Natalidad, clave para reducir brecha de género, El Siglo de Torreón
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Natalidad, clave para reducir brecha de género

El embarazo a temprana edad entre las mexicanas es un factor de pobreza, señala estudio

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO , lunes 08 de marzo 2021, actualizada 8:04 am

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En México más de dos terceras partes de las mujeres de 12 años y más son madres de al menos un hijo nacido vivo, y de ese grupo 2.8 millones tienen menos de 25 años. De ese total, una quinta parte son menores de edad. Aunque hay avances en los últimos 20 años en la tasa de natalidad, el embarazo a temprana edad entre las mexicanas es un factor que es fuente de pobreza.

En el país las mujeres son mayoría, pues por cada 100 hay 95 hombres, suman 64.5 millones y representan 51.2% de la población total, con una edad promedio de 30 años, revelan los resultados del Censo de Población y Vivienda 2020. Sin embargo, para ellas ser madres, trabajadoras, esposas, estudiantes, profesionistas, indígenas, jóvenes o adultos mayores, está lleno de retos y desventajas respecto a los varones.

"Uno de los grandes problemas en el país es el embarazo de adolescentes y que todavía tengamos embarazos a muy temprana edad", dijo Edgar Vielma, director General de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, área responsable del último censo. "Ese es uno de los lastres y la principal fábrica de pobreza en el país. Inicia por la desigualdad en el derecho de ellas a decidir sobre su reproducción", agregó.

El hecho de que el número promedio de hijos nacidos vivos en mujeres de 12 años y más haya pasado de 2.6 en el año 2000 a 2.1 en 2020 es un avance, pero sigue representando retos. México ocupa un lamentable primer lugar en la cifra de embarazos adolescentes entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), destacó Marta Ferreyra, directora General de Autonomía y Empoderamiento para la Igualdad Sustantiva del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

"Es algo muy grave, no hemos podido reducir la cifra y, sobre todo, lo que ha venido aumentando es el embarazo infantil, que eso es una práctica de violencia y de violación a las niñas", alertó.

FECUNDIDAD

El Inmujeres estima que 23% de los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y 19 años. De ellos, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual. Así, 564 mil jóvenes son madres menores de 19 años, según muestran los resultados del último censo. "El embarazo adolescente es una interrupción en el desarrollo personal", mencionó Ferreyra.

"Impacta en lo que nosotros llamamos en Inmujeres el derecho al futuro de las niñas, es decir el derecho a soñar, a aspirar a una vida mejor", recalcó. Entre los grupos de la población que registran la mayor tasa de fecundidad, además de que se encuentran entre los más pobres, figuran los hogares indígenas, con un nivel de 2.59 hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más, cifra similar a la reportada a nivel nacional hace 20 años.

"No digo que la mujer no tenga hijos, sino que una niña de 12 años no debe tenerlos; de hecho, gracias a la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares, se ha demostrado que el ingreso entre una mujer que no tiene hijos y la que tiene hasta dos es similar, pero cuando tiene tres cae fuerte. ¿Qué pasa cuando tiene cuatro o más? Esa mujer gana la mitad de lo que gana una que tiene de cero a dos hijos", explicó Vielma.

EDUCACIÓN

El analfabetismo es otro de los lastres que enfrenta el país. Hace 20 años, cerca de 6 millones de personas eran analfabetas y ahora son 4.46 millones. Sin embargo, hay una brecha de género grande, con 1.78 millones de hombres contra 2.68 millones de mujeres analfabetas, es decir, 51% más que los varones. El censo refleja que aumentó la asistencia escolar de la mujer. Por ejemplo, en el rango de tres a cinco años, el porcentaje de niñas que se incorporan al sistema educativo pasó de 52% a 63.7% en los últimos 20 años.

Además, la participación de las niñas de 6 a 14 años que asisten a la escuela pasó de 91% a 94.1%, y el porcentaje de las jóvenes de 15 a 24 años pasó de 31.4% en 2000 a 46% en 2020.

El promedio de escolaridad de las mujeres mexicanas también aumentó, al pasar de 7.3 años en el año 2000 (es decir, hasta el primer año de secundaria), a 9.6 años en 2020. Con ello, el promedio de las mujeres del país de 15 años y más terminó la secundaria, hecho que también puede considerarse como un avance en cuanto a la perspectiva de género. Ahora con la pandemia, las niñas son las que más han abandonado la escuela en esta experiencia desde casa, apuntó Ferreyra. "Nosotras tememos que no regresen a la escuela", lamentó.

Si las mujeres se casan o embarazan jóvenes, se les obliga a dejar la escuela por atender a su familia, afirmó por su cuenta Irene Tello, directora ejecutiva de Impunidad Cero. "Todavía vivimos en una sociedad donde el cuidado de la familia y del hogar recae principalmente en las mujeres", señaló. Hay avances en el país para que más mujeres puedan acceder a una carrera o educación media superior, pero todavía hay mucho que hacer para que logren acceder a una licenciatura o estudios de maestría o doctorado, donde se encuentra una proporción menor de la población femenina, agregó.

MERCADO LABORAL

"Si la mujer posterga su reproducción y está más educada puede aspirar a un mejor trabajo, y prueba de ello es que su tasa de participación en el mercado laboral ha subido", afirmó Vielma. Esa tasa creció en 3.4 puntos porcentuales, al pasar de 29.9% en 2000 a 33.3% en 2010, y acanzó 6.0 puntos más en la última década para llegar a 39.3% en 2020.

Sin embargo, el especialista precisó que en el censo se aplicó una metodología adicional para identificar a las mujeres que realizan alguna actividad laboral remunerada desde casa, lavando, planchando o hasta vendiendo productos en redes sociales (las llamadas "nenis"). Tomando en cuenta este grupo de personas, la participación económica femenina se eleva hasta 49%, es decir, casi la mitad tiene alguna actividad laboral, aunque 9.7% todavía no lo reconoce como un trabajo por sí mismo, destacó Vielma.

"Son mujeres que están viendo la alternativa de una actividad laboral independiente porque las responsabilidades en su hogar, como la crianza de los hijos, no les permiten incorporarse al mercado laboral de forma normal".

Otro factor que incide en la problemática que enfrenta la mujer es la forma en que se inserta al mercado laboral. Al cuarto trimestre del año pasado, 56% de la población femenina ocupada era informal, una cifra muy grave, pues muestra que de antemano están en contexto de vulnerabilidad, sin prestaciones ni seguro social.

"Los trabajos a los que van a acceder serán seguramente informales, que no tienen derechos ni seguridad social, no saben lo que van a cobrar. Su vida va a estar condicionada por esa suma de desigualdades, que van a hacer que sea un terreno más propicio también para las formas de violencia", afirmó Ferreyra.

SERVICIOS DE SALUD

Por lo que se refiere a la salud, si bien hay 48.4 millones de mujeres afiliadas a algún sistema de seguridad social, lo que representa 75% de la población femenina, 36.5% están vinculadas al nuevo sistema del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). En opinión de Vielma, eso no es alentador, pues se encuentran en un estado de indefensión, donde aparentemente tienen seguridad social, pero sin medicamentos y con una atención médica deficiente.

"La mujer ha tenido más acceso a los servicios de salud, pero a través de instituciones que no son ni el IMSS ni el ISSSTE, porque las cifras de estas instituciones no se han movido. Han aumentado en el Insabi e incluso IMSS Bienestar, donde no hay certeza de un servicio de calidad. No es porque esa mujer se incorpore al mercado laboral formal que, por lo tanto, tenga derechos ganados", dijo.

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