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El gran legado que han dejado las haciendas laguneras

El director del Archivo Histórico de Durango conversa sobre este patrimonio

. La Hacienda de la Goma es uno de los pocos cascos que siguen de pie en La Laguna (VERÓNICA RIVERA)

. La Hacienda de la Goma es uno de los pocos cascos que siguen de pie en La Laguna (VERÓNICA RIVERA)

SAÚL RODRÍGUEZ.-

En plena mitad del 2022, hablar de las haciendas que formaron a La Laguna resulta relevante, pues la época más importante del auge económico en la región está basada en el algodón y las haciendas fueron quienes dotaron de identidad. Esta es la idea del doctor Miguel Vallebueno Garcinava, director del Archivo Histórico del Gobierno del Estado de Durango, quien visitó el Archivo Municipal de Torreón para impartir la conferencia La conformación de las haciendas en Durango.

En entrevista, el historiador señala que las haciendas fueron el sistema económico preponderante hasta comenzado el siglo XX, cuando apareció la Revolución mexicana. Su importancia radicó en la producción del algodón, así como en su transformación como una importante materia prima, gracias a la cual también se establecieron las fábricas textiles y otros tipos de industrias que emplearon este producto.

"La región de La Laguna llegó tarde al desarrollo económico, en el sentido que este lugar estuvo ocupado, prácticamente hasta 1880, por grupos de indios resistentes al dominio de los españoles y luego de mexicanos, que se refugiaban en el Bolsón de Mapimí y que hacían de esta región un lugar inexplorable. Pero, a media que el gobierno de Estados Unidos pudo controlar su frontera, impidió que, especialmente los comanches (que fue el último grupo resistente) penetraran en México. Así se dieron las condiciones para la explotación del algodón en gran escala".

Gracias a esto, la región comenzó a poblarse con las migraciones de otros estados y personas extranjeras. El gran potencializador de este fenómeno fue el ferrocarril, primero el Central y luego el Internacional. El rostro de La Laguna arrojó así a uno de los ejes de desarrollo económico más importantes de México durante el Porfiriato. Esto conllevó un auge del llamado "oro blanco", cuyo resplandor tuvo vigencia hasta aproximadamente 1960. El historiador hace todo este recorrido temporal para desembocar el cause de sus palabras en que las haciendas son, en gran parte, causantes de la industrialización y urbanización de La Laguna, en sintonía con una industria agropecuaria aledaña.Inicio de las haciendas

En 1787, se oficializó la separación de Coahuila y Durango, gracias a las llamadas Reformas Borbónicas. Es el momento en, por primera vez, se definen los límites territoriales entre ambas entidades. Así, una parte de las tierras del Marquesado de Aguayo quedaron en Durango, para tiempo después convertirse en tierras de Juan Ignacio Jiménez y la Hacienda de Santa Rosa.

En el tema del inicio de las haciendas laguneras, el Miguel Vallebueno Garcinava registra tres grandes propietarios de tierras: Juan Nepomuceno Flores, dueño de la Hacienda de San Juan de Casta y los terrenos del Bolsón de Mapimí; Juan Ignacio Jiménez, del lado del Marquesado de Aguayo y Leonardo Zuloaga, en Coahuila. No obstante, el historiador señala también una cuarta propiedad en La Hacienda de Jimulco.

"La Hacienda de Jimulco es lo que dio origen, precisamente, a La Loma y a La Goma, esas no fueron de San Juan de Casta. Al inicio del siglo XIX, cuando se empieza a hacer la división, primero las compra el vasco Miguel de Arróspide y luego los Arriaga, quienes ya separan la propiedad para hacerla más chica. De ahí, Refugio Tarín separa La Loma".

Vallebueno Garcinava reconoce que gran parte del patrimonio histórico material de estas haciendas laguneras se ha perdido, en gran parte debido al material de adobe con las que fueron construidas. A mediados del siglo XX, la Hacienda de San Juan de Casta fue abatida por una venida del río Nazas; la Hacienda de San Juan de Avilés, en Ciudad Juárez (Lerdo) también está destruida; la Hacienda de San José de la Goma espera la aparición de un apoyo para terminar su restauración y la Hacienda de la Loma parece ser la que ha corrido con mayor suerte.

"A San Juan de Castas se la llevó el río, también existía, pero en una de las grandes crecientes (creo que era la del 63 o la del 68), desapareció totalmente. Por eso decía que más bien fueron cosas fortuitas, fueron desapareciendo las casas, sobre todo porque nunca se construyeron de piedra.

Si las construcciones originales hubiesen sido de piedra, tendríamos mucho mejores elementos".

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