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ARMANDO FUENTES AGUIRRE (CATÓN)

Jean Cusset, ateo con excepción de la vez que enfermó su hijo, dio un nuevo sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre, y continuó:

-La más bella parábola de Cristo, pienso yo, es la del hijo pródigo. En ella Jesús habló de la misericordia y el perdón de un padre que recibe con amoroso brazos al hijo que se alejó de él. Quienes hablan de un Dios castigador no se dan cuenta de que están diciendo que un padre humano tiene más capacidad de amar y perdonar que un padre divino. Yo creo que un solo humano que perdone pondrá al Señor en la obligación de perdonar. Perdona tú a alguien, para que Dios nos perdone a todos.

Así dijo Jean Cusset, y dio el último sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.

¡Hasta mañana!...

Escrito en: Mirador padre, Jean, aceitunas,, Cusset,

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