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Jorge Alberto Gudiño

Jorge Alberto Gudiño, autor de personajes que viven las pérdidas

'Una cosa es la novela que uno se imagina y otra, la novela que uno hace', plantea

(CORTESÍA)

(CORTESÍA)

SAÚL RODRÍGUEZ

La pérdida es un aspecto natural de la vida. Desde que viene al mundo, el ser humano pierde cosas todo el tiempo. Esta idea se replica en Historia de las cosas perdidas (2022), la nueva novela del escritor Jorge Alberto Gudiño que ha sido publicada por el sello Alfaguara.

“Es uno de los postulados de la novela. La novela aprovecha el hecho de que, dos de los protagonistas, trabajan en una empresa que se dedica a sacar datos e información, a partir de la basura de los consumidores, para hacer una reflexión al respecto. Y como bien dices, no sólo nos definimos a partir de lo que tenemos (cosas, personas, relaciones, trabajo, etcétera), sino que también nos definimos a partir de lo que vamos perdiendo o lo que vamos dejando ir”.

Se trata de un texto que el autor comenzó a escribir a mano, con pluma fuente, durante 2020, mientras se encontraba confinado junto a su familia, en su hogar de Ciudad de México. Al igual que la temática en su historia, el proceso de redacción también fue perdiendo escenas, momentos, lugares, hasta condesarse en el volumen de 272 páginas que hoy habita estanterías en librerías del país.

“Siempre pasa eso cuando se escribe una novela, se pierden cosas y se pierden en diferentes etapas del camino. Una cosa es la novela que uno se imagina y otra, la novela que uno hace. De entrada hay una diferencia inmensa: la novela que uno se imagina, siempre es mejor que la que uno termina escribiendo. Son muchísimas las razones, desde ideas muy simples que se pueden perder, hasta enunciados, oraciones, etcétera. De pronto, voy caminando por la calle y digo: “¡Ay! Esta oración está buenísima, la voy a poner”. Ya cuando puedo grabarla, escribirla o lo que sea, se me olvidó por completo, algo que también pasa mucho en las noches”.

Primeras páginas

El teléfono despierta a Roger en la madrugada. Una llamada a esas horas sólo puede transportar malas noticias. Al protagonista le emerge un deseo de que su exnovia esté del otro lado de la línea y le pida regresar con ella. La realidad choca contra su ficción. Los médicos de un hospital lo buscan para que dé el visto bueno y se le pueda amputar un brazo a su jefe, quien ha tenido un accidente.

“No intento hacer que los personajes piensen como yo, ni que tengan una aproximación filosófica ante la vida similar a la mía. De entrada, la mía no me queda nada clara y es algo que estoy constantemente debatiéndome. Lo que me interesaba con Roger era tener, más o menos, un personaje indolente, mustio, gris (a mí Roger no me cae nada bien) y, con algunas de esas características, ir construyendo su forma de ver la vida, que además contrasta con sus actos”.

Roger puede asegurar que no hará un acto, pero conforme se avanza en las páginas, el lector puede percatarse de que lo realiza. Esto provoca que el narrador, en su naturaleza autoconsciente, se dé la libertad de criticarlo. No dialoga con el protagonista, pero se permite señalarlo.

“Hay una parte que podría considerarse ensayística, que tiene que ver con este largo argumento que atraviesa toda la novela, con la mediocridad, con que uno siempre hace lo que uno puede”.

Pero no sólo Roger se enfrenta a las pérdidas, también lo hacen otros personajes como Dennisse, su exnovia, quien desde su perspectiva la relación con Roger es un desastre y decide dejarlo. Afronta esa pérdida sin miedo, a pesar de que más adelante volverá a aparecer en la vida del protagonista.

“Probablemente, esta es la novela en la que he notado que he aprendido más cosas. No por haber hecho un cambio radical, como alguna vez lo planteé […] En esta sí noto cómo he ido incorporando lo que aprendí en las novelas anteriores. Si hiciera el ejercicio muy a consciencia, podría señalar gracias a qué parte de mis novelas anteriores, aprendí lo necesario para escribir los pasajes de esta novela”.

Escrito en: Literatura Jorge Alberto Gudiño Historia de las cosas perdidas novela, Roger, personajes, cosas

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