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Columna

Mirador

ARMANDO FUENTES AGUIRRE (CATÓN)

Jean Cusset, ateo con excepción de las veces que sufre, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continuó:

-Yo creo en la oración. La oración es el lenguaje de la fe, y la fe es una fuerza poderosa. Todos deberíamos aprender a orar, así como de niños aprendimos a hablar. Orar es elevarse; el que no ora permanece atado a la tierra.

Contempló su copa Jean Cusset y prosiguió:

-Pienso, sin embargo, que a la oración debe seguir el bien. Para que la oración adquiera todo su valor ha de estar seguida de las buenas obras. Para que llegue al cielo hemos de ponerle una escalera de bondad. Ora y visita a un enfermo. Ora y da limosna a un pobre. Ora y acompaña a alguien que está solo. Ora y ten un gesto amable para tu vecino, para tu amigo, para tu compañero de trabajo. Sólo así tu oración será más que palabras.

Eso dijo Jean Cusset, y dio el último sorbo a su martini. Con dos aceitunas, como siempre.

¡Hasta mañana!...

Escrito en: Mirador oración, Jean, sorbo, aceitunas,

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