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Elena Poniatowska

Plumas laguneras reconocen el legado de Elena Poniatowska tras su homenaje

La escritora festeja sus 90 años de vida y el país le brinda homenaje

Plumas laguneras reconocen el legado de Elena Poniatowska tras su homenaje

Plumas laguneras reconocen el legado de Elena Poniatowska tras su homenaje

SAÚL RODRÍGUEZ

Elena Poniatowska (París, 1932), apareció sobre el escenario del Palacio de Bellas Artes el pasado jueves 19 de mayo. El recinto fue una aglomeración de aplausos ensordecedores. La escritora festejaba sus 90 años de vida y el país le brindaba homenaje. Su vestimenta blanca combinó con su cabello y sonrisa, que se redactaba incesantemente en su rostro. El micrófono pidió su mano, recibió su voz en esbozada timidez. Su discurso se entintó en crónica y ensayo de vida, con conclusión de agradecimiento: “Gracias. Gracias es una palabra muy bella y se las digo desde aquí, desde el fondo de mi corazón. Gracias”. Elena volvió a sonreír. La orquesta entonó Las Mañanitas.

Los 90 años de Elena Poniatowska provocaron todo un revuelo en el mundo intelectual mexicano. Mujer con seis nombres y más de una treintena de libros, su pluma ha obtenido importantes reconocimientos como el Premio Cervantes (2013), Premio Biblioteca Breve (2011), Premio Alfaguara de Novela (2001), Premio Mazatlán (1992), la Medalla Bellas Artes (2014), entre otras numerosas condecoraciones de literatura y periodismo.

En su amplia carrera, Poniatowska ha tenido vínculos con La Laguna. Una carta dirigida a doña Olga de Juambelz y Horcasitas (fundadora de Siglo Nuevo), registra que visitó por primera vez la región en 1988. La hemeroteca de El Siglo de Torreón señala, por lo menos, otros cuatro arribos: en abril de 1991, cuando asistió a un congreso del Tecnológico de Monterrey en el Teatro Isauro Martínez (TIM); en junio de 1993, cuando presentó su libro Tinísima en el auditorio de la Facultad de Administración y Contaduría; en marzo de 1997, cuando asistió como invitada a la Feria del Libro de la Ibero Torreón; en abril de 1999, cuando presentó Las palabras del árbol, una biografía sobre Octavio Paz, en el Teatro de Cámara de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).

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Poniatowska también ha colaborado con varios textos para El Siglo de Torreón y prologó el libro Más allá de una mirada de doña Olga de Juambelz y Horcasitas, volumen publicado por esta casa editorial.

Pero además, la escritora ha forjado más lazos con la región, colegas que han tenido la oportunidad de encender su grabadora y conversar con ella. Se trata de dos escritores y periodistas laguneros, también colaboradores de El Siglo: Vicente Alfonso y Angélica López Gándara.

Mujer sin recovecos

Era el año 1999 y Elena Poniatowska arribó al Teatro de Cámara de la UAdeC, para abordar la vida de Octavio Paz entre las páginas de Las palabras del árbol. Vicente Alfonso, quien había comenzado a leer la obra de la escritora con La noche de Tlatelolco, acudió a la conferencia, que daría inicio a las 19:00 horas del viernes 30 de abril, junto a otros compañeros de la universidad.

“Me acuerdo porque nosotros teníamos, justo por la ubicación del bulevar (Revolución), una pequeña estación de radio estudiantil, que se oía solo a un par de cuadras a la redonda (o quizá un poco más). La entrevistamos y accedió muy generosa. Platicamos con ella, justamente de La noche de Tlatelolco y del libro Las palabras del árbol”.

Desde la crónica de su recuerdo, Vicente Alfonso no titubea al afirmar que es fundamental el aporte de Elena Poniatowska a la literatura y el periodismo mexicano, pues a sus 90 años no ha dejado de escribir ni de realizar entrevistas. Su ímpetu logró que el nombre de una fémina pudiera sobresalir en los periódicos, verse ante titanes del arte y la cultura mexicana, emplear técnicas corales y también dar voz a mujeres con pocas oportunidades.

En Hasta no verte Jesús mío, ella estuvo dos años reporteando, platicando con una mujer que había sido esposa de un participante de la Revolución mexicana y cuenta todas las aventuras que tuvieron, tanto ella como el esposo. Y es una crónica estupenda, al mismo tiempo que es una novela, es una crónica estupenda de esos tiempos en nuestro país”.

De igual forma, Vicente Alfonso ha tenido la oportunidad de entrevistar a Poniatowska en otras ocasiones. Uno de esos diálogos fue publicado por El Siglo de Torreón en septiembre de 2014, titulado. El lagunero y la maestra conversaron sobre el escritor José Revueltas.

“Siempre son conversaciones muy cálidas y sin pretensiones. Doña Elena es muy abierta, muy inteligente y dice las cosas como las piensa. No hay dobleces, no hay recovecos en lo que ella dice y siempre son lecciones, no nada más de periodismo o literatura, sino de vida”.

Recientemente, Elena Poniatowska comentó el libro A la orilla de la carretera (UANL, 2021) de Vicente Alfonso. Al escuchar la lectura en voz alta de ese texto, el escritor confiesa emocionarse y recalca la importancia de haberla reconocido en vida.

Nos habíamos tardado en reconocerla […] Que lleguen estos reconocimientos para la obra de doña Elena, me parece que es ponernos a la altura, porque ha sido una vida de trabajo, como se vio en el homenaje de Bellas Artes. Me gustó mucho que, en el escenario donde se iban presentando los diferentes números, hubo siempre una mujer que la representaba con una máquina de escribir, porque ella se define así. La he escuchado varias veces decir que ella ha sido una mujer que ha pasado la vida detrás de su máquina de escribir. Y creo que es su viaje esencial: indagar aspectos de la realidad, regresar y escribirlo. Creo que, sobradamente, merece un galardón como el Premio Nobel”.

Acertado reconocimiento

La doctora Angélica López Gándara lamenta no haber podido asistir al homenaje, pero afirma que verá a Elena Poniatowska en unas semanas. También tuvo la oportunidad de conocerla durante la conferencia de 1999 en UAdeC. Recuerda que al evento llevó ejemplares de La flor de lis y Las palabras del árbol, mismos que la autora le firmó y dedicó.

López Gándara va más años atrás en su relato, y se rememora como una estudiante de medicina, con tan sólo 20 años de edad y en una etapa introductoria a la lectura. Fue entonces cuando a sus manos llegó Querido Diego, te abraza Quiela. Después se adentró a La flor de lis, donde pudo aventurarse en la infancia que Poniatowska vivió en Francia antes de que cumpliera 10 años y su familia la trajera a México para huir de la II Guerra Mundial. “La flor de lis refleja mucho el ambiente europeo, de posguerra, que ella vivió en París”.

En 2015, la doctora tomó la decisión de buscar el correo electrónico de Poniatowska, escribirle y solicitarle una entrevista. Las gestiones tuvieron éxito. Poniatowska respondió y el encuentro se pactó en casa de Elena, al sur de Ciudad de México. López Gándara llegó al domicilio con la libreta cargada de cuestiones y nervios. Las preguntas y respuestas se volvieron un texto que se publicó en El Siglo de Torreón con el título Poniatowska siempre firme, recibió el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila y fue traducido al griego para publicarse en la revista Koralli.

Es una mujer extraordinariamente serena, que tiene una capacidad de escucharte. Si yo le cuento una tragedia mía, ella me va a escuchar como si solo yo existiera. No es como esa dispersión que tenemos la mayoría de la gente, por eso te digo que eso no se aprende, ella es así, ella nació así, ella tiene la capacidad de concentrarse en una sola cosa”.

Sobre el homenaje realizado en Bellas Artes, la doctora celebró la lucidez y memoria de la escritora y calificó como atinado que se haya realizado este reconocimiento.

“Elena Poniatowska nos representa en un mundo. Me gusta que sea una mujer, porque no solo se representa a sí misma, sino que viene de convivir de las mentes más prominentes de México. De Octavio Paz era muy amiga y, aunque Gabriel García Márquez no es de México, él vivió muy cerca de su casa. Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, ella estuvo cerca de estas gentes que ya murieron. Ella lo dijo en el homenaje, que todos eran menores que ella. Y bueno, así es la vida y el destino, pero se me hace importante que, aunque quienes la influenciaron eran hombres, ella ha hecho por y escrito sobre mujeres”.

Escrito en: Elena Poniatowska Poniatowska, ella, Elena, Premio

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