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Ensayo sobre la cultura

La nueva forma de vivir

JOSÉ LUIS HERRERA ARCE.-

El celular que tienes en la mano, y del que nadie se desprende, marca la nueva forma de vivir. Ahora, para todo, se hace necesario. Según esto, las redes sociales te permiten comunicarte con los demás; aunque yo tengo la sensación de que es la época en que tenemos muchas fallas en la comunicación física, con la persona que tienes enfrente. Es una especie de autismo donde formas un mundo que nada tiene que ver con el que te rodea, sino que te permite el huir hacia otras situaciones en donde quisieras estar.

Los alumnos en clase se dedican a comunicarse con sus amigos y dejan de poner atención a los maestros. El trabajador, se distrae porque tiene que hacer lo mismo. En casa, cada quien se encierra en su cuarto y deja de convivir. En una función de teatro, abundan los celulares encendidos y en lo último en que prestan atención es en lo que pasa en el escenario.

Insisto, es autismo, frente a una realidad poco edificante. Estamos vendiendo la idea que sin el celular se te acaba la vida. En el aparato lo tienes todo: Imagen, video, texto. ¿Hace falta algo más?

¿Pero, en que consiste esa comunicación? No dudo que existan conversaciones interesantes; pero por lo general, consisten en la intrascendencia. El chiste del día, los buenos días, que no se dan al padre, a la madre, al hijo o al vecino. A partir se ahí, los memes, o los recados que te mandan y que tu vuelves a mandar para quitarle el tiempo a otro, que a lo mejor no tiene nada que hacer, o si lo tiene, no lo hace, porque se debe enterar de la nueva estupidez que le ha llegado por el Whatts.

O son los temas de moda, como puede ser el movimiento gay. Me meto el Tik Tok y no se por qué, pero la mayoría de los videos se trata de este tema. Tanto duró reprimido que ahora parece que todo mundo quiere salir del closet. Yo no tengo nada en contra de ello; durante mi vida tuve amigos de esta tendencia y los respeté; así como, ellos me respetaron.

Habrá otros que son minorías en algunas circunstancias y ha sido su forma de encontrar la manera de pertenecer a una tribu que de otra manera nunca encontraría.

Mi inquietud me lleva a preguntarme si al hombre no le interesa crecer en más de un aspecto utilizando la tecnología para enriquecer la mina de donde puede obtener información. El telefonito la tiene toda, pero muy pocos la utilizan.

¿Somos más cultos que antes? Lo dudo. Un examen de cultura general despejaría la duda. Pensamos saber más, pero nos equivocamos. Creemos que la ciencia nos ha solucionado la forma de vivir, pero no vivimos conforme a la ciencia, sino lo seguimos haciendo conforme al mito y a los rituales. Ni siquiera filosofamos; nos nutrimos de lo que llaman superación personal que nada tiene que ver con Platón o Aristóteles, Con Kant o Hegel. Conseguimos el status a través del lujo, porque te han dicho que eso lo demuestra. Hace algunos años, traer una cadenota de plata al cuello, le daba estatus a cierto tipo de personas; o traer un objeto de marca nada más por el logotipo. Ahora el status es un autista que no puede desprenderse de su celular.

Nuestra incultura permite que se nos imponga una serie de productos prescindibles. Todo lo podemos comprar por medio de las empresas que se dedican a vender por el maldito aparato. Amazon se convierte en el gran monopolio que te vende hasta lo que no hay. Ahora es de lo que se trata, quedarnos con una sopa y nada más. Es la mejor forma de acabar con la competencia.

Hay gente que somo de las antiguas generaciones, y nuestros padres son más antiguos que nosotros. A lo mejor, antes se vivía con mayor sabiduría. Si ibas a una reunión, era para platicar con los amigos, a tomar un buen vino, y a disfrutar de unos buenos bocadillos. Bailabas con tu pareja abrazaditos, sintiendo la música que te marcaba el paso del baile. Hoy, vas a una reunión sin poderte despegar del celular. En lugar de platicar con los que te rodeas, te mandas y recibes mensajitos. Tomas para emborracharte, sigues comiendo comida chatarra porque es la forma más cercana de alimentarnos como si fuéramos nuestras mascotas. En lugar de bailar, haces ejercicio, saltas.

Se nos ha quitado el gusto por las cosas pequeñas y por aprender. Nos hemos dejado de dar cuenta de que la naturaleza está ahí y que dependemos de ella. Nos podemos convertir en una generación de borregos esperando a que los trasquilen para quitarles la lana.

Escrito en: Ensayo sobre la cultura nada, tiene, tienes, dedican

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