Cultura

Templo de San Juan Bautista

La restauración del templo de San Juan Bautista en Torreón

El Ayuntamiento ha invertido cerca de dos millones de pesos

SAÚL RODRÍGUEZ Y VERÓNICA RIVERA 7 de noviembre de 2021

La historia del templo de San Juan Bautista es la narrativa de una de las joyas arquitectónicas más importantes con las que cuenta Torreón. Su construcción comenzó en 1944 y terminó en 1947, pero si se quiere conocer su verdadero origen se deben desempolvar páginas y retroceder a 1908, año en que (según lo encontrado en la hemeroteca de El Siglo de Torreón y datos del historiador Carlos Castañón) el ciudadano Juan Araiza reunió a 18 de sus amigos para formar una cofradía en honor a San Juan Bautista, en lo que ahora es la colonia Libertad.

El 24 de junio de ese mismo año se celebró la primera fiesta y se colocó la imagen del santo en casa del señor Hermenegildo Beltrán. Entre 1916 y 1918 se construyó una pequeña capilla, misma que fue saqueada por grupos revolucionarios con el fin de construir trincheras con sus materiales. Fue hasta 1927 que el arquitecto Jorge Sandoval, presidente de la Cofradía de San Juan Bautista, compró los terrenos donde ahora se ubica la iglesia, pero el proyecto de la construcción tuvo que esperar hasta 1944 (en gran parte por la Guerra Cristera). El 19 de marzo de ese año se colocó la primera piedra.

Pero de nuevo el proyecto tuvo que esperar otros tres años para concluirse. Fue el domingo 22 de junio de 1947 cuando el templo recibió a los primeros feligreses. En total, el proyecto tuvo un costo de 400 mil pesos y además del arquitecto Sandoval, la construcción también contó con la participación del padre Luis Vargas.

A la ceremonia acudió el entonces obispo de Saltillo, José María Echavarria. También arribaron grupos de danza de las colonias San Joaquín, La Libertad, La Unión, La Fe, La Vencedora, Metalúrgica, Nueva Aurora, etcétera.

La arquitectura de la iglesia está inspirada en la basílica de Santa María la Mayor de Roma, sobre todo en su interior, por lo cual está dentro del catálogo del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

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RESTAURACIÓN

En julio de 2020 se anunció que el templo de San Juan Bautista sería restaurado con una inversión de 300 mil pesos procedentes de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México a través del programa de Apoyo a las Comunidades y Restauración de Bienes Artísticos de Propiedad Federal, cantidad a la cual se añadirían presupuestos de la propia iglesia y del Ayuntamiento de Torreón para alcanzar el millón de pesos, en un acuerdo tripartita.

Durante la pandemia, la federación retiró su apoyo y el recurso se canceló. No obstante, el ayuntamiento decidió seguir con el proyecto. Tomás Galván, director de Obras Públicas en Torreón, informó que la aportación municipal realizó una inversión mayor a dos millones de pesos, lo que significaría el 95 por ciento de lo empleado, el monto restante (unos 400 mil pesos) saldrían de la propia comunidad. Cabe recordar que en febrero pasado los feligreses de San Juan Bautista vendieron mil hamburguesas para completar su parte.

En un comunicado emitido esta semana, el Ayuntamiento de Torreón aseguró que la restauración del templo tenía un avance del 70 por ciento (80 por ciento al cierre de esta edición). En el documento se mencionó que el proyecto contempla el retiro de capas de material no original en muros, molduras y columnas. Además de la aplicación de albañilería para resarcir los daños, aseo en vitrales, restauración de herrería y de la imagen de la virgen de San Juan, para finalmente instalar la iluminación arquitectónica.

Los principales problemas que se encontraron fueron daños por el polvo y la humedad, además de algunos desprendimientos en la fachada debido al tránsito de vehículos y paso de trenes en las vías cercanas. A pesar de esto, Tomás Galván afirmó que el inmueble no presenta daño estructural.

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LA FACHADA

Si bien el proyecto de restauración tiene como fin dotar al inmueble de su apariencia original, el Ayuntamiento de Torreón, con aprobación de la delegación en Coahuila del Instituto Nacional de Antropología de Historia (INAH), organismo que apoya y supervisa los inmuebles del INBAL, decidió colocar una pintura con vivos en chocolate sobre la fachada de la iglesia, tono que en más de setenta años de historia nunca tuvo.

"Hemos estado al pendiente de las notas. Se hablaba de que el trabajo de pintura no existía. Este tipo de decisiones, de cómo tratar el tema de los inmuebles, en este caso y más el acabado que efectivamente, viendo todo el antecedente no teníamos un referente de qué tipo de pintura tenía en su origen. Tenemos antecedentes documentados donde se ve un acabado natural. Pero en la escala de lo que son los trabajos, que es un trabajo de conservación del patrimonio se valoró junto con el párroco y con el INAH, se hicieron pruebas y se acordó darle tratamiento y pintura de algunos elementos", comentó Tomás Galván al respecto.

Durante un recorrido ofrecido por el templo, el párroco Roberto Chávez Casillas señaló que la comunidad está en pláticas con el municipio para ver la posibilidad de que se regrese el color natural de la fachada, puesto que algunos feligreses y vecinos de los barrios circundantes habían manifestado su inconformidad.

"Lo que vemos en la fachada está hecho de una mezcla. No es propiamente una escultura, que hayan esculpido una piedra, sea cantera, granito o mármol. La idea de los constructores originales fue mezclar la misma pintura con la mezcla. Entonces no existía el texturizado, lo que existía era la mezcla y ponerle pintura para intentar dar el color de la cantera rosa. Ese es el proyecto original. Ahorita, la forma en que lo están pintando se sale un poco de ese proyecto y estamos trabajando y dialogando con el municipio para ver la posibilidad de que mejor se recupere el color original, aunque sea pintado", señaló el padre.

Lo que sí se logró rescatar dentro del templo fue el piso original, al cual se le removió el congoleum, una especie de plástico usado comúnmente en cocinas o en lugares con humedad, que se le había colocado junto a una mezcla de chapopote. De este proceso sólo resta el emboquillado y una pulida que se hará a mano para no dañar el piso.

Según Tomás Galván, se contempla que los trabajos de restauración en San Juan Bautista culminen a finales de noviembre.

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Avance. La restauración del templo se encuentra a un ochenta por ciento y se espera que termine a finales de noviembre. (VERÓNICA RIVERA)