Ciudades para vivir, El Siglo de Torreón
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EDITORIAL

Ciudades para vivir

EDGAR SALINAS URIBE
martes 07 de septiembre 2021, actualizada 7:29 am


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Me gustan las series que se desarrollan en ciudades nórdicas. La mayoría de ellas, ofrecidas en las plataformas de streaming, incluyen historias de detectives e investigadores policiales que deben dar con el paradero de asesinos improbables y sofisticados en su actuar. Las capacidades, equipamiento e infraestructura de las policías mostradas en esas series incluyen tecnología de última generación utilizada para resolver un asesinato al mes, cuando más, dado que no hay más. En ocasiones comparo esas circunstancias con lo que habitualmente sucede en México donde los cuerpos policiacos y de investigación deben lidiar con la búsqueda de quienes han perpetrado decenas de asesinatos semanales. Pero las series de aquellos países no están lejos de lo que efectivamente sucede en relación con la cantidad de homicidios y también en otras dinámicas sociales de la vida citadina por esas latitudes.

Una amiga me hizo llegar el número de una revista dedicado a describir las características de las veinticinco ciudades más atractivas para vivir (no para trabajar, descansar o vacacionar, sino para vivir). En ese listado se encuentran varias ciudades nórdicas y con la descripción que comparten en la publicación pude corroborar que la ficción mostrada en las series no está muy lejos de los datos reales: ciudades de más de un millón de habitantes con una decena de homicidios al año cuando mucho. Ni modo de agregar la frase "hechos, no palabras", porque en contextos así suena cavernaria.

El atractivo de esas ciudades construidas y transformadas "para vivir" incluye, entonces, el componente de seguridad, pero no solamente como una capacidad gubernamental para garantizarla, sino como un ecosistema del que la ciudadanía es parte activa. La ciudad es una construcción ciudadana. Más allá de los componentes de infraestructura urbana y de servicios tradicionales, llamó mi atención que entre las "amenidades" citadinas de esas ciudades "sexys" está el número de bibliotecas públicas, museos y galerías. Destaco el dato de Toronto, cuya biblioteca pública central recibe más de 17 millones de visitantes al año. Otra de las amenidades consideradas en el listado son los puntos de recarga para autos eléctricos y, no podía faltar, la cantidad y extensión de los parques públicos.

Decía que la ciudad es una construcción ciudadana. Al final la ciudad la hacen quienes viven en ella. En ese sentido, dentro de los rasgos habituales de ciudades como las mencionadas en el ranking aludido, se encuentran también los propios de su gente, ya sea porque son características más o menos normalizadas o bien porque son expresamente impulsadas. Entre ellas se encuentra una especie de regla de oro para alguien que vive en una ciudad así: "no estás solo", vives con más personas y en ese sentido se sigue la necesidad de conectarse a esas otras personas como cadena básica del convivir. Esto último implicará tarde o temprano involucrarse en el hacer de la comunidad y de la ciudad, encargarse de ella, volverla un mejor espacio para vivir, comenzando por la propia acera o hasta por la fachada de la casa.

Frente al "aquí nos tocó vivir" emerge en los ejemplos de estas otras ciudades un espíritu de construcción y cambio, de transformación del espacio común hacia condiciones que permitan expresar "aquí quiero vivir" y soy parte de lo que se construye. Hay mucho espacio de participación ciudadana a la hora de encargarse del espacio compartido. También hay grandes cambios requeridos por la ciudad que comienzan con asumir que las actitudes y comportamientos cívicos son parte importante de cuán atractiva o insufrible convertimos a nuestra ciudad.

Con todo esto viene a mi memoria el ejemplo de un joven, trabajador en un hotel del centro de Torreón, conocido en su colonia porque suele movilizar, con el ejemplo, a sus vecinos para cuidar y mantener limpia la plaza y camellones. Una vez le pregunté por qué lo hacía y su respuesta fue "porque me gusta que mi colonia esté limpia y bonita, que uno se sienta a gusto de vivir allí". Pues eso.

@EdgarSalinasU

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