EDITORIAL

Sin lugar a dudas...

Santa Evita

PATRICIO DE LA FUENTE

"Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas".Tagore

A lo largo de los años, miles de novelas y textos literarios han sido llevados al cine con distinto grado de éxito. Suele afirmarse que "el libro siempre es mejor que la película", en especial tratándose de grandes clásicos de la literatura, sin embargo, ello no siempre resulta cierto.

En ocasiones, ver ciertas películas nos causa el mismo grado de satisfacción y regocijo que cuando terminamos algún libro, pero a veces sucede exactamente lo contrario.

No recuerdo con exactitud la fecha, pero siendo adolescente, una de las primeras obras de Gabriel García Márquez que cayó en mis manos fue "Crónica de una Muerte Anunciada", y terminé leyéndola en cuestión de días. Luego, alguien me comentó que Francesco Rossi, cineasta italiano, había dirigido la adaptación cinematográfica protagonizada por histriones europeos y americanos entre los que se encontraba Ornela Mutti, una talentosa actriz de ojos despampanantes.

Ni pronto ni perezoso vi la película, y sin ser crítico o especialista, me pareció un verdadero desastre. De hecho, cuentan que el resultado de la adaptación le gustó tan poco al mismo García Márquez, que no permitió que se hicieran versiones en cine de sus historias hasta casi veinte años después.

Siempre, desde niño, he disfrutado inmensamente la lectura y agradezco que mi familia y maestros la hayan convertido en una actividad prioritaria. Pero también me encanta el cine y pese a la proliferación de plataformas de "streaming" a las que desde luego estoy suscrito, antes de la pandemia solía acudir con frecuencia a distintas salas, ya sea solo o acompañado.

Sin importar el sitio donde esté o el trajín de la vida diaria, abandonar cualquiera de estas dos actividades -leer y ver películas- es algo que ni siquiera contempló. Bastantes tribulaciones, obstáculos y problemas experimentamos los seres humanos todos los días, como para dejar de hacer lo verdaderamente importante, entre ello, disfrutar de lo que nos gusta y confiere placer.

"Las fuentes sobre las que se basa esta novela son de confianza dudosa, pero solo en el sentido en que también lo son la realidad y el lenguaje: se han infiltrado en ellas deslices de la memoria y verdades impuras". "Todo relato es, por definición, infiel. La realidad, como ya dije, no se puede contar ni repetir. Lo único que se puede hacer con la realidad es inventarla de nuevo".

Las citas son de "Santa Evita", novela ficción-realidad de Tomás Eloy Martínez, y tienen como centro un recorrido calificado de brutal, morboso, atrevido, insólito y real: Martínez se centra en el periplo del cadáver de Eva Perón, desde que fue embalsamado, secuestrado, ultrajado, escondido y devuelto a Juan Domingo Perón 16 años más tarde.

Siniestra, desgarradora, mágica, a la "Santa Evita" de Eloy Martínez no la pude soltar al grado de haberme casi obsesionado con todo lo alusivo a la historia del peronismo y a la propia Argentina desde los años cuarenta de el siglo pasado. Creo haberla leído, sin exagerar, en cuatro o cinco ocasiones porque durante una primera aproximación quizá no advertimos el grado de poder e influencia que puede tener una persona después de muerta, al punto de que su cadáver logre hacer temblar a la dictadura.

Porque muerta Evita y derrocado Juan Domingo Perón hacia 1955, los militares quisieron borrar todo rastro del peronismo. Ello supuso, entre otras cosas, deshacerse del cuerpo momificado de Eva Perón para que el sitio donde reposaban sus restos mortales no se convirtiera en lugar de peregrinaje o punto de inicio para movimientos de insurrección.

Publicada en 1995, la "Santa Evita" de Tomás Eloy Martínez se convirtió en un éxito editorial sin precedentes, al punto que hasta hoy es el libro más traducido de la literatura argentina. Tras este extenso soliloquio sería una obviedad recomendarte la obra, querido lector, pero insisto en que la leas porque terminará atrapándote.

A través de redes sociales me enteré que Salma Hayek, madura y espléndida como productora pues elije cada proyecto y lo cuida con gran meticulosidad, hoy centra sus esfuerzos en el lanzamiento de "Santa Evita", serie de siete capítulos que cuenta la vida de la mujer más importante de la historia de Argentina.

"La ficción audiovisual, al igual que el libro, se centra en la historia del cadáver de una mujer manipulado por hombres. Un cuerpo apropiado y ultrajado por quienes la admiraban o la temían o ambos sentimientos a la vez", detalla una nota del periódico El País.

Podremos disfrutar de la serie a través de Star +, filial de Disney, y seguramente desde otras plataformas. No la he visto pero entre mis planes para los siguientes días es hacerlo. Eva Perón falleció hace setenta años, pero sigue generando sentimientos encontrados, al grado de ser amada u odiada, venerada como santa o ultrajada, casi con la misma intensidad.

Hoy, el mundo atraviesa por momento de altos grados de polarización, especialmente en lo que a movimientos políticos se refiere. Nuestros representantes nos generan amor y odio, por igual, y ello en ocasiones nos conduce a la desesperanza.

Quizá adentrarnos y redescubrir la figura de Evita, no solo en su condición de mujer sino como figura política, nos lleve a comprender que históricamente, los cismas y turbulencias y los responsables de generarlos siempre han existido.

Twitter @patoloquasto

Escrito en: sin lugar a dudas Patricio de la Fuente grado, "Santa, Perón, casi

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