EDITORIAL

Columna

¿Retornar a la normalidad pre-COVID?

LUIS ALBERTO VÁZQUEZ ÁLVAREZ

La "normalidad" se define como todo aquello que responde a las expectativas comunes, lo que no es extraordinario; lo habitual u ordinario; dicho en otras palabras, a lo que una sociedad ha acostumbrado al transcurso del tiempo.

Esa humana normalidad ha sido trastocada radicalmente en múltiples ocasiones por razones diversas, revoluciones agrícola, industrial, tecnológica, cambios políticos universales (caída del imperio romano; revolución francesa, independencia de los países americanos, guerras mundiales…); surgimiento de grandes religiones; fenómenos naturales: (inundaciones, erupciones volcánicas. terremotos, crisis de sanidad) entra tantas circunstancias que transformaron seriamente las estructuras comunitarias. Cada etapa histórica muestra hacia su final graves signos de agotamiento al tiempo que enuncia rumbos a una nueva normalidad.

Tras tensiones "normales" del medioevo, en 1347 surgió la más letal pandemia de la historia europea; la "Peste negra"; misma que heredó muerte y miseria. En el Decamerón Boccaccio comenta: "Con tanto espanto había entrado esta tribulación en el pecho de los hombres, que un hermano abandonaba al otro y muchas veces la mujer a su marido; y lo casi increíble: los padres y las madres evitaban visitar y atender a los hijos como si no fuesen suyos", Las crónicas hablan de entre 48 y 75 millones de fallecidos directa o indirectamente.

Independientemente de las pérdidas demográficas, los supervivientes se reorganizarían de un modo distinto; la población rural se desplazó a las ciudades en busca de alimento. El campo quedó despoblado; las urbes crecieron en miseria y hambre así como en explotación y elevada mortandad debido a las condiciones sanitarias y de seguridad. Surgen luchas sociales que crean a la burguesía que acapara mayor poder político y económico. Esta pandemia generó nuevas mentalidades. Un sentimiento más laico se apoderó de los humanos; perdieron credibilidad en la providencia que en nada ayudó en la desesperación más atroz y llegó el Renacimiento, una visión que excluía a la divinidad como única explicación de la existencia y colocaba al ser humano en el centro y núcleo de todo. Ya lo "normal" sería diferente.

El teólogo Leonardo Boff advierte que volver a la «normalidad» precovid sería auto condenarse; demostraría que no hemos aprendido el mensaje urgente a cambiar nuestra forma de vivir en nuestra única Casa Común. Mantener un crecimiento económico ilimitado a costa de la sobreexplotación de la naturaleza y acentuar la indiferencia ante la pobreza y la miseria de la gran mayoría de la humanidad producida por ese ADN del neoliberalismo ambicioso sería fatal, como negarse a invertir cuatro mil millones de dólares para salvar vidas en Centroamérica y enviar treinta mil en armas a Ucrania para matar. Sentencia el Papa Francisco: "la Tierra viva podrá reaccionar y contraatacar con virus aún más violentos, capaces de hacer desaparecer a la especie humana".

La OMS cuenta ahora con hasta 16 millones de muertos por COVID 19 en todo el mundo. Lo más trascendente es que los inmensos intereses económicos de las farmacéuticas y empresas trasnacionales de alimentos mantienen su posición despiadada y codiciosa. La cooperación, la interdependencia de todos con todos, la solidaridad con los países que menos tienen, cediéndoles en su momento vacunas para seres humanos con alma tan divina como nosotros; eso salvará esta humanidad filantrópica.

Pasemos de una sociedad industrial/consumista fanática acumuladora de bienes materiales transformándola en una sociedad de sustentación responsable con un consumo austero, sobrio, solidario y cultura humanista de justicia social. Varios países latinoamericanos han elegido regímenes más populares; ya no son lo mismo, sus estructuras sociopolíticas, para bien o para mal, están cambiado, aunque sus neonazis sueñan retornarlas a "repúblicas bananeras".

Los problemas de la tierra y de toda la humanidad requieren soluciones mundiales, a pesar de la farsa de Biden en la cumbre americana que canta: "Construyendo un Futuro Sostenible, Resiliente y Equitativo para nuestro hemisferio"; pero excluyendo a naciones políticamente divergente; reutilizando el "Gran Garrote" (big Stick). Necesitamos la concertación de todos los países del mundo, debemos cambiar urgentemente nuestra actitud hacia la naturaleza convirtiéndonos en los guardianes de una vida digna, no de sobrevivir apenas, sino con felicidad completa, satisfaciendo las necesidades del cuerpo y del espíritu; con una filosofía que nos vuelva a todos sociables, fraternos, colaboradores y solidarios unos con otros.

Escrito en: editoriales editorial LUIS ALBERTO VÁZQUEZ ÁLVAREZ países, nuestra, sociedad, millones

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