EDITORIAL

Recuerdos de una vida olvidable...

Una advertencia oportuna

MANUEL RIVERA

Se trataba de un asunto urgente. El debate tendría lugar la próxima semana y el candidato de la oposición a la alcaldía de un municipio de la frontera norte, gobernado por el partido hegemónico de ese entonces, deseaba llegar bien preparado al que debía ser un encuentro de ideas.

Sabedores de que no éramos los mejores, pero éramos lo que había, un servidor y su equipo fuimos convocados para apoyar al aspirante lo más pronto posible.

Lo primero que propusimos tras conocer la mecánica del debate, fue conocer la personalidad y oferta política del candidato, dando por hecho que esta última estaría al menos documentada en sus volantes o folletos propagandísticos.

Pronto cumplimos con el primer punto, concluyendo que el perfil con el que contábamos era el de un empresario joven, sin experiencia política, bien intencionado, de fe cristiana y debilidades universales. Lo segundo fue imposible: por alguna razón desconocida o por considerar que se trataba de algo prescindible, la propuesta del candidato era inexistente.

Nos dimos entonces a la tarea de entrevistar al aspirante. Sin duda, él nos daría los elementos para elaborar los contenidos de sus intervenciones y plantear sus elementos diferenciadores.

Pues no, esa no fue la solución. "¿Por qué quiere ser presidente municipal?", se le cuestionó de diversas maneras, llegándose siempre a la misma conclusión: al aspirante a la alcaldía, simplemente, no le gustaba que hubiera gente pobre.

Sin duda, pensé, mi pequeña hija también podría aspirar a la alcaldía. Por supuesto, el equipo en el que participaba debió crear completamente la oferta del cliente, quien inmerecida, pero realmente, ganó el debate, no así las elecciones.

Este caso lo viví hace casi 20 años, sin embargo, además de considerarlo vigente, me lleva a exponer al juicio del lector algunos esbozos acerca de la involución de la política, quizá desde siempre arte de la manipulación, pero hoy, por excelencia, práctica de sublimación del ego de los manipuladores.

Aunque sin rumbo claro en lo colectivo, pero de orientación bien definida en lo personal, el ejercicio "político" predominante se caracteriza por correr en una vía paralela a la de las necesidades de los ciudadanos y perseguir objetivos particulares centrados en la persona que dice hacer "política", poniendo el poder al servicio de la construcción de su santidad, de sus negocios o de su reconocimiento por la fe más que por resultados.

Si bien los fines personales de quien ejerce el poder político no excluyen los sociales, la "neopolítica" -o el divorcio de la política que construye resultados objetivos de beneficio colectivo- tiene características que la condenan a autodestruirse.

Entre esas particularidades están la renuncia al ejercicio de la legítima autoridad para evitar los riesgos y conflictos que implica ejercerla, disfrazando esa abdicación de humanismo, pero teniendo como objetivo verdadero cultivar la simpatía de quienes mantendrán al "político" en el poder; la posposición de soluciones o el juego de "patear el bote", como recurso necesario para ganar tiempo y sobrevivir en el periodo de gobierno "haciendo como que se hace"; la posverdad, fortalecida por electores con muchas ansias de creer y poco interés en el saber; y el desprecio a la credibilidad como característica esencial del líder capaz de inspirar hasta la realización de sacrificios debido a la certeza del bienestar que vendrá después de ellos.

Lo anterior presenta algo más que la distorsión del concepto puro de la política como el arte de proponer rumbos de bienestar y aglutinar voluntades para alcanzarlos.

En suma, esas características que aisladas o juntas terminarán por socavar el sistema al que sirven, advierten sobre el inminente peligro que vive la democracia, amenazada ya por quienes a pesar de su posible imposición por la fuerza tendrían la capacidad de entregar resultados objetivos a sus comunidades.

Este es también un asunto urgente.

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Escrito en: Editorial Manuel Rivera editoriales objetivos, política, trataba, elementos

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