EDITORIAL

Ante el futuro, hagámonos cargo

¿Qué mundo y que país necesitamos debatir y construir hoy para el 2030 y el 2050? 

EMBAJADOR JORGE ÁLVAREZ FUENTES 1 de diciembre de 2021

En esta columna hemos insistido en que debemos hacernos cargodel futuro. Es imperativo hacerlo hoy, no mañana ni pasado. No podemos soslayar los complejos escenarios globales en los que estamos inmersos y de los que México es parte, con todos sus problemas y desafíos, con todas sus oportunidades y posibilidades. Estamos implicados en una pandemia global prolongada,en la apremiante emergencia climática, en la impostergable transición energética, en los retosformidables de asegurar la paz y la seguridad internacionales, que incluyen los de la agenda del desarrollo sustentable, del agua, de los sistemas alimentarios. A finales del 2021 están en juego no las proyecciones económicas, los cálculos geopolíticos, las tendencias, sino las realizaciones del mundo que viene y que ya está aquí presente, impactando todos los órdenes la vida enel planeta. ¿Qué mundo y que país necesitamos debatir y construir hoy para el 2030 y el 2050? 

Lejos de enfrascarnos en discusiones estériles, cerradas, ombligo céntricas, localistas o partidarias, debemos tenermucha claridad y actuar con altura de miras, lucidez y determinación para hacerle frente a las múltiples interrogantes de este cambio de época que se ha exacerbado a fin de actuar de manera responsable y oportuna, a nivel individual, comunal y nacional. No es otro el legitimo reclamo de los jóvenes y de los pueblos indígenas. Ellos no cejarán,ni se rendirán. No perdamos la capacidad de escuchar, de movilizarnos, de cuestionar y participar, de transformar el curso de los acontecimientos. Advirtamos lo mucho que está en juego,involucrémonos más allá de seguir los antagonismos en las discusiones y desacuerdos en el Congreso, a principios del año próximo, de la reforma eléctrica. No nos conformemos con reclamar y lamentar porque la COP26 sólo acordó reducir progresivamente los combustibles fósiles y no eliminarlos. O acaso porque clamemos que en la conferencia en Glasgow los compromisos terminaron por quedarse cortos para hacer realidad un fondo de al menos 100 mil millones de dólares anuales para apoyar,sin demora y de manera eficaz, la transición energética de las economías más pobres. 

Transitar a las energías limpias y renovables simplemente no es opcional; debemos revertir el rezago, contrarrestar los distintos intentos de regresión de algunos gobiernos y grandes empresas para descarbonizar rápida y eficazmente la matriz energética y económica, si hemos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y tener sistemas descentralizadosen los que no sólo las empresas productivas del Estado participen en la generación y distribución, sino lo hagan también las empresas privadas, las ciudades, las industrias, las viviendas y las escuelas, transformando la gestión y acelerando la conversión rápida y estable hacia las energías renovables. Todo ello nos lo exigirán también nuestros vecinos y socios, con base en los acuerdos regionales suscritos, partiendo del objetivo común de que América del Norte se mantenga, avance como una región competitiva, sin dejar de tomar en consideración a China.  

El crudo y el gas seguirán siendo necesarios por algunos años, pero los combustibles fósiles declinarán ytenderán aagotarse; y debemos tener claro que el mundo y el país van a demandar más y mejor electricidad. Se estima un crecimiento anual del 10%. Debemos tomar en cuenta,sobre todo en México, que las grandes empresas petroleras en el mundo ya están inmersas en la transición que incluye planes concretos y ambiciosos para dirigir sus investigaciones e inversiones futuras en hidrógeno y nuevas tecnologías para capturar y almacenar carbono.Es urgente impulsar la industria del hidrogeno verde como uno de los vectores de la transición ordenada y la transformación industrial. La CFE y Pemex no quedaran a salvo, re estatizándolas, si prevalece una visión anclada en el pasado.

Menos aun si para la generación de electricidad que resuelve el 20% de los requerimientos nacionales deben utilizarse, en un 80%, combustibles fósiles. Pemex no debe continuar produciendo grandes cantidades de combustóleo. 

Por otra parte, respecto de los minerales estratégicos, de poco sirve que el gobierno de México  reitere que no otorgará nuevas concesiones mineras, o que reservará para el dominio exclusivo del Estado la explotación de algunos de ellos, si en los hechos, restringe el otorgamiento de permisos, carece de auténticas políticasenergética y minera, y se está muy lejos de poder explotar minerales claves como el litio, sobre el cual se han generado grandes y falaces expectativas; o de incrementar,de manera notable,la producción y aprovechamiento, las exportaciones de cobalto y grafito, las cuales requieren de recursoscuantiosos, conocimientos y desarrollos tecnológicos.

En el mejor de los casos, el Servicio Geológico Mexicano deberá apresurar el paso si se apresta a preparar y presentar, con bases técnicas e investigaciones sólidas, una lista de minerales que deberán ser considerados esenciales como componentes fundamentales para poder realizar una necesaria y bien planeada transformación energética del país, teniendo esos minerales estratégicos, además, una creciente demanda en los mercados, dadoslos avances en la transición energética mundial en curso y la inminente producción masiva de automóviles eléctricos y nuevos dispositivos electrónicos.

En México son numerosas y frecuentes las declaraciones y escasas insuficientes o inexistentes las políticas públicas, que busquen responder a las exigencias de gobernabilidad de los nuevos tiempos. Mientras nuestro gobierno se proyecta extraviado, sin foco, el mundo está inmerso en una carrera urgentísima, de carácter existencial, para combatir el calentamiento global y salvar a la especie humana del ciclo perverso de explotación, avaricia, inequidad y ecocidio.   

@JAlvarezFuentes

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