EDITORIAL

Metáfora Ciudadana

Vicepresidencia: Una historia de cuestionamientos

LUIS ALBERTO VÁZQUEZ ÁLVAREZ

De pronto los partidos políticos se sienten reformadores del sistema gubernativo mexicano y presentan propuestas, analizables todas ellas, seguramente con temas interesantes cada una, varias concurrentes en lo general que habría que afinar en lo particular y otras muy divergentes, algunas oportunas y otras definitivamente ilógicas. Trataré de realizar un análisis histórico sobre un tema en particular que enfocará con otro a su vez, surgidos de hermanitos siameses hijitos del mismísimo Calles. Para ello, respetando tanto la inteligencia de mis amigos lectores como su dignidad, evitaré ofenderlos con posiciones ideológicas o partidistas, utilizaré visiones de historiadores serios; documentos formales y me basaré en hechos conocidos para fundamentar esta metáfora.

El PRI presentó su propuesta de reforma electoral y en su tercer punto formula crear la figura de "Vicepresidencia de la República", modelo que brilló a principios de los siglos XIX y XX, pero desapareció en 1916. Aunque existen muchos prototipos en otros países, solamente dos modelos han aflorado en México: por segundo lugar en elecciones y por fórmula electiva.

Los artículos del 74 al 104 de la constitución de 1824 enumeran un proceso muy casuístico, con muchas alternativas, incluso confusas. Establecen las figuras de presidente y vicepresidente; resumiéndolo sería: quien obtenga mayoría será presidente y el segundo lugar vicepresidente. Esto generó múltiples trifulcas: José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix quedó ganador ese mismo año, convirtiéndose en el primer presidente de México. Nicolas Bravo Rueda quedó segundo. Invariablemente, como todo conservador, golpeteo al presidente electo legítimamente para ocupar su lugar, sin lograrlo. Otros varios vicepresidentes de este formato político fueron ejemplos desastrosos y ese cargo sirvió casi exclusivamente para sediciones de quienes añorando el preciado cargo que no obtuvieron en las urnas lo querían lograr por las armas.

La constitución de 1857 desaparece esa figura por improcedente y se crea una sucesión automática con el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; por ese camino llegan Benito Juárez a la renuncia de Ignacio Comonfort (1858) y Sebastián Lerdo de Tejada a la muerte de Juárez (1872). Durante el Porfiriato en 1904 se reinstaló.

Para 1910 la vicepresidencia era un bombón en melcocha; el viejo Porfirio Díaz cumplía 80 años y se creía que no libraría el sexenio, por lo que su sucesor legal se relamía los bigotes pensando en el poder absoluto. Soñaban con ella Bernardo Reyes y Ramón Corral, ambos amigos del dictador. Hasta el propio Francisco I Madero, faltando lealtad a sus partidarios antirreeleccionistas, solicitó a su padrino, Teodoro Dehesa, cacique de Veracruz e íntimo de Díaz, que lo tutelara para proponerle a Porfirio Díaz que, si a él lo nombraba vicepresidente, ya no alentaría ningún movimiento en su contra.

En las elecciones extraordinarias de 1911, hubo varios partidos, algunos llevaban el mismo candidato a la presidencia: Francisco I Madero; pero cada cual su propio vicepresidente: Francisco Vázquez Gómez; Francisco León de la Barra; Fernando Iglesias Calderón y José María Pino Suárez, este sería el último en ocupar tal cargo. En febrero de 1913, tras la traición de Victoriano Huerta, Madero y Pino Suárez renunciaron simultáneamente, se lleva a cabo la parodia de sucesión amparada por la misma constitución: Pedro Lascuráin, secretario de Relaciones Exteriores protesta como presidente por 45 minutos, nombra a Victoriano Huerta secretario de Gobernación y renuncia. El "carnicero" como adecuadamente le llamó Belisario Domínguez, asumió legal, más no legítimamente, el poder ejecutivo federal. ¿Y la vicepresidencia, para qué sirvió? Esa fue una de las razones fundamentales por lo que el constituyente de Querétaro de 1916 estableció la unicidad en el poder ejecutivo federal y de las entidades federativas con sistemas compartidos para decidir sucesiones.

Quedan muchas dudas con esta propuesta que se coaliga a la panista de "Segunda vuelta" en las elecciones: ¿Cuál es el propósito y los posibles efectos de estas reformas?; ¿Regresar a lo abandonado generará nuevos paradigmas?; ¿Habrá impactos sociopolíticos confiables?; ¿Beneficiará a la ética política de la comunidad? ¿Ayudarán a la democracia mexicana eliminando prácticas viciosas y hasta árbitros deshonestos? o al menos: ¿Ayudarán a recuperar reputación de honorabilidad aquellos que han perdido la confianza popular?; Que cada persona deduzca…

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