EDITORIAL

Columna

Mirador

ARMANDO FUENTES AGUIRRE (CATÓN)

San Virila salió de su convento. Iba al pueblo a pedir el pan para sus pobres.

Al llegar a la aldea vio a un niño que estaba triste porque había perdido su pelota. Le pidió al frailecito:

-Ayúdame a encontrarla.

Entonces SanVirila hizo un milagro. Tendió la mano, y la pelota vino a ella. El niño se fue jugando, jubiloso.

El rey vio aquello. Estaba triste porque había perdido su reinado. Le pidió al frailecito:

-Haz otro milagro. Ayúdame a recuperar mi reino.

-No puedo -le contestó San Virila-. En política no hay milagros.

¡Hasta mañana!...

Escrito en: Mirador perdido, pidió, milagro., niño

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