El Nazas y Aguanaval: la identidad oculta (I), El Siglo de Torreón
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EDITORIAL

El Nazas y Aguanaval: la identidad oculta (I)

A la ciudadanía

GERARDO JIMÉNEZ GONZÁLEZ
miércoles 09 de junio 2021, actualizada 7:25 am


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En la región se ha comentado sobre cuáles son los rasgos que definen la identidad de los laguneros. Los historiadores destacan que la identidad de una población se construye a partir de hechos pasados relevantes, aunque también cotidianos, que comparten los habitantes de un lugar; otros indican que puede ser un origen étnico, el idioma o lengua, u otros rasgos comunes que le distinguen de las demás poblaciones.

Ciertamente, los laguneros somos una población joven producto de procesos migratorios que nos condujeron a residir en estas tierras, donde los primeros colonos, principalmente de origen hispano, se asentaron desde 1598 con la creación de Mapimí y San Juan de Casta, atraídos principalmente por la minería y posteriormente por la agricultura, ocupación que derivó en una relación conflictiva con los grupos nómadas originarios que terminaron exterminados por los colonizadores. En este período histórico aún no podríamos afirmar que se había configurado la región que hoy conocemos como Comarca Lagunera, aunque fue en el que se le denominó como tal por los misioneros jesuitas que la transitaban por las lagunas que se formaban debido a los escurrimientos de los ríos Nazas y Aguanaval.

Podemos decir que la ocupación de estas tierras responde a la disponibilidad de un recurso natural invaluable en los desiertos: el agua de esos ríos, que escurrían sus flujos superficiales a partir del delta que se formaba en lo que hoy conocemos como el municipio de Lerdo, una vez que parte de esos volúmenes se vertían en lo que hoy conocemos como el valle de Villa Juárez. Las sangrías naturales que se formaban con esos escurrimientos, como acequias y canales, al dispersar el agua con el tiempo formaron la gran planicie agrícola que hoy conocemos como valle irrigado o Distrito de Riego 017 Comarca Lagunera.

Ese proceso de colonización que desplazó a lo naturales constituye el primer rasgo histórico en que se origina la población lagunera, de tal modo que entre los antecedentes de esta no se reivindica un origen étnico relacionado con los naturales que moraban en territorios que conforman la actual Comarca Lagunera. Posteriormente devino otro proceso de colonización, principalmente criollo-europeo al que se agregaron mestizos, los primeros apropiándose de grandes territorios en los cuales fundaron sus haciendas y los segundos como colonos agrícolas, y fue entre ellos que ocurrieron los primeros conflictos, ya no por la ocupación de grandes territorios con límites imaginarios como sucedió con los naturales, sino por derechos de propiedad de predios y escurrimientos de agua, destacando los conflictos a mediados del siglo XIX entre los terratenientes Jiménez, Flores y Zuluaga, por delimitar sus latifundios a partir de los escurrimientos del río Nazas, o años después las luchas campesinas de los colonos de Matamoros.

También fue durante este período que se establece el cultivo del algodonero que marcaría el desarrollo económico local, se interviene el río Nazas al construirse las primeras presas y canales que permitieran derivar el agua a los cuadros de cultivo usando sistema de aniego o inundación. En este inter ocurre la guerra contra la intervención francesa en México, donde los terratenientes conservadores toman partido por los invasores y los colonos por el gobierno liberal juarista, cuyo resultado fue la desintegración de los grandes latifundios y el reconocimiento de los derechos sobre la tierra y agua a los colonos, proceso que posteriormente durante el porfiriato se revirtió con la presencia de las compañías extranjeras que volvieron a concentrar la tierra y los volúmenes de agua superficial, período de expansión de las superficies agrícolas, de creación de más obras hidráulicas y de atracción de numerosos flujos migratorios de personas provenientes del centro del país y de otras naciones atraídos por el auge algodonero.

Es en estos dos flujos migratorios de mediados y fines del siglo XIX donde encontramos nuestros orígenes como población y la propia configuración como región económica, los cuales se ampliaron con nuevos flujos de grupos de mestizos e indígenas, y otros provenientes de diferentes nacionalidades, particularmente hispanos, de medio oriente, asiáticos y anglosajones. La integración regional ocurre en torno a la economía algodonera favorecida por el agua de los ríos Nazas y Aguanaval, sin ella, serían otras las actividades económicas las que se hubieran desarrollado.

Posteriormente devinieron otros hechos históricos como la revolución de 1910-20 y el cardenismo, donde la primera solo afectó parcialmente la estructura agraria y la economía regional al persistir la mayor parte de las haciendas algodoneras, mientras que el segundo si la modificó al aparecer el ejido como forma de propiedad campesina y la creación de comunidades rurales donde se asentaron los nuevos usufructuarios de la tierra y el agua expropiadas a la los hacendados. Entre ellos ocurrieron conflictos por el agua que se judicializaron a favor de los campesinos.

Como se observa en estas etapas de la historia regional, la apropiación y uso del agua y las tierras fértiles para uso agrícola, son dos constantes que han marcado el origen y la integración de la Comarca Lagunera y su población, constantes que continúan hasta nuestros días, solo que ahora involucran a los habitantes de las ciudades, espacios donde se presenta una mayor densidad demográfica que demanda agua para uso doméstico y otras actividades económicas. Por ello la identidad de los laguneros está asociada a la disponibilidad y uso de estos recursos.

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