Cultura

Columna

La infancia es una partitura

Las niñas y los niños laguneros vivieron su día a través de la música

Festival. Los pequeños músicos del Proyecto de Música de la Santiago Ramírez se presentaron en la Jabonera La Unión

Festival. Los pequeños músicos del Proyecto de Música de la Santiago Ramírez se presentaron en la Jabonera La Unión

SAÚL RODRÍGUEZ

El Día del Niño y de la Niña en la región lagunera, contó con varias actividades. La música se hizo presente entre demostraciones, conciertos y la rutina de quienes caminan por las calles y ofrecen su arte a los transeúntes. En estos tiempos, donde en Europa se efectúa una guerra entre Ucrania y Rusia, también hubo espacio para la reflexión y el mensaje que este arte puede dejar al mundo a través de la infancia.

Desde la Santiago Ramírez

Sobre el escenario del Centro Cultural Jabonera, al pie de la sierra de las Noas, en el poniente de Torreón, los chelos muestran sus cuerpos marrones hechos de madera. Los encargados de darle vida a su sonido son un grupo de niños integrantes del Proyecto de Música de la Santiago Ramírez. Casi dan las 10 de la mañana cuando Henry Purcell comienza a escucharse en este foro abierto.

"Primero aprendemos a hacer la postura del chelo y luego aprendemos a agarrar el arco. Ya que lo sabemos bien, empezamos a tocar cuerdas al aire y luego empezamos a tocar cuerdas pisadas", comenta la niña chelista Emma López Cruz, coronada por una diadema dorada en forma de guirnalda, quien no duda en manifestar su admiración por Chopin y el amor por su instrumento.

"Me gustan las cosas clásicas, de antes, que la música se podía inspirar. Tal vez no sean palabras, pero tal vez se puedan transmitir los sentimientos a través de este instrumento".

Este proyecto musical tiene su sede en el Centro Comunitario de la colonia Santiago Ramírez. Es coordinado por el maestro Jorge Alberto Valenzuela y atiende a casi 80 niños. En él también participan los maestros Laila Kanniña (chelos), Edgar Flores (alientos), Mariana Valenzuela (guitarras), Rafael Carranza y Tatiana Maruchack (coros). Llegaron este sábado a La Jabonera con alrededor de 40 niños, para presentarse en un festival infantil organizado por el Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE).

Luego de su intervención, donde interpretaron a Chaikovski, los hermanos trombonistas Ángel Alberto y José María García Molina tararean La Filomena, pues dicen que les gusta mucho. Ellos son la línea de bajos en la sección de alientos y comentan que este himno adoptado en La Laguna tiene algo de dificultad. Ángel añade que sintió nerviosismo, mientras que José sintió tranquilidad al momento de subir al escenario.

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Motivación. A través de su música, Génesis y Yesenia llevan el mensaje de su fe, en las calles de Torreón.

Quien sí se despojó de los nervios fue Christopher Vázquez Reséndiz, quien actuó con la sección de guitarras. Porta una playera de Iron-man, tiene 11 años y hace dos que toca este instrumento. Sus pequeños recorrieron los trastes para interpretar La llorona y Tierra mestiza.

"Yo antes toqué casi todos los instrumentos, pero como me gustó la guitarra, me gustó su sonido, pues me metí a guitarra. Sólo los primeros meses me fue difícil, porque todavía no me agarraba bien, ya después me fui acostumbrando bien y ya no me duele".

Christopher comenta que su guitarra todavía le queda algo grande, pero que con el tiempo crecerá y podrá tomarla de manera correcta. Lo que más le gusta es interpretar melodías siguiendo la clave de sol. Su guitarra es su fiel compañera.

Mientras tanto, Naomi García Morales es la solista principal del coro. Su instrucción musical comenzó a los seis años con el violín, después decidió trabajar su voz.

"Tenemos que vocalizar muy bien, para que salgan bien las notas, respirar bien, con el abdomen y cantar bien y como yo soy solista, tengo que hacer toda bien".

Emoción, felicidad, son las respuestas que da cuando se le pregunta qué sintió al estar sobre el escenario. Cantar también le divierte, como en esta ocasión, donde interpretó piezas del maestro Francisco Gabilondo Soler "Cri-Cri". No deja de sonreír, un brillo se estaciona tras sus anteojos: a ella le gustaría ser médica cirujana y acompañarse de la música.

La música es mensaje

La guitarra, el güiro y el timbal resuenan en una lonchería del centro de Torreón. Las hermanas Génesis y Yesenia Bernal interpretan la música que han aprendido en una iglesia cristiana de Villa de Guadalupe, Durango. Dicen no tocar por dinero, sino con el fin de transmitir el mensaje de su fe. La dote musical es herencia de su padre, también instrumentista.

"Yo aprendí desde los seis o siete años en el teclado. Empecé tocando en la iglesia y ya después aprendí a tocar guitarra, mi papá fue el que me enseñó. Él ahorita es guitarrista de la iglesia. Sí es difícil, pero cuando te gusta algo y le pones empeño se te facilitan las cosas", comenta Yesenia.

Las hermanas han trabajado este sábado desde las 11 de la mañana, indican que es común que la gente las grabe para subirlas a redes sociales, aunque que ese no es realmente su objetivo. La pasión por la música la llevan en la sangre, es tradición familiar. Por la tarde regresarán a su comunidad, a su iglesia, donde tendrán una convivencia por el Día del Niño. Además, compartirán su música.

"La gente nos dice que le echemos ganas, que cantamos bien, que Dios nos bendiga y así".

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Causa. Los jóvenes de la Orquesta Filarmónica DIME, dieron un concierto para los niños afectados por la guerra en Ucrania.

Concierto por la paz

Por la tarde, en el Poliforum de la Expo Feria Torreón, la Orquesta Filarmónica DIME, en colaboración con el club Rotario de Torreón, se prepara para realizar el concierto Niños unidos por la paz. El monto de las entradas será donado a Unicef a través de Rotary International, esto para beneficiar a los niños ucranianos afectados por la reciente guerra.

En total son 50 jóvenes y niños músicos, quienes afinan sus instrumentos para, pasadas las seis de la tarde, interpretar el Concerto grosso de Antonio Vivaldi y luego dar un recorrido por la historia de la música a través de Johann Sebastian Bach, Händel, Mozart, hasta llegar a Beethoven, de quien se interpretó la Quinta Sinfonía y parte de la Novena Sinfonía.

El concierto sigue con un fragmento de El Lago de los Cisnes de Chaikovski. Aquí, Miguel Ángel García, director de la Orquesta DIME, señala que se incluye la obra de un compositor ruso para dar un mensaje de hermandad y dejar en claro que la creación artística de los países es ajena a los intereses que pueden provocar una guerra.

Casi en la parte final del concierto, la violinista ucraniana Romana Rudoman aparece para agradecer el gesto a su país. Enseguida, la orquesta toca el Himno Nacional de Ucrania y, con respeto, el público presente se pone de pie. La orquesta cierra su presentación con el Son de la culebra y un acento totalmente mexicano.

Al terminar, el joven Sair Sosa, quien toca el oboe en la orquesta, externa que fue un concierto diferente, porque se realizó por una causa más allá de ellos mismos y del país. "Va para los niños de Ucrania, para toda la gente afectada, que esperemos en este momento se encuentre bien y que con nuestra música, podamos conectar con ellos aún a la distancia".

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