EDITORIAL

A la ciudadanía

La encíclica ‘Laudato Si’ del papa Francisco (II)

MANUEL VALENCIA CASTRO

Aunque no es común iniciar con una errata, pido disculpas por hacerlo: en la colaboración anterior se mencionó el término lapidación, en lugar del término rapidación (numeral 18) que utiliza el Papa Francisco para describir la rapidez o velocidad de las acciones humanas y su impacto en el medio ambiente.

Siguiendo con los temas ambientales que describen el estado de nuestra casa en la carta encíclica, en los numerales 23, 24, 25 y 26 del capítulo primero se define y revisa el estado del clima. Un destaque de las ideas expresadas en estos apartados es como sigue: "El clima es un bien común, de todos y para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones escenciales para la vida humana. Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático.

En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado del constante crecimiento del nivel del mar, y además es dificil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorológicos extremos, más allá de que no pueda atribuirse una causa científicamente determinable a cada fenómeno particular. La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan" (...)"numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la mayor concentración de gases de efecto de invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros)"… "Esto se ve potenciado especialmente por el patrón de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles fósiles que hace al corazón del sistema energético mundial". Menciona también la contribución que ha tenido en el mismo sentido la práctica de cambio de uso del suelo, en particular la deforestación para agricultura.

Respecto a los impactos que el cambio climático tendrá, el Papa Francisco es enfático cuando señala que "si la actual tendencia continúa, este siglo podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros. El crecimiento del nivel del mar, por ejemplo, puede crear situaciones de extrema gravedad si se tiene en cuenta que la cuarta parte de la población mundial vive junto al mar o muy cerca de él, y la mayor parte de las megaciudades están situadas en zonas costeras".

Para el Papa Francisco el cambio climático es un problema global "con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad."

En los numerales 27, 28, 29, 30 y 31 se presenta el tema "La cuestión del Agua", en la parte introductoria a este tema el Papa Francisco hace una reflexión sobre el agotamiento de los recursos naturales: "ya se han rebasado ciertos límites máximos de explotación del planeta, sin que hayamos resuelto el problema de la pobreza." En esta misma introducción destaca la importancia del agua "para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos", así como la importancia económica del agua en "los sectores sanitarios, agropecuarios e industriales".

Así mismo, hace referencia al grave problema de la escasez de agua: "La Provisión de agua permaneció relativamente constante durante mucho tiempo, pero ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible, con graves problemas a corto y largo plazo." También hace una crítica de como se maneja el agua cuando disminuye el recurso: "no se administra siempre con una adecuada gobernanza y con imparcialidad".

Sobre la disminución de la calidad del agua dice: un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los días. Entre los pobres son frecuentes enfermedades relacionadas con el agua, incluidas las causadas por microorganismos y por sustancias químicas"(…) "las aguas subterráneas en muchos lugares están amenazadas por la contaminación que producen algunas actividades extractivas, agrícolas e industriales"(…)Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado".

El Papa Francisco está completamente de acuerdo con el agua como derecho humano, dice: el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal porque determina la sobrevivencia de las personas." Y termina este tema con una alerta para todos:" algunos estudios han alertado sobre la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de pocas décadas si no se actúa con urgencias. Los impactos ambientales podrían afectar a miles de millones de personas, pero es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo".

EL último tema de la carta encíclica que tocaremos en esta colaboración es el de Pérdida de Biodiversidad, en este tema el Papa Francisco refiere uno de los grandes problemas de la crisis civilizatoria: la depredación de los recursos naturales debido a "causas de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva" los tópicos pertinentes y claves que se explican son la pérdida de selvas y bosques y ligada a estas la pérdida de biodiversidad. Habla de la destrucción de hábitats y fragmentación de ecosistemas como causantes de la extinción de especies., y desde luego hace referencia a la actividad de conservación y preservación de "ciertos lugares y zonas, en la tierra y en lo océanos, donde se prohíbe toda intervención humana que pueda modificar su fisonomía o alterar su constitución original".

El ejemplo de la evolución de las áreas naturales protegidas Cañón de Fernández y Sierra y Cañón de Jimulco puede y debe servir como inspirador de buenas prácticas en este proceso de conservación de la naturaleza, como ámbito en el que se manifiesta lo sagrado y se establecen vínculos humanos presididos por la equidad y la solidaridad.

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