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Los monumentos olvidados del bulevar Constitución de Torreón

Los monumentos olvidados del bulevar Constitución de Torreón

Los monumentos olvidados del bulevar Constitución de Torreón

SAÚL RODRÍGUEZ

Durante el siglo XIX, el crecimiento de la región propició que se trazaran una serie de canales para llevar agua del río Nazas a diferentes zonas agrícolas. Uno de ellos era el Canal del Coyote, situado donde hoy se ubica el bulevar Constitución y el cual recorría 21 kilómetros hasta llegar a la Hacienda El Coyote, en el actual municipio coahuilense de Matamoros.

“Los agricultores del Porfiriato, de la vieja guardia, respetaron en todo momento el cauce natural del río. Lo único que hicieron fue desviar el agua para las tierras […] La vieja infraestructura hidráulica, (no toda, pero la mayoría) quedó sepultada por la ciudad y ahora son bulevares”, comenta en entrevista el historiador Carlos Castañón.

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Fue en 1973, durante la administración municipal de José Luis Amaro, que se convocó al concurso de anteproyecto para la urbanización del Canal del Coyote. Se decidió segar el canal y construir una vialidad encima, en sintonía con un ideal de modernización. Así se construyó la plaza cívica y el monumento al Torreón, donde ahora yace inconclusa la Estación Nazas del metrobús.

Es el banderazo de salida. Por eso hacen el monumento, hacen la plaza cívica, quedan encerradas y tapadas las compuertas del antiguo Canal del Coyote y la Casa Colorada, que está llena de balazos y es la segunda construcción más antigua de Torreón, solo por detrás del torreoncito de adobe que está en el mercado Alianza”.

El proyecto de urbanización transcurrió durante toda la década de los años setenta. El Canal del Coyote ya representaba un problema para la comunidad: se empleaba como basurero, cementerio de animales, corrían aguas negras, segmentaba la urbanización de la ciudad y el acceso a colonias como Los Ángeles, Ampliación Los Ángeles, Margaritas y Nueva Los Ángeles.

“Para darle vida a toda esa nueva urbanización, tuvieron que tapar el Canal del Coyote. Pero, bueno, creo que ahí se repitió un error urbano insalvable. Está bien, urbanizaron el canal, pero lo taparon completamente; es decir, ya teníamos un drenaje pluvial. Entonces, al hacer esta urbanización, durante mucho tiempo, el bulevar Constitución se hundía. Todavía se hunde, ocasionalmente, ya menos, pero antes se hundía mucho más: en la Acuña, acá por la prolongación Colón, en la Leona Vicario. Y era porque, antiguamente, era un canal y si te fijas hay una pendiente que va de las vías del Ferrocarril, actualmente bulevar Revolución, hasta pasando el Independencia y el Constitución. Es una pendiente natural y al urbanizar el canal la echaron a perder”.

Indiferencia urbana

Sobre el Canal del Coyote, el bulevar Constitución empezó a escribir su propia historia. Como se mencionó, se construyó la Plaza Cívica para marcar el comienzo de la vialidad. No obstante, el ancho real del canal solo se respetó de la calle Ramos Arizpe hasta la calle Acuña, por tal motivo los camellones son tan anchos en ese tramo. De ahí en adelante, los terrenos fueron invadidos y adquiridos por particulares, por esa razón el bulevar se estrecha en dirección al oriente.

Precisamente, en esta sección de la vialidad, todavía pueden apreciarse algunos monumentos deteriorados. El primero de ellos es el busto de Carlos González Montes de Oca, colocado en los años ochenta por el alcalde Homero del Bosque. En este monumento es evidente la falta de mantenimiento, se ha desprendido la pintura de la base y su placa de bronce ha desaparecido.

