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Populismo

YAMIL DARWICH

"El Engaño Populista", obra de Axel Kaiser y Gloria Álvarez, explica los porqués del rechazo al intento de "popularizarnos" en Latinoamérica; es el populismo, que se ha ido instalando, oponiéndose al neoliberalismo del capitalismo occidental.

Al igual que otros muchos pensadores iberoamericanos, los autores denuncian a los promotores del populismo latinoamericano acusándolos de perseguir, de fondo establecer, una dictadura que les permita alcanzar y retener el poder político que empobrece al pueblo, aunque comúnmente los enriquece a ellos.

En la experiencia, con la instalación del populismo en el continente, el abuso ha sido la constante, utilizado por los líderes, sus familiares y seguidores, incluidos algunos capitalistas, quienes están coludidos y son protegidos. Venezuela, Ecuador y otros más, son ejemplos donde los gobernados sufren miserablemente.

En todos los casos en que se ha logrado establecer el populismo disfrazado de democracia, se han conocido denuncias de enriquecimiento ilícito, protección entre "los pares" ante sus abusos de poder, corrupción descarada y ejercicio de violencia verbal y hasta física hacia sus opositores. El infundio y el agravio es una herramienta constantemente utilizada, incluidas las ofensas y acusaciones infundadas a opositores.

Le pido que reflexionemos sobre el tema.

Kaiser y Álvarez, analizan a fondo el sistema político del populismo y encuentran grandes paralelismos con las dictaduras del fascismo y nazismo, aún cuando enarbolan fines "lícitos y sublimes para el bien del pueblo y la justicia social".

Los autores advierten: una vez establecidos en el poder, mienten transformándose en una camarilla despótica que rompe sus promesas, hechas al pueblo durante la campaña para obtener votos. Defraudación.

Ellos, trabajando en investigación profunda, han encontrado lo que llaman "cinco desviaciones de la mentalidad populista".

Primera: el desprecio a la libertad individual, buscando limitarla o hasta abolirla, mostrando en contraparte una marcada idolatría por el Estado.

Luego describen "el complejo de víctima", utilizando un discurso -ahora está de moda llamarle narrativa- en que todos sus opositores son culpables de nuestros males; para el caso, los aspiracionistas neoliberales son atrevidamente llamados ¡traidores a la patria!

Ellos, los neoliberales, son los causantes de todos nuestros males y sus consecuencias en el presente y citan insistentemente a la corrupción como la causa primigenia de los descalabros.

En tercer lugar hablan de un estado patológico que llaman "paranoia neoliberal", de útil para justificar sus acciones fuera de la legalidad constitucional y, por lo tanto, promover propuestas de reformas a conveniencia.

Cuarta desviación: hacer lo ilegal legal y justificarse en sus "propósitos de servir y cuidar al pueblo".

En todo evento público y ante cualquier oportunidad, dar explicaciones de sus actos manipulando el concepto de democracia, siempre buscando legitimizar las acciones que les permitan someter a sus opositores, de ser posible acabar con ellos y sus partidos.

La quinta desviación la denominan "obsesión igualitaria", buscando en su discurso justificar el incremento del poder del Estado, concentrado en una sola persona, el líder carismático, demeritando todo aquello que se oponga a su visión y venta de "justicia social", beneficiando a seguidores del movimiento.

Los autores hacen ver las razones por las que buscan debilitar toda actividad económica particular y, de ser posible, someter a los capitalistas con las herramientas que posee el Estado, desde los recursos en leyes hacendarias, hasta los ilegales con construcciones artificiosas de pseudorealidades:

Se trata de controlar y centralizar el poder en un líder mesiánico, asegurando la obediencia total y fidelidad de sus colaboradores cercanos, quienes se transformaran en vigilantes y defensores del populismo.

El método se apoya en crear un aparato burocrático poderoso y un sindicalismo controlador que permita inclinar la balanza a favor, utilizando recursos de premio y castigo, según convenga.

Está por demás argumentar la ineficiencia del populismo como sistema político y económico. Las experiencias y los resultados son contundentes en todos los países que lo han vivido; todos se han transformado en improductivos económicamente; sus pobladores son brutalmente empobrecidos; sufren muy ineficientes sistemas de salud; manipulan la ley para coartar la libertad de opositores y llegar hasta su encarcelamiento o muerte; siempre con el machacante método del discurso como herramienta para manipular intelectualmente a las mayorías.

Le recomiendo la lectura del texto completo, cargado de citas, declaraciones y afirmaciones de personajes del campo de la filosofía política, con sus argumentaciones contundentes de los porqués rechazan las reales e íntimas razones del populismo. -https://es.pdfdrive.com/el-engaño-populista e188535152.html-.

Debo advertirle que al revisar el idealismo utópico del populismo, confirmando la verdad de sus denuncias sobre injusticia social y sus argumentaciones basadas en la historia de Latinoamérica de los países ricos contra los pobres, confunden aparentando razón.

"La verdad nos hará libres", pero… habrá que investigar y encontrarla para definir cuál es nuestra postura, que deberá ser activa, sea a favor o en contra del populismo o neoliberalismo. ¿A usted que sistema le parece mejor?

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