EDITORIAL

No hagas cosas buenas...

Dos opciones de verdad

ENRIQUE IRAZOQUI

Está ya definida la carrera por el relevo el próximo mes de septiembre de la gubernatura del bello estado de Durango. Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, había designado ya desde el pasado mes de diciembre a su abanderada; es este el caso de la alcaldesa con licencia del municipio de Gómez Palacio, Marina Vitela, quien junto a su instituto político irá en la boleta electoral en alianza con el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista.

El método de selección fue del personaje que mejor saliera calificado en tres encuestas. En tal circunstancia, Vitela aparecía en tercer lugar, detrás del doctor José Ramón Enríquez y del petista Gonzalo Yáñez, pero la ley electoral exige a los partidos presentar paridad de género en los comicios de un año calendario, como en el presente se celebrarán elecciones en seis entidades federativas, como Oaxaca, Aguascalientes, Tamaulipas, Hidalgo y Quintana Roo. El partido decidió particularmente en Durango escoger a una mujer, por lo que Marina resultó ungida.

El doctor Enríquez, ave de tempestades, impugnó el criterio utilizado por su partido. Realizó sabidas protestas públicas y ha llevado su inconformidad hasta el Tribunal Electoral, que está por resolver el asunto. Sin embargo, las fechas, que se cruzaron con las fechas navideñas, desinflaron la estridencia de las manifestaciones de sus grupos de apoyo; el explosivo repunte en los contagios de COVID-19 con su variante ómicron, que está cercano a llevarnos a un nuevo encierro social -todos deseamos que eso no ocurra-, ha desinflado casi en su totalidad la presencia del doctor en los medios, por lo que su futuro está, como debe ser, en manos de los juzgadores electorales.

Gonzalo Yáñez, quien se quedó en segundo lugar, aceptó inmediatamente la designación de su partido. Claro que su postura era más sencilla que la de José Ramón. Si Morena decidía poner al mejor posicionado, le tocaba al doctor y no a él. Ahora tiene Gonzalo su premio de consolación y ha sido designado candidato de su coalición a la presidencia municipal de la capital de su estado, posición que por cierto ya desempeñó en los 90, cuando se fundó su partido, el del Trabajo, bajo el auspicio del famoso hermano incómodo Raúl Salinas de Gortari.

Con el arrastre de Morena, el PRI y el PAN desde el año pasado hicieron lo único que les podía permitir la sobrevivencia electoral y lograron consolidar una alianza, a la cual acercaron al Partido de la Revolución Democrática. La coalición formada compitió el año pasado ante la aplanadora de Morena, y si bien el resultado fue regular, de acuerdo a las circunstancias, en el plano duranguense el resultado fue aceptable: dividieron en dos y dos los distritos federales del estado en la renovación del congreso local; el resultado fue 10 a 5 en cuanto a reparto de curules de mayoría, en favor de los priistas, panistas y perredistas.

Marina Vitela enfrentará entonces al priista Esteban Villegas, quien ganó supuestamente la encuesta que su grupo coaligado había escogido para seleccionar a su candidato. Parecía que al tener el Gobierno del estado un gobernador panista (José Rosas Aispuro Torres fue priista toda su vida, pero en 2010, al no ser designado por Ismael Hernández Deras como sucesor, emigró al PAN para perder en ese año la gubernatura, luego obtuvo en 2012 una senaduría por Acción Nacional y finalmente, hace seis años, la primera magistratura estatal) y la alcaldía de la capital, en el contexto de su coalición nacional sería un panista quien se ungiera con la candidatura, sumándole a ello que Villegas y Aispuro se enfrentaron cara a cara en el 2016; pero así de incomprensible es a veces la política y así están las cartas.

La apuesta a estas alturas parece ser que la lucha estará en las arenas municipales. A Morena le fue muy mal en la capital el año pasado y muy bien en La Laguna. Como candidato a alcalde el partido guinda ha designado a Omar Castañeda como aspirante a Gómez Palacio, lo que parece una apuesta acertada, ya que Castañeda ganó con holgura su distrito apenas el año pasado en ese mismo territorio. Sin embargo, si Juana Leticia Herrera Ale acepta volver a competir, la cosa pinta para apretarse.

En la capital, en cambio, el Gobierno del panista Jorge Salum parece que a nadie ha convencido y encima el todavía presidente municipal ha batallado con su salud, que le impidió aspirar en su momento a la candidatura de su partido y retrasó su decisión de contender por la reelección. Ahora tiene en José Antonio Ochoa un rival a vencer, lo que al final parece en este momento un inconveniente que tiene que arreglar antes de salir a competir a la calle.

Parece entonces que no hay favorito claro, pero lo que sí está claro es que los comicios en Durango están en verdadera competencia, y sobre todo hay dos opciones de verdad, lo que se está viviendo con la 4T o la otra opción, que también tiene historia.

Escrito en: editorial Enrique Irazoqui editoriales parece, designado, tiene, quien

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