“Montes de Oca fue el primer presidente de Torreón electo por voto popular en 1894. Las elección fueron a finales de 1893 y él tomó su cargo el 1 de enero de 1894. El coronel Carlos González Montes de Oca fue un personaje extraordinario en la historia de Torreón y de la Comarca Lagunera. Originario de Viesca, fue militar y le tocó estar en la lucha de la República contra los franceses. Incluso, presenció el fusilamiento de Maximiliano, en el Cerro de las Campanas, en Querétaro”.

Castañón comenta que, además de ser presidente municipal y después convertirse en un importante empresario algodonero, el coronel tuvo gran crédito al modernizar Torreón. Cabe destacar que González Montes de Oca fue el constructor del Hotel Salvador y del extinto Hotel San Carlos.

“Con las inversiones que el coronel González hizo en Torreón, esta elevó su categoría no solo a una ciudad de adobe, sino a una ciudad con edificios que podrían estar en Estados Unidos o en Europa […] Incluso donó terrenos para que se hicieran edificios públicos en Torreón, porque el ayuntamiento no tenía dinero. De este calado es este personaje, por eso tiene su monumento ahí”.

Los camellones del bulevar Constitución son idóneos para dar un paseo. En sus orillas se encuentran árboles como mezquites, lilas, pingüicos, entre otras especies. También pueden escucharse algunas aves. Tomando dirección hacia el oriente, se llega al cruce con la calle Rodríguez, donde se yerguen cuatro columnas de mármol. Este monumento, inaugurado en 1987 por el alcalde Manlio Gómez Uganda y que tampoco ostenta placas alusivas, está dedicado a cuatro de las constituciones que ha tenido México.

“Cada columna simboliza una constitución: la Constitución de Apatzingán de 1814 con José María Morelos y Pavón, la Constitución de 1824 con el coahuilense Miguel Ramos Arizpe, la Constitución de 1857 con Benito Juárez y la de 1917 con Venustiano Carranza. Era un monumento bonito, en el sentido nacionalista, patriótico e histórico, porque si el bulevar se llama Constitución, debería tener su monumento a las constituciones. Lamentablemente, se robaron las placas porque eran de bronce”.

Cabe destacar que rumbo al oriente, el bulevar Constitución también alberga los bustos de Feliciano Cobián (cruce con calle Cobián), Federico Wulff (cruce con calle Dr. A. Mondragón) y Andrés Eppen (cruce con calle Armando Meléndez), todos ellos impulsores de la modernización de Torreón. Lamentablemente, los bustos originales fueron robados hace aproximadamente diez años y se sustituyeron por unos de resina.

“Tenemos una cultura muy negativa. La misma gente de Torreón fue la que se robó esos monumentos para tirarlos al kilo”.

Otro monumento que puede observarse en este bulevar es la escultura de La vendimia, la cual fue gestionada por Braulio Fernández Aguirre en 1984 y colocada en el cruce con la prolongación Colón.

La nostalgia del Torreón

El 9 de marzo de 2017, el icónico monumento al Torreón, que habitó la Plaza Cívica desde 1974, fue desmantelado para iniciar la construcción de la Estación Nazas del metrobús. Sus 16 columnas desmembradas se trasladaron a la Unidad Deportiva y, en enero de 2020, la administración municipal en turno instaló una réplica a la entrada del Parque Fundadores.

Este centinela blanco vigiló el bulevar Constitución durante más de 43 años y se convirtió en el ícono de la ciudad. Su lugar lo heredó una enorme plancha de concreto que ha incumplido su promesa de modernización. Ante su ausencia, es claro que el Torreón fue el monumento más representativo que ha tenido el bulevar.

“El monumento del Torreón gustó a la gente y lo hizo suyo, tan así que está en numerosos logotipos de taxis, puestos de gorditas, el Parque España, la Feria de Torreón, por todos lados está ese logotipo del Torreón moderno. A la gente le gustó, lo hizo suyo y cuando lo quitaron consideraron que quitaban algo de Torreón”.

Escrito en: historia de La Laguna bulevar, Constitución, monumento, Torreón

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