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José Luis Hernández

El cine del lagunero José Luis Hernández Rivera y la paradoja del tiempo

Cineasta se encuentra en la Galería de Arte Contemporáneo del Museo Casa del Cerro

(ERICK SOTOMAYOR)

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SAÚL RODRÍGUEZ

En su encuentro con el cine, el lagunero José Luis Hernández Rivera interpretó el papel de un espectador. En la locación de su infancia, recuerda que su abuelo y su hermana le contaban cuentos antes de dormir. Eso despertó su curiosidad por narrar historias. Las imágenes se han construido en su mente desde que es consciente. “Es como si tuviéramos un proyector detrás de los ojos”.

El cineasta se encuentra en la Galería de Arte Contemporáneo del Museo Casa del Cerro. Alista los últimos detalles para inaugurar la exposición Instantes, compuesta por cinco maquetas empleadas en el cortometraje en stop motion Acá el tiempo pasa más rápido, mismo que dirigió y cuya proyección en Torreón se efectuó el pasado jueves, en el Museo Arocena. “Estamos justo en el detrás de cámaras del montaje de la exposición”.

Las maquetas forman a las locaciones del cortometraje. En una se puede apreciar el paraje del desierto, herido a la mitad por una carretera. Otras son la fachada, andenes y los interiores de la Central Camionera donde se desarrolla la historia. Los pilares de la galería fueron pintados para asemejarse a los andenes y en una pared también han sido plasmados un sombrero y una caja de huevo, con el fin de que los visitantes puedan tomarse fotografías, emulando a Mariano, el personaje principal.

“La idea de hacer esta exposición surge para que el público lagunero, tenga la oportunidad de hacer todas las maquetas, los personajes, los vestuarios a escala, que se realizaron para la filmación del cortometraje. Entonces, la gente va a poder venir y disfrutar de los bocetos originales, el guion, el story board, los props, los decorados, los cielos, las maquetas, los patroncitos del vestuario a escala de 21 centímetros, que se hizo para el cortometraje. La idea era que la gente conociera el enorme trabajo que hay detrás de cámaras”.

Cortometraje que aborda el tiempo

Acá el tiempo pasa más rápido (2022) es un filme que aborda la historia de Mariano, un hombre de campo que sale de su pueblo y acude a una central camionera, con la convicción de viajar a la Gran Ciudad y traer de regreso a su hijo. Sin embargo, en este lugar de tránsito, pierde la noción del tiempo, lo que genera que el espectador reflexione ante esta temática.

“Una de las tesis del corto sí era hacer notar cómo el tiempo pasa distinto en un pueblo, en una ranchería, en tu trabajo, en una ciudad o cuando estás de vacaciones y te das cuenta, efectivamente, de que el tiempo es relativo. Entonces, la parte de que el tiempo pase tan acelerado en las ciudades, siento que se debe a este sistema en que vivimos, donde siempre nos están queriendo hacer adelantar épocas”.

En su paleta de colores, los fotogramas contrastan tonos cálidos con fríos. Se metaforiza así el hecho de que las personas comienza a adelantar ciclos y etapas temporales en sus mentes. A Mariano, el tiempo se le desmorona de las manos, mientras espera el anhelado autobús que lo llevará a la Gran Ciudad.

“Quería que la parte del desierto, la parte que todavía simule al pueblo de donde viene Mariano, fuera cálido. De repente, poco a poco se va adentrando en la ciudad y, así como el tiempo pasa sin que nos demos cuenta, todo se va enfriando. Sabemos que los colores fríos (los azules, los verdes), dan esta psicología del color de incomodidad, de inestabilidad. Me pareció importante que el personaje se sintiera frío en la ciudad, ajeno a todo, que no conocía a nadie, que estaba muy lejos de su terruño y se sentía diminuto en esta gran terminal”.

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Creatividad en maquetas

La técnica del stop motion emplea 24 fotografías para lograr un segundo de filmación. Estás fotografías se animan en postproducción para crear la sensación de movimiento. Maquetas como la que encarna al desierto, están inspiradas en los traslados que Hernández Rivera realizaba de Saltillo a Torreón. En su vegetación hay acentos a Coahuila, como las figuras de la yuca del desierto, una planta que ha impactado mucho al cineasta.

“Me decía a mí mismo que en algún corto, en alguna película, quería mostrar estas plantas que me han acompañado durante los tres años que estuve viajando, en los fines de semana, de Torreón a Saltillo. Las veía y las veía, entonces era muy importante para mí que estuvieran en el rodaje. Se hicieron a mano, zacate por zacate se fueron colocando para crear las yucas. En una yuca nos tardábamos cuatro o cinco días en terminarla y esta fue la primera maqueta que se hizo”.

Los artistas encargados de diseñar estas maquetas fueron José Guerrero, Gustavo Romero y Jazmín Astorga. El pintor Eslí García ayudo a pintar las maqueta y los personajes de resina, mientras que el diseño y la confección de vestuario estuvo a cargo de Liliana Amador Wong.

El resto de la producción se conformó por R. de la Rosa (animadora), Luisa Cavazos (asistente de vestuario), Mike Trujillo (asistente de producción), Pato Rivera (editor), Roberto de Valle (diseño sonoro). Además, el elenco de doblaje estuvo encabezado por el maestro Alejandro Alvarado, Cony Múzquiz, Juan Carlos Martínez, Alejandra Plata y Andrea Viesca.

El Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE) informó que la exposición Instantes, de José Luis Hernández Rivera, se mantendrá durante dos meses en el Museo Casa del Cerro.

Escrito en: José Luis Hernández tiempo, hacer, pasa, desierto,

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