Adrián Oropeza: jazz que desafía la incertidumbre, El Siglo de Torreón

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Cultura

Adrián Oropeza: jazz que desafía la incertidumbre

Adrián Oropeza dialoga sobre Desafío, su nuevo álbum

SAÚL RODRÍGUEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, domingo 25 de abril 2021, actualizada 1:36 pm

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El trabajo más desafiante de su carrera, así cataloga Adrián Oropeza a su reciente álbum titulado Desafío, el cual fue presentado ayer en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), en Ciudad de México y verá la luz a través de plataformas digitales el próximo 30 de abril, durante la conmemoración del Día Internacional del Jazz.

Licenciado en jazz por la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), con la batería como instrumento, Adrián Oropeza se consolida como un importante representante del género en México. Su gusto por el jazz se forjó en su propio núcleo familiar, pues su padre solía escuchar a Louis Armstrong, según contó el artista en una anterior conversación con este medio.

Oropeza lanza su cuarta producción discográfica después de Texturas (2008), Mezcal (2011) y Amaneceres (2015). En esta ocasión, Desafío le provoca sensaciones distintas, pues es un material procesado musicalmente durante la pandemia.

En un enlace telefónico, el jazzista compartió diálogos sincopados sobre esta producción, también reflexionó sobre la labor del género en la pandemia y cómo esta ha cambiado el modo de apreciar la música.

PROCESO

Desafío se empezó a trabajar en noviembre de 2019 y, a finales de enero de 2020, se grabaron las primeras tres piezas del álbum. Pero en marzo, Adrián Oropeza vio canceladas sus grabaciones, presentaciones y conciertos. El mundo había cambiado y un eco de incertidumbre retumbaba en el futuro. Los planes se interrumpieron, pues Oropeza había pedido un permiso sin goce de sueldo en su empleo como profesor, por lo que sin saberlo renunció a un ingreso fijo que pudo darle más serenidad durante la primera parte de la contingencia. Por fortuna, el flujo de un apoyo del FONCA le dio cierto respiro.

"Estaba por abrir una academia, estaba dando clases particulares, ya tenía alumnos y todo se canceló. Entonces, al haberse cancelado todo me quedé con el apoyo nada más. Afortunadamente no me quedé en ceros y no hubo otra que entrar en un momento de reflexión, también de introspección y creatividad. Por otro lado, yo quería estar en mi casa, ¿sabes? Quería más tiempo para mí fuera de la institución, para componer, para estudiar. Digamos que la pandemia se dio también esa posibilidad".

Componer y estudiar programación fueron el pan de cada día. En lugar de entregarse al inquieto encierro, prefirió enfocarse en la creación y práctica musical. "No todo fue malo, aproveché la pandemia para mí mismo, para crear, para estar conmigo y ver que iba a pasar dentro de esta incertidumbre. Lo importante era darnos cuenta de que la vida, como la teníamos, no iba a regresar. No podía nada más quedarme a esperar que regresaran los conciertos, porque no iba a ocurrir".

Fue en agosto cuando Oropeza pudo retornar a su empleo. Se manifiesta bendecido por permitirse combinar la música con su trabajo, pues a nueve meses de haber iniciado la pandemia, el artista logró retornar al estudio en octubre para concluir el álbum. "Fue un alimento para el alma poder regresar a grabar".

Incluso decidió filmar un video en plano secuencia sobre la pieza musical que da nombre al disco; sin cortes, sin edición, logrando captar una emoción o un momento en específico, como si de una improvisación jazzística se tratase. "La experiencia fue fabulosa, fue todo un reto, todo un desafío".

Pero, en un principio, Desafío no iba a nombrar el álbum. El primer título elegido había sido "Motion", que tenía relación con una de las piezas que lo conforman y que aborda el discurso del movimiento, una proyección de ser diferente.

En cuanto a lo musical, el artista se esmeró en lograr un cambio respecto a sus materiales anteriores; desistió de los arreglos y se enfocó en crear sólo música original. "Hablamos de un sonido muy diferente, mucho más hacia la fusión, un sonido más profundo de mi música".

Los aliados de Oropeza en esta aventura fueron el bajista y violinista Iván Barrera, el joven pianista Daniel Vadillo y la cantante Marielle Bethencourt. Las piezas musicales poseen un discurso propio, desde abordar el movimiento en Motion, captar la inspiración familiar en Para Elián (con dedicatoria a su pequeño sobrino) y retornar al trío como estructura musical en Sol de otoño, Collage y, por supuesto, Desafío.

Sobre esta última, Oropeza comenta: "Quería una pieza que representara o simbolizara todo este momento que estamos viviendo. Además, quería que Iván Barrera tocara el violín y como estaba estudiando tecnología musical, me hice una percusión electrónica y la incluí en esta pieza. Creo que engloba muy bien todo lo que hemos vivido. Es una pieza que inicia con una melodía muy reflexiva, melodiosa y comienza a ganar mucha fuerza a la hora de las interpretaciones, de los solos y toma una onda de fusión muy interesante. Creo que engloba el desafío que estamos viviendo: de vivir, de cuidarnos, de relacionarnos de otra manera con las personas y nuestro entorno, y obviamente encontrar otras formas de hacer música".

Por eso, haber compuesto Desafío durante este periodo histórico para la raza humana, le ha provocado una satisfacción enorme. El día del ayer, Oropeza presentó el álbum en un concierto gestado en las instalaciones del Cenart, donde por fin pudo actuar ante público. Respecto a la experiencia, el artista escribió en su cuenta de Facebook:

"Qué alegría reencontrarnos con el público nuevamente y sentir esa comunión que existe en un concierto. Fue emotivo y raro también, porque hay muchas restricciones de distancia y todavía se siente cierto temor. Sin embargo, lo hicimos y qué refrescante y esperanzador el ir retomando lo que más nos gusta hacer, que es subirnos a un escenario y tocar ante público que desea dejarse llevar por la música".

Ante la actualidad, el músico también reflexiona y concluye en que los seres humanos deben adaptarse y salir avante ante las nuevas circunstancias. A pesar de vivir algo inhóspito, difícil y desconocido, no se puede esperar a que la vida antes de la pandemia regrese. "Tenemos que adaptarnos, seguir creando, haciendo música. No nada más por una necesidad personal, sino también porque la gente lo necesita. La gente necesita que los artistas estemos creando música, es como seguir con ese vínculo humano".

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