sobrehumanos.

Unos de estos engendros son los "zombis"; cadáveres humanos reanimados o renacidos gracias a ritos y fórmulas ocultistas. El fenómeno Zombi proviene de la hechicería africana asentada en Haití; es un muerto viviente que actúa de manera mecánica, sin inteligencia y mudo o solamente emitiendo sonidos guturales ininteligibles; permanece bajo el control del bokor progenitor como su esclavo; carece de voluntad propia; es un autómata.

Otro notable endriago es el "golem". Según la mitología hebrea un ente creado con diversos materiales al cual un personaje poderoso le insufle vida para que actúe a sus órdenes e intereses. Para ello se le inscribe en la frente la palabra EMET (verdad). Cuando se quiere acabar con él, se borra la primera E, quedando sólo MET, (muerte). El problema es que los golems crecen desmesuradamente; generalmente obedecen bien a sus amos, pero son torpes y sin inteligencia, siguen simplemente las órdenes dadas y jamás discuten. Pueden volverse peligrosos incluso para sus propios creadores, en especial si estos buscan poder para hacer el mal. Si se sale de control destruyen todo: personas o cosas. Frankenstein es un golem surgido de la fantasía científica.

En la política mexicana, histórica y actualmente han existidos estos protagonistas desde siempre; más de 40,000 mil zombis de Hidalgo asaltaron la alhóndiga de Granaditas matando a todos los españoles ahí refugiados en septiembre de 1810.

Santa Anna creo en 1836 un golem llamado Supremo Poder Conservador, órgano colegiado de cinco notables para mantener el dominio absoluto y generar una constitución contraria a la liberal de 1824. Los neoporfiristas en 1911 crearon un golem antimaderista que fue Victoriano Huerta, el cual posteriormente se revolvió contra ellos mismos desapareciendo el congreso y enlutando todo el país hasta que los revolucionarios le borraron las letras frontales.

Después de la revolución, Plutarco Elías Calles, quien en sus últimos años reconoció practicar el espiritismo; combinó la política con esos dogmas formando gremios de zombis sindicalizados: agrícolas (CNC), obreras (CTM), populares (CNOP) generándoles sus respectivo golem como Fidel Velazquez y análogos; igualmente ejecutivos federales y locales, quienes le seguían ciegamente hasta que alguno se le rebeló.

Los golems no necesariamente son individuos; también pueden ser partidos políticos, organizaciones gubernamentales y hasta asociaciones civiles, ejemplos fueron los partidos Popular Socialista, Auténtico de la Revolución, Verde Ecologista; Acción Nacional y Revolución Democrática que por muchos años parecieron estar enemistado entre sí, recientemente nació de su fusión otro engendro; configurado por un bokor empresarial y buscando engrosar más material a su aberrante singularidad ideológica; independientemente del otro engendro similar. Las transacciones por el poder son mayores a todo pundonor.

Se insiste en que algunos quieren regresar a mediados del siglo XX, sí, pero otros regresan empecinadamente al XIX; ese terror se manifiesta con organizaciones muertas que siguen deambulando por la vida pública creyéndose estar vivas y auto descarnándose, como las tormentas interiores en el PRI y PAN, auténticas crisis producto de putrefacciones ideológicas y ridículas moratorias o acusaciones de actos propios que quieren imputar al contrario; a ello se suman amenazas y agresiones gansteriles a partidos que no quieren amalgamarse; entonces, también ellos, son acusados de estar ligados a la delincuencia organizada.

Buscando convertir las elecciones en un grave malestar para la democracia; con monstruos y diversos actos delictivos ensombrecen las votaciones; ambos contrincantes con melodramas las aborrezcan y luego acuden a las autoridades electorales tratando de ganar en una inconformidad jurídica lo que el pueblo no les entregó en las urnas; para ello cuentan con golems al infinito: INE/TEPJF; prédicas mediáticas tradicionales y virtuales. Ahora, en su agónica y aterradora desesperación, quieren crear otro golem: "Ola Ciudadana" con organizaciones civiles; transgrediendo los principios fundamentales de estas. Dudo que, a base de mentiras sin fuente, transferencia de culpas y falacias sobre aceptación popular les funcione; como prueba su actual hemorragia arterial. Eso explica el por qué a muchos jóvenes no les interesa la política.

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