Torreón

Banco de La Laguna

El Banco de La Laguna: una gran institución para Torreón

La buena situación económica de la que gozaba la Comarca Lagunera a inicios del Siglo XX demandaba la fundación de un banco regional, por lo que en 1908 se inauguró el Banco de La Laguna

cortesía / Colección de Antonio Méndez Vigatá

cortesía / Colección de Antonio Méndez Vigatá

DOMINGO DERAS TORRES

A principios del Siglo XX la economía de la Comarca Lagunera había registrado un crecimiento vertiginoso, los medios de producción como la agricultura, la industria, el comercio y el intenso tráfico ferroviario en la transportación de mercancías de carga pesada y pasajeros, elevaron a La Laguna al rango de ser una región de relevante presencia en el mercado nacional.

Esta boyante situación económica demandaba la fundación de un banco regional para que prestara al público lagunero los servicios de ahorro, crédito y depósito de valores. Las más importantes firmas bancarias que funcionaban en el país durante el porfiriato, tenían su sede en la Ciudad de México, la mayoría de ellas habían establecido sucursales en las grandes ciudades de la provincia; operaron con éxito.

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En Torreón algunos importante personajes de la planta productiva de la localidad se habían reunido para conversar sobre la conveniencia de fundar un banco que tuviera su matriz en esta ciudad, se habló de invitar a importantes hombres de negocios radicados en otras poblaciones del país a invertir en el proyecto bancario lagunero.

Un visionario y entusiasta promotor de la creación de un banco lagunero fue el empresario de origen estadounidense John Francis Clemens Brittingham, mejor conocido como Juan Brittingham (1859-1940), nativo de Saint Louis, Missouri. Era propietario de La Jabonera La Esperanza, industria que por décadas desarrolló sus actividades en Gómez Palacio, Durango.

Viajaron a la Ciudad de México para entrevistarse con funcionarios federales y con José Ives Limantour, Secretario de Hacienda del gobierno del general Porfirio Díaz, los empresarios Juan F. Brittingham, Praxedis de la Peña y Luis Gurza. Ellos lograron obtener, el 16 de octubre de 1907, la concesión para la creación de la institución bancaria que llevaría el nombre de Banco de La Laguna, y fue el 14 de diciembre de ese mismo año cuando se constituyó con las formalidades jurídicas requeridas, esta firma financiera en la que intervino con profesionalismo el licenciado Félix M. Rodríguez.

Inicialmente se pretendió constituir el capital social de la nueva institución bancaria con una cifra de seis millones de pesos, propósito que no se logró. El capital de arranque de operaciones ascendió a la suma de cuatro millones ochocientos mil pesos.

El Banco de La Laguna inauguró sus actividades el 1 de febrero de 1908, en un desaparecido inmueble que se ubicaba en una de las esquinas del crucero de la avenida Ferrocarril (hoy avenida Presidente Carranza) y calle Múzquiz, en el viejo barrio de La Alianza; era vecina cercana, la primera estación ferroviaria de Torreón.

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Pocos años después, ante el éxito y la expansión de sus actividades financieras, los accionistas y directivos de la institución decidieron cambiar la sede del banco al antiguo inmueble que aún existe en la esquina sureste de avenida Juárez y calle Valdés Carrillo, finca que ocupó el Banco Chino a principios del Siglo XX. Lo rentaron.

SUS PRIMEROS DIRECTIVOS Y EMPLEADOS

Entre los primeros directivos y empleados que tuvo el Banco de La Laguna al iniciar sus operaciones, destacan los siguientes: Francisco Larriva, gerente; Mauro de la Peña, subgerente; Miguel Vázquez Ayala, jefe del departamento de compra-venta de giros y cobros; Antonio Rangel, cajero; Ignacio Amador, contador; Jesús Briones, ayudante de contador; Guillermo Garibay Reveles, cobrador; Abraham Cruz, corresponsal; y Arturo Barrera Zambrano, taquígrafo.

EL MAGNÍFICO EDIFICIO DEL BANCO DE LA LAGUNA

Los días de progreso de esta importante firma bancaria lagunera se fueron acumulando una vez más se presentó la imperiosa necesidad de ampliar las instalaciones de la institución para brindar una mejor atención a su clientela.

