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Depresión

YAMIL DARWICH

En México, 15 de cada 100 habitantes sufre depresión -UNAM- y la cifra podría ser mayor, considerando que muchas personas jamás han sido diagnosticadas; en La Laguna, alrededor del 5% la padecemos, con síntomas durante largos períodos por la falta de tratamiento, principalmente por desconocimiento y/o negación.

El padecimiento, que se ha incrementado en las últimas décadas, tiene su etiología -causa original- en los cambios en las formas de vivir en el posmodernismo que exige a los humanos un mayor desgaste emocional.

Los factores predisponentes van desde la exigencia de aplicar mayores horas al trabajo; deterioro de la capacidad adquisitiva, manipulada maliciosamente con el bombardeo publicitario para motivar consumos innecesarios; ante la falta de tiempo, sentimientos de abandono y soledad por tener menor contacto con parientes y cercanos; hasta cambios en usos y costumbres provocados intencionalmente, principalmente en cuestiones de relación social, parental y sexual.

Desde luego que la pandemia coronavírica está participando, sumando otros factores predisponentes: encierro, choque familiar, desempleo, disminución y/o pérdida de ingresos económicos, ansiedad, tedio y/o aburrimiento, deterioro de salud por falta de ejercicio, etc.

Habrá que educar a la población y ayudarla a identificar la depresión; su desconocimiento es un gran obstáculo, generando poca o inadecuada atención a los enfermos, quienes, a su vez, buscan ensimismarse y eludir la comunicación y expresar sus sentimientos negativos.

La clínica Mayo, describe la depresión como "un trastorno emocional que causa un sentimiento de tristeza constante y una pérdida de interés en realizar diferentes actividades (…) afecta los sentimientos, los pensamientos y el comportamiento de una persona y puede causar una variedad de problemas físicos y emocionales". Recordemos que en los casos más profundos se presenta el intento o suicidio como falsa solución.

Los síntomas son variables de persona a persona, siendo frecuente la presencia de tristeza, desesperanza, llanto espontáneo, pérdida de interés, alteraciones del sueño -insomnio o dormir demasiado-, fatiga, inquietud, ansiedad, torpeza mental y física, sentimientos culposos, auto reproches, pensamientos suicidas hasta llegar al extremo, intentándolo o lográndolo.

Los síntomas pueden aparecer de diferentes maneras y no todos ellos tienen que ser presentados por cada paciente; recuerde que "hay enfermos, no enfermedades".

En los niños, es frecuente observar tristeza, irritabilidad, apego, preocupación, dolores, negarse a ir a la escuela, pérdida de apetito y/o baja del peso corporal; en tanto, en los adolescentes, se puede presentar irritabilidad, desinterés, baja de calificaciones, aislamiento y rebeldía con malas respuestas ante las indicaciones de los padres.

En la actualidad hay otras enfermedades que se presentan por el desgaste físico y emocional que causa la vida posmoderna; entre ellos, el Burnout -"estar quemado"-, que presenta un cuadro clínico similar a la depresión, precedente patológico con disminución de las capacidades intelectuales, caída de la productividad laboral, cansancio, insomnio, irritabilidad y tendencia al rompimiento social y/o familiar.

Ante tal enfermedad, los especialistas recomiendan descanso físico y emocional -vacaciones largas o años sabáticos- y la respuesta generalmente es buena, si se cumple el tratamiento.

Por otra parte, la ansiedad, que es uno de los síntomas de la depresión, puede darse en situaciones extremas: laborales, caso de la pérdida del empleo; familiares, cuando se presenta alguna enfermedad o muerte de un ser querido y por desamor ante la pérdida de relación romántica con alguna persona. En tales casos, al resolverse la causa original y con el paso del tiempo, empiezan a disminuir y por último desaparecer los síntomas, regresando el paciente al estado ecuánime; claro que existen los "preocupones", que presentan episodios repetidos. Habrá que apoyarlos.

Hay casos más severos diagnosticados como "depresión mayor" y que son causa de serias complicaciones en la vida personal y social; otros, como la "persistente", se caracteriza por ser casi permanente; los llamados bipolares, con altibajos emocionales -también les llaman lábiles-; y en algunas situaciones en que se ven comprometidas funciones corporales, ocasionalmente patologías del tipo hormonal. Un buen ejemplo es la llamada depresión posparto.

Quise dedicar este Diálogo a compartir con usted estos datos generales sobre la depresión, sabedor de que muchos de los casos se agravan al no recibir el diagnóstico y el tratamiento correcto y oportuno.

Tal vez en casa o con cercanos -parientes, amigos y/o compañeros de trabajo- observemos algunos de los síntomas de la depresión y por desconocimiento no le damos la debida importancia.

Es conveniente estar atentos con los familiares del primer círculo; tome en cuenta que hoy día estamos expuestos a constantes tensiones sociales, escolares y laborales, siendo causas importantes del incremento de los casos.

Si considera que detecta alguno o varios de ellos, no dude en poner especial atención y, es buena decisión acudir al especialista o a los centros especializados dedicados a atender el problema. Nunca está por demás observar y pedir una opinión profesional.

Espero que la entrega le haya sido útil.

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