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EDITORIAL

 
A la ciudadanía

Alegoría y escepticismo

MANUEL VALENCIA CASTRO

Durante el periodo vacacional en las redes sociales se recomendó intensamente la película No mires Arriba (Don't Look Up, por su título en inglés), me sorprendió ver que incluso en twitter le ponían atención y se lamentaban de no haberla visto. Cuando consulté el resumen vi que había un reparto multiestelar con Meryl Streep, Leonardo Dicaprio, Jennifer Lawrens, la inmortal Cate BLanchet (que cada vez se ve más joven), entre muchos otros no menos famosos, bajo la dirección de Adam McKay, todos ellos ganadores del Oscar. Aunque me considero un cinéfilo, de ninguna manera me considero un crítico de cine, este es el terreno de Héctor Becerra y su Filmanía, de cualquier manera, me disculpo anticipadamente por aquellos que a lo mejor no la han visto, y les hago spoiler.

Al principio pensé que se trataba de una película más de ciencia ficción, luego que se trataba de una diatriba a dicho género de películas, pero no, estaba equivocado: como dijo mi buen amigo Rafa, se trata de una alegoría al cambio climático. Y es que en toda la trama que se va tejiendo en la película se encuentran elementos, personajes y relaciones humanas que se parece mucho a lo que en nuestra realidad cotidiana está ocurriendo en todos los niveles de la sociedad respecto al cambio climático.

Un cometa de grandes dimensiones, llamados mataplanetas, impactará la Tierra y todo será destruido, dos científicos poco conocidos (de la Universidad de Michigan), descubren el cometa y calculan su velocidad, distancia y dirección. Luego calculan el tiempo y probabilidad de que ocurra la colisión con la tierra (que va del 99 al 100%). El cometa mataplanetas de la película es una metáfora del cambio climático y de todas las calamidades asociadas al mismo.

Aunque en la película todo sucede en los Estados Unidos, no significa que sea sólo una crítica a este país. Como yo lo veo, es el estilo de vida que prevalece en la mayor parte de los países desarrollados, incluida su cultura política, que resulta fundamental en la profundización de la crisis.

En el peregrinar de los científicos y su interacción con políticos, medios de comunicación y la gente común, se enfrentan al recelo, incredulidad y falta de confianza en su información científica. No les creen o al menos no lo suficiente para tomar medidas acordes a la urgencia.

Los políticos tienen otras prioridades y desconfían, temen más perder una elección que a la amenaza que demuestran los científicos y retrasan las decisiones, aunque reconocen que se cuentan con los recursos técnicos y humanos para detener la amenaza. ¿cómo creer en lo que no se ve? No hay nada firme y ninguna opinión segura dicen los escépticos. Incluso cuando se hace visible el cometa sin necesidad de un potente telescopio dicen en todas partes que yo no creo en el cometa.

Poco a poco se filtra entre la gente la proximidad del cometa y de pronto se puede ver desde la tierra, se detona el caos y los tomadores de decisiones deciden con premura realizar acciones para detener la amenaza y quedar bien con la gente. Como la actividad de las personas cada vez es más evidente los políticos al más puro estilo de Trump desarrollan un movimiento para restarle importancia a la cercanía del cometa, que tiene como eslogan "No mires arriba".

Cuando ya las cosas parecían marchar hacia la solución surge un personaje siniestro con cara limpia y muy bien fajado de aspecto francamente sacerdotal y de gran influencia política: un multimillonario dueño de grandes corporaciones tecnológicas, algo parecido a Steve Jobs o a Elton Musk (nuestro hombre del año) o a otros destacados personajes de la farándula millonaria que ahora mismo promueven el turismo espacial tal como Richard Branson y en el caso de Musk, dueño de Tesla, además, ha expresado la posibilidad de emigrar la especie humana a otro planeta. Algo así representa dicho personaje siniestro y desde luego también a todos los magnates petroleros. El personaje de la película usando todo su poder tecnológico logra escanear la superficie del cometa y encuentra que está lleno de los minerales raros que se emplean en la construcción de teléfonos celulares y muchos otros equipos, su cálculo en dólares es estratosférico y sin mayor problema convence a la presidente de USA (Meryl Streep) de que suspenda la operación de hacer polvo al cometa (desviarlo). Ahora la ambición entra en juego, lo que en nuestra realidad equivale a la reducción de emisiones de gases de invernadero, bajándole al uso de combustibles fósiles, mientras haya no se dejarán de usar y las cosas podrían terminar en fracaso como en la película.

El escepticismo como una forma de vida y la ambición de tener más hasta un nivel que rebase lo efímero, cosa que no llegará, han ralentizado los avances de las Cumbres Ambientales, que se llevan a cabo cada año y cada 10 años.

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