EDITORIAL

Columna

Mirador

ARMANDO FUENTES AGUIRRE (CATÓN)

Un camarlengo del Papa fue en busca de San Virila a su convento. Le dijo:

- Su Santidad quiere que seas cardenal. Ha oído de los milagros que haces, y desea tenerte cerca.

Respondió el frailecito:

-Los milagros que hago son siempre en beneficio de mi prójimo. Ahora voy a hacer uno en mi propio beneficio.

Y así diciendo desapareció. Por todas partes lo buscaron sin hallarlo. Días después, ido ya el camarlengo, sus hermanos lo encontraron. Estaba trepado en una higuera, disfrutando los higos y riendo divertido.

El enviado del Papa le dio cuenta del fracaso de su misión Le ordenó el Pontífice:

-Vuelve y repítele mi deseo.

-Su Santidad tendrá que perdonarme -respondió el camarlengo-. Los hermanos de Virila me dijeron: "No regreses. Él ama tanto a su convento y a sus pobres que si vuelves a tratar de llevártelo, así sea en el nombre del Papa, corres el riesgo de que ahora te desaparezca a ti.

¡Hasta mañana!...

Escrito en: Mirador Papa, Virila, hermanos, Santidad

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