Sus accionistas y directivos, después de haber sostenido varias entrevistas concluyeron en realizar la compra de un terreno para construir un edificio más amplio, funcional, moderno y adecuado para eficientar sus operaciones financieras.

Fue elegido un terreno baldío que se localizaba en la esquina suroeste de la avenida Juárez y calle Cepeda, frente a la plaza de armas, era grande y estaba a un costado del Casino de La Laguna. Su costo fue de $ 42,692.00 y su compra se formalizó el 26 de julio de 1911.

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El día 8 de marzo de 1911, con base a un unánime acuerdo que constaba en un acta que con anterioridad se había redactado el 2 de noviembre de 1910, los accionistas y directivos de esta institución bancaria ya le habían otorgado su autorización a la gerencia para que convocara a un concurso de arquitectos. Este certamen consistió en recibir diversos proyectos arquitectónicos para el nuevo edificio del Banco de La Laguna.

Fueron designados Juan Brittingham, Francisco Larriva y Pedro Torres Saldaña, para que seleccionaran el mejor proyecto de todos los que se presentaran; se anotaron cuatro concursantes. La fecha límite para la recepción de los trabajos arquitectónicos participantes, fue fijada para el 22 de marzo de 1911, algunos procedían del extranjero.

El proyecto que resultó elegido por el jurado calificador correspondió al que fue presentado por la firma de arquitectos Brubacker and Stern, en segundo lugar quedó el exhibido por la constuctora Glesske and Dean, al que se le premió con la cantidad de $ 1,000.00, y el tercer lugar lo obtuvo el trabajo que presentó el constructor Antonio Zirión y Saracho; fue gratificado con $ 500.00. El ganador, representado por el arquitecto Henry Brubacker, firmó un contrato de realización de la obra del edificio con los representantes del Banco de La Laguna el 26 de julio de 1911.

Durante el proceso de construcción del monumental inmueble, estalló un movimiento huelguístico por parte de los albañiles que estaban realizando la obra y eran dirigidos por el maestro Cortinas, quien realizó varias edificaciones en Torreón.

Miguel Vázquez Ayala, empleado del Banco de La Laguna, viajó a la ciudad de Durango para contratar a 20 expertos en talla de cantera para continuar los trabajos. Los artesanos duranguenses fueron recibidos a pedradas por los trabajadores huelguistas; no obstante, las agresiones de que fueron objeto, una vez que se arregló el conficto laboral continuaron sus actividades en armonía con los disidentes.

El edificio bancario comprendía un espacio subterráneo que cumplía las funciones de sótano, en su primer piso estaban las cajas, la bóveda de seguridad y el área de funcionarios y empleados que atendían a la clientela. Sus pisos superiores alojaron oficinas del mismo banco y despachos que fueron arrendados.

Sobre el arco de la puerta principal de acceso a la planta baja del antiguo edificio del Banco de La Laguna, ubicada en su esquina, se puede leer en su parte central el monograma esculpido sobre cantera con las letras "BL", son las iniciales de la desaparecida institución que fue fundada en la época del porfiriato.

En sus costados esta gran puerta, luce dos lámparas de pedestal en hierro fundido que fueron fabricadas por la firma industrial The J. L. Mott Iron Works, con sede en Nueva York.

En uno de sus pisos superiores, estuvo funcionando por varios años durante la primera mitad del Siglo XX, el Consulado de Estados Unidos de América en Torreón. Otro espacio correspondía al domicilio particular del director del Banco de La Laguna, donde vivía junto con su familia, prácticamente ocupaba todo un piso.

En esos pisos de la planta alta establecieron sus despachos reconocidos abogados y notarios públicos.

El entonces Centro Patronal de La Laguna (hoy Coparmex), también instaló en este inmueble sus oficinas con su personal durante la segunda mitad del Siglo XX. Dicha institución estuvo dirigida por el abogado, filósofo y sociólogo Isaac Guzmán Valdivia, quien fundó la Escuela Carlos Pereyra en Torreón.

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Antigua tarjeta postal del Banco de La Laguna.

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