La geopolítica del golpe militar en Myanmar, El Siglo de Torreón
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EDITORIAL

La geopolítica del golpe militar en Myanmar

MAURICIO MESCHOULAM
sábado 03 de abril 2021, actualizada 4:31 am


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La situación en Myanmar (país también conocido como Birmania) se ha ido complicando. La semana pasada fue la más sangrienta en lo que va del golpe. Hace poco en este espacio, explicamos lo que ahí sucede. A partir de ese momento: (a) la población ha estado saliendo masivamente a las calles a protestar, (b) el ejército, quien inicialmente se había restringido en su represión, fue probando distintos niveles de fuerza, y, gracias factores internos y externos, ha encontrado que cuenta con un margen de maniobra para escalar esa represión, y (c) el caso de Myanmar parece estarse insertado velozmente en la dinámica existente entre las superpotencias. Unos apuntes al respecto:

1. Como recordatorio, el 1 de febrero, unos días antes de que el nuevo parlamento en Myanmar fuera instaurado, el ejército de ese país-el Tatmadaw-decretó un estado de emergencia, aprehendió a la lideresa y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi (quien fungía como Consejera Estatal), al presidente Win Myint y a varios líderes políticos.

2. Desde ese punto, cada semana cientos de miles de personas han salido a las calles a manifestarse, demandando el retorno de la de la democracia.

3. No obstante, a raíz de la relativa apertura política que ocurrió en el país durante la década pasada, ese mismo ejército supo apreciar los beneficios que implicaba tener buenas relaciones con EU y otros países occidentales. Washington fue eliminando las sanciones que existían, y Myanmar fue paulatinamente integrándose a la comunidad internacional. En parte por ello, durante los primeros días del golpe actual, los militares intentaron limitar al mínimo la represión contra los manifestantes.

4. Pero en su razonamiento, probablemente están pesando al menos dos factores relevantes: (a) la pandemia, que tiene a la mayoría de gobiernos distraídos con otras prioridades y (b) la creciente rivalidad de EU con China y Rusia.

5. Los tiempos actuales, con todas sus diferencias, nos recuerdan a ciertos momentos de la Guerra Fría en los que conflictos locales son secuestrados por el entorno global. Los vacíos son ferozmente aprovechados por las superpotencias rivales, en una carrera eterna por zonas de influencia. Tanto China como Rusia han dado señales de respaldo al Tatmadaw. Esta misma semana, el viceministro de defensa ruso llevó a cabo una visita a Myanmar con motivo del desfile por el Día del Ejército.

6. Considerando lo anterior, Biden enfrenta una decisión complicada. Por un lado, su administración afirma estar comprometida con la defensa de los derechos humanos a nivel global. Pero por el otro lado, la Casa Blanca comprende los riesgos geopolíticos que conllevaría alejar a Myanmar demasiado de su esfera. Como resultado, ha venido adoptando tan solo medidas limitadas.

7. Esta compleja dinámica internacional parece estar teniendo ya un considerable efecto en las percepciones del liderazgo militar birmano. El Tatmadaw se está sintiendo cada vez más fuerte y está estimando que, a pesar de las declaraciones y de las sanciones relativamente leves que se le han impuesto, cuenta con respaldos y con un margen de maniobra que le ha ido permitiendo escalar su nivel de represión. Esto a la vez-como de manual-está teniendo ya un efecto de radicalización en una parte de la sociedad.

Por supuesto, el poder militar podría triunfar sin mayores problemas y terminar por sofocar cualquier atisbo de protesta o rebelión. Esto ya ha ocurrido en Myanmar. No una sino muchas veces. Lo que pasa es que tal vez mucha gente pensaba que en ese país eso estaba ya superado, y que estas situaciones ya no sucedían en nuestra era con la velocidad y facilidad con las que están teniendo lugar ante nuestros ojos.

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