Frivolizada, política mexicana (II), El Siglo de Torreón
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EDITORIAL

Frivolizada, política mexicana (II)

No hagas cosas buenas...

ENRIQUE IRAZOQUI
viernes 18 de junio 2021, actualizada 7:24 am


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La semana pasada en este espacio abordamos los resultados electorales del domingo 6 del presente mes. Como se había anticipado, al ser comicios federales y con la renovación de quince gubernaturas más centenares de alcaldías y tantos congresos locales, efectivamente resultaron las votaciones más grandes en la historia de México.

Continuando con el mismo tenor del análisis poselectoral, toca el turno en los sucedido en Coahuila y Durango, que por haber vivido, como todo el país, comicios federales, se compitió por siete distritos en Coahuila y 4 en Durango.

De manera particular, el calendario de Coahuila llevó a sus ciudadanos a las urnas para elegir nuevos ayuntamientos o, en su caso, reelegirlos, donde se cumplían los supuestos que la ley prevé para tales efectos. En Durango el turno fue para la elección de su Congreso local.

En tal sentido vale la pena analizar el contexto nacional para comprender el ambiente local. En ese sentido y en pleno conocimiento de la realidad era indudable que para el día de las elecciones la aceptación del presidente Andrés Manuel López Obrador seguía -y sigue- siendo muy considerable, por lo que se daba por descontado que todo aquel candidato que compitiera bajo las siglas de Morena tenía ya buenas posibilidades de ganar.

Así pues, en Torreón parecía de inicio que las tres principales fuerzas nacionales, PRI, PAN y por supuesto Morena, partían con posibilidades de ganar esta presidencia, y así lo tomaron. El PRI postuló a un candidato entre cuyas principales virtudes estaba no tener negativos que le pudiesen restar votos a la hora de que la maquinaria priista se movilizara. Además Román Alberto, ya maduro y con carrera, fue una carta fuerte para el proyecto del gobernador Miguel Riquelme, que tenía la determinación de recuperar para su partido la alcaldía que él mismo ya ocupó.

El PAN designó al abogado Marcelo Torres, que en pocos años había tenido una carrera política siempre en ascenso y que en lo particular goza de aceptación social, particularmente en los sectores medio-altos y altos de la sociedad torreonense.

Con la candidatura de Morena se vivió un caso particular. Luis Fernando Salazar Fernández, quien tiene toda su génesis en el panismo, luego del revés que le infringió uno de sus mentores, Guillermo Anaya, en la lucha por la candidatura para la gubernatura de Coahuila en 2017 y a quien, aun fallido en su intento, le dio por competir para una diputación federal en 2018 y hacerse con una curul ese mismo año; migró vulgarmente a Morena en busca, claro, de su proyecto político personal: la presidencia municipal de Torreón. Una vez Salazar con la candidatura en la bolsa, un vericueto legal lo inhabilitó para poder materializarla, a lo que el neomorenista supo burlar imponiendo a su padre, el licenciado Luis Fernando Salazar Woolfolk, como candidato final; aunque en realidad siempre fue él.

Con estos antecedentes se vino la competencia electoral y el resultado es por todos conocido. El triunfo de Román Cepeda no fue la sorpresa, sino el desfondo del PAN, que aun con buen candidato terminó en un distante y humillante tercer sitio, con apenas el 20 % de la votación. Más aún, la derrota amplia del entonces alcalde con licencia en principal figura electoral del panismo, Jorge Zermeño Infante, para el quinto distrito federal de Coahuila, quedando en tercer sitio, no hizo sino confirmar que en Torreón y en Coahuila el PAN está destrozado. Los Salazar quedaron en segundo lugar con muy buena votación, lo que claramente da indicio de que Salazar Fernández seguirá vigente en la política.

En tanto, en la capital de Coahuila, bastión del priismo, Jesús María Frausto no tuvo problemas para superar al folclórico senador Armando Guadiana, mientras que en Monclova el PAN con las uñas se retuvo. Piedras Negras le dijo no al morenista Claudio Bres Garza y le dio el triunfo al PRI. En tanto en lo federal el PRI se llevó 5 de 7 distritos, el resto fue para Morena, y el PAN, desaparecido.

En Durango, el gobernador José Rosas Aispuro Torres recuperó el control de su Congreso, ganando en alianza con el PRI y el PRD 10 de los 15 distritos. Su problema claro es que, excepto Lerdo, toda La Laguna duranguense se fue con Morena y tuvo que dividir resultados con el partido de López Obrador en cuanto a distritos federales: dos para cada bando. Es claro entonces que si bien para la renovación de la gubernatura duranguense es probable que el oficialismo local repita la alianza de este año, es claro que la alcaldesa de Gómez Palacio, la morenista Marina Vitela, puede hacerse con la candidatura de ese partido para el Gobierno del Estado.

Breve, pero me parece suficiente el contenido de este texto para entender someramente lo que pasó 10 días atrás. El PRI, sólido en Coahuila; y PAN, deshecho; Morena podría hacer algo. En tanto, en Durango la sucesión desde el punto del gobernador no está clara y parece que Vitela tiene muchas posibilidades de ser candidata.

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