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Monreal, espejo del alma lagunera

IDOIA LEAL BELAUSTEGUIGOITIA

Ambiente colorido, personajes y una chispa que atrapa, distinguen a Juan Carlos Monreal Beltrán, un pintor que conocí en 2012, en una visita a La Laguna.

Empezaré a contarles que en la pintura Una tarde de domingo en la Plaza de Armas de Torreón, hay parejas bailando en la plaza junto a las enigmáticas palmas de la Morelos y el antiguo edificio Banxico, los rebosantes laureles flanqueando y llenando de verde la plaza, niños jugando al trompo, todos contentos, cada uno en su afán, disfrutando de una calurosa tarde lagunera.

Fui a ese concurrido baile y es una experiencia vibrante, hay bailadores de todas las edades y destrezas. La verdad, me quedé con ganas de bailar, ya será para la próxima, pensé yo. La contemplación de este cuadro me llevó a otros recuerdos y también a preguntarme quiénes serían los personajes plasmados por Monreal.

No me resistí la curiosidad de entrevistarlo, yo quería saber más de ese pintor que ganó en el concurso Pinta tu Música de Radio Torreón y en el año 2012 fue galardonado con el primer lugar por su obra alusiva al 90 aniversario de El Siglo de Torreón.

ENTREVISTANDO A JC MONREAL

Fue una proeza encontrarlo, pero felizmente, una amiga en común, la pintora Patricia G. Santiago me dio las coordenadas y así logré conocer al artista.

Sus colores me remiten a Juan O´Gorman, aunque él siente admiración por Diego Rivera, Rogier van der Weyden y Van Gogh.

En el 2004 empezó con sus clases de pintura en el CINART, bajo la tutela del maestro Tomás Ledesma, “a quien tanto le debo”- me confesó con una voz que  demostraba admiración absoluta.

“Gracias a él aprendí la composición y así me empezaron a surgir ideas”, dijo. Desde entonces, elmaestro Ledesma, Monreal y otros artistas conformaron el Colectivo de Arte Tendedero Lagunero.

Juan Carlos, es un hombre noble. Me pareció poseedor del carácter del campesino de antaño: tranquilo, su presencia irradia paz. Habla pausado, saboreando las palabras . Esconde su timidez bajo su fleco y sus lentes. La entrevista transcurrió en una banca de la Alameda, bajo el ardiente sol de las cinco de la tarde, el pintor me compartió sus andanzas artísticas, se autodefine como un pintor que desea aprender más. Tiene un poco más de cuarenta años y lamenta haber empezado tarde su carrera de pintor.

Sin embargo, los caminos de la vida no se le abrieron antes. Juan Carlos y su hermano empezaron a trabajar desde su juventud para sacar adelante a su madre y hermanos y por eso abandonó los estudios. Como una moneda al aire, suelto la pregunta: ¿La pintura ha cambiado tu vida?-

“Es como si salieras de un mundo y entraras a otro, el mundo de las artes como tú sabes es un mundo aparte. La pintura me ha dado la oportunidad de conocer gente muy interesante , valiosa y sensible. Aprendo cosas nuevas que amplían mis horizontes. La pintura me ha dado la oportunidad de expresarme a través del color y la forma; antes era como si estuviera encerrado en un chip electrónico. Mi vida se ha enriquecido ”, contestó.

Monreal camina y camina por todos los rincones de la calurosa Comarca, así surgió la pintura de losniños jugando al trompo en el Mercado Alianza. “De la inquietud de llevar a los mismos personajes a otro escenario, surge la pintura de Una tarde en la Plaza de Armas”, donde contemplamosa los niños jugando trompo.

“Para mí la pintura no es un trabajo, es lo que llena mi vida. Yo estoy a gusto con mis pinturas enmi casa y también me gusta venderlas”, dijo, esbozando la primera sonrisa de la tarde.

Su obra nos sorprende por la minuciosidad del detalle y el colorido; reflejo de nosotros mismos, nuestros recuerdos y raíces, o quizás también eso que anhelamos ser y no somos. Un espejo misterioso que existe en un sueño que encierra el estilo de Juan Carlos.

O ¿cómo puedo explicar la fascinación al ver la pintura de Las dos señoras ?, contemplamos a LaMuerte, la cariñosamente llamada Dientona, acompañada de su prima (otra calaca, por supuesto), ambas de compras en un puesto de Aguas Frescas atendido por dos señoras en Hidalgo y Ramos Arizpe (Torreón), así muy coquetas con su rebozo y su canasta. Tranquilas y sonrientes se pasean entre las aguas frescas, gente y montañas de frutas y piñatas.

En la Boda Negra, está inspirado en una canción de antaño que Juan Carlos escuchó en la estación “El Fonógrafo” donde la novia muere antes de la boda, pero el novio, terco de dolor la viste consu vestido blanco, baila con ella y se imagina que ella está viva.

Deseo que Juan Carlos siga trabajando como hasta ahora para que pronto nos sorprenda con sus dotes de muralista y así muchos conozcan y disfrutemos su obra.

Escrito en: cultura pintura, Juan, pintor, Carlos

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