Margarito Cuéllar: la belleza en el desorden, El Siglo de Torreón

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Cultura

Margarito Cuéllar: la belleza en el desorden

El poeta mexicano obtuvo el VIII Premio Iberoamericano de Poesía Pilar Fernández Labrador

SAÚL RODRÍGUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH , martes 04 de mayo 2021, actualizada 1:27 pm

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Un trabajo poético que tiene sus raíces en el año 2017, le ha valido al poeta mexicano Margarito Cuéllar condecorarse con el VIII Premio Iberoamericano de Poesía Pilar Fernández Labrador, el cual es organizado por la asociación Mujeres en Igualdad de Salamanca (España). 

En entrevista telefónica, el autor indicó que ‘Ensayo sobre la belleza y el desorden de las cosas’ se trata de un diario de viaje que emergió en páginas durante una visita a Colombia, cuando en 2017 pudo ser partícipe en el Festival Internacional de Poesía de Medellín, quizá el evento poético más importante gestado en Latinoamérica.

“Empieza desde la salida del aeropuerto de la Ciudad de México hasta Medellín y termina con el regreso, básicamente ese es el libro. Yo lo tenía ya apalabrado para publicarlo en una editorial justamente en Colombia, en el 2019 debió de haber salido. Pero se vino una crisis con los editores y luego la pandemia, y nunca pudo salir el libro. Así que lo recogí y volví a trabajarlo”. 

En este libro es posible avistar la violencia del suelo colombiano, también la atmósfera en torno al Festival Internacional de Poesía de Medellín, la visión de México desde Colombia, así como pequeños viajes dentro de ciudades y reflexiones en torno a la poesía y la belleza.

“Yo tenía un libro anterior que se llamaba ‘Teoría de la belleza’ y entonces, si bien el libro en términos formales y temáticos tiene que ver con el título, porque digamos que hago una reflexión a propósito de de la belleza, en el sentido de que puede estar contenida en diversos momentos y en diversos espacios”. 

En la poesía de Cuéllar, la belleza no se estaciona solamente en aspectos coloridos, sino también en lo áspero, en la descomposición y el desorden de las cosas.

“Justo traía yo en estos años la obsesión desde mi punto de vista poético y filosófico (…) me permitió pensar y repensar el viaje como tema, la amistad, los amores posibles e imposibles y justo echarme un clavado a este término que es la belleza”.

Se trata de una metáfora que se escribe continuamente en el interés de Cuéllar, pues considera que en la sociedad contemporánea se enfatiza en que la belleza se encuentra en el orden. “Justo el libro va en el sentido contrario, en el desorden y en una lírica de la descomposición de las cosas”.

VISIÓN SOBRE LA POESÍA

Margarito Cuéllar ha afirmado que la poesía le entró por la mirada durante su etapa en la escuela secundaria. No obstante, las reflexiones surgidas en su pensamiento lo han remontado a sucesos más atrás, en su tierra natal, en el monte potosíno, y concluye que el primer vínculo que experimentó con la poesía fue el cantar de los pájaros y las voces de los habitantes de esos pequeños poblados, que solían contar historias alrededor de una fogata. 

 “Creo que esa fue la primera sensación de acercamiento de manera imprecisa y de manera un tanto bárbara, sin saber que eso también se da a la poesía. Luego, ya lo que vino de una forma más consciente, a través de la mirada, a través de lo que creía que podía ser el amor, podía ser un segundo encuentro. Me remonté un poco más a atrás, a las raíces de que te levantas y lo que ves es monte, árboles y lo que escuchas son pájaros. Va desde el oído a la vista, el oído en la infancia y la vista en la juventud”.

Por último, el poeta indicó que es complicado hablar de hacia dónde se dirige la poesía en estos días. Menciona que, en una apropiación personal, cada día relaciona más la poesía con el pensamiento, el conocimiento y la educación. A esto se añade una necesidad de comunión con la sociedad y la filosofía.

Pero fuera de su persona, considera que la poesía toma, con mayor frecuencia, rutas solitarias. “Se convierte cada vez más en una isla utópica, alejándose de las voces de la sociedad a la que se debe. Realmente un poema no se hace solo, un libro no se hace solo, un premio no se gana solo. Detrás de una acción como estas, hay acciones de otros poetas en el pasado, de otros pensadores, editores, libreros y de familia, de tus amigos, de tus abuelos, de los pueblos donde has andado”. 

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