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Sucedió en la calle Leona Vicario de Torreón

 (Parte I)

IDOIA LEAL BELAUSTEGUIGOITIA

Chelo, la mamá de mi papá, nos contaba que su tío Domingo y su tía Carmen, vivían en una hermosa casa en la avenida Matamoros, esquina con Leona Vicario, en el centro de Torreón.  

Además, ahí nació mi abuelita Chelo, el  3 de febrero de 1921.

Afortunadamente, para los que les gusta la historia lagunera pueden asomarse y conocerla por dentro, porque en su planta baja funciona desde 1960 la famosa e inconfundible Tintorería California, negocio emprendido por Don César Flores (1920-1982), originario de San Pedro de las Colonias. Desde los años ochenta, su hija la señora Blanca está al frente del negocio. Conserva aún ventanas y la escalera de madera originales. Pero remontémonos a inicios del siglo pasado, por las postrimerías de la Revolución Mexicana.

Mi abuelita aún no había nacido, pero nos contaba como si hubiera estado ahí. Pues bien, sucedió que una tarde de 1911 , unos hombres estaban azotando su puerta, querían entrar a inspeccionar.

El propietario de la casa, era Domingo López, militar, hombre educado y de finos modales, atendió a los " visitantes" y les permitió que revisaran la casa.

Estaban buscando a un amigo del tío Domingo, que casualmente estaba esa tarde tomando un aperitivo en la sala. Al oír los golpes en la puerta, el tío Domingo intuyó el peligro.

Hizo señas a su amigo, ahora fugitivo, para que se escabullera por la cocina que daba al patio  que en esos años era un gran jardín y un corral, ( hoy es una diminuta calle privada en la calle Leona Vicario). La cocinera le abrió todas las puertas y ahí en el patio encontró una carreta donde se escondió tapándose con unos costales.

El fugitivo permaneció ahí, respirando miedo e inmóvil hasta que el mozo-cochero se trepó en la carreta y empezaron a moverse a trote lento. La carreta salió del patio y   sigilosa se dirigió afuera, a una calle de tierra, aún sin pavimentar, a llevar al afortunado personaje rumbo a la estación del ferrocarril ubicada en el sector Alianza.

¿Por qué lo buscaban? eso nunca lo supo mi abuelita, ni tampoco su tío Domingo o quizás sí. 

¿Qué querían esos hombres armados? atraparlo. Una cosa era segura,  la vida de su amigo peligraba, si lo atrapaban,  lo "quebraban" ahí mismo .

Sobre la autora

Idoia Leal es estudiosa de la historia lagunera a través de su arquitectura. Es  autora de Arte Mural en la Laguna y Gilda y el Muro Mágico (libro infantil) ambos en venta con su autora. Reside en Países Bajos abril 2022. 

Comentarios: [email protected]

Escrito en: Columna cultura Comarca Lagunera Domingo, calle, carreta, patio